La boda de Sylvia Ruiz en Jaén: dos vestidos de novia, estética ‘old money’ y 165 invitados
La creadora de contenido especializada en belleza se casó este sábado en el Cortijo El Brujuelo. Vanitatis ha tenido acceso en exclusiva a las fotografías y los detalles del enlace
Los novios en el momento de la entrega de los anillos (Fotos: Maria Espinosa)
La provincia en la que comenzó su historia y el lugar al que ambos quisieron regresar para reunir a sus familiares y amigos, Sylvia Ruiz tenía claro que el lugar tenía que ser muy especial para este sábado, 25 de julio, celebrar su boda con Juanma, su pareja desde hace ocho años. El Cortijo El Brujuelo, en Jaén fue el sitio elegido y Vanitatis ha tenido acceso en exclusiva a las fotografías del enlace, en las que hemos podido descubrir una celebración muy pensada, con referencias andaluzas, una decoración personalizada y dos vestidos creados especialmente para la novia.
La novia en su Jaén natal (Maria Espinosa)
Para quienes pasan bastante tiempo en el lado beauty de Instagram y TikTok, Sylvia Ruiz no necesita demasiada presentación. En Instagram suma 734.000 seguidores y más de 800 publicaciones, mientras que en TikTok su comunidad ronda los 750.000 usuarios. Sus perfiles están dedicados, sobre todo, al maquillaje, el cuidado de la piel y esos vídeos en los que prueba una novedad cosmética, explica cómo aplicar un producto o se prepara para un evento delante de la cámara.
Natural de Jaén, Ruiz estudió Fisioterapia y Osteopatía antes de convertir la creación de contenido en su profesión. Es autodidacta en maquillaje y ha construido su comunidad compartiendo consejos prácticos, rutinas y opiniones sobre los lanzamientos de las grandes firmas de cosmética. Su manera cercana de comunicarse y su interés por los acabados luminosos y naturales han terminado convirtiéndola en una de las prescriptoras españolas de belleza más reconocibles.
Los novios en uno de los posados (Maria Espinosa)
Su boda con Juanma llega después de ocho años de relación. La pedida tuvo lugar el 27 de julio de 2025 durante un viaje a Formentera, casi exactamente un año antes del enlace. A la hora de organizar la celebración, la pareja no tuvo dudas sobre la localización. Querían casarse en su tierra y dar protagonismo a Andalucía, aunque sin convertir la boda en una acumulación de tópicos.
Un detalle del vestido diseñado por Silvia Fernández (Maria Espinosa)
El resultado fue una mezcla entre la personalidad del cortijo y una estética que la propia novia define como ‘old money’: "elegante, bastante sobria y construida a partir de elementos que no resultasen demasiado condicionados por las tendencias del momento", nos cuenta. La ceremonia fue civil y tuvo lugar en el mismo espacio que la celebración para facilitar los desplazamientos de los 165 invitados.
Los dos vestidos de Sylvia Ruiz
Sylvia tuvo claro desde el comienzo que llevaría dos vestidos el día de su boda. Los dos fueron diseñados por Silvia Fernández, con quien trabajó a partir de referencias, tejidos e imágenes que fue reuniendo durante los preparativos. La novia reconoce que llegó a la primera cita con bastantes dudas y una lista mucho más clara de aquello que no quería que de lo que sí buscaba.
El primer diseño, reservado para la ceremonia y el banquete, era largo, elegante y acorde con esa inspiración clásica que marcó el resto del enlace. Se completaba con una sobrecapa y un velo de tul, dos elementos que daban mayor presencia al conjunto sin necesidad de recurrir a demasiados adornos.
Para la fiesta cambió completamente de registro. Su segundo vestido era más corto y moderno, pensado para poder bailar y moverse con comodidad. La diseñadora también fue la responsable del modelo que Sylvia había llevado anteriormente para la firma oficial del matrimonio: un vestido de cuello halter terminado con flecos. Tres propuestas diferentes que, según la creadora de contenido, consiguieron representar distintas partes de su personalidad.
El segundo vestido (Maria Espinosa)
Los complementos quedaron deliberadamente en un segundo plano. La novia llevó dos pares de sandalias de Aquazzura, uno para cada vestido, y eligió como únicas joyas unos pendientes discretos de diamantes, su anillo de pedida y, una vez terminada la ceremonia, la alianza.
Un maquillaje luminoso y mejillas en tono melocotón
En una boda protagonizada por una de las creadoras beauty más seguidas de España, el maquillaje tenía una importancia especial. Sylvia confió en Jeshoua y en el equipo de Charlotte Tilbury para conseguir una piel luminosa, fresca y muy reconocible para quienes siguen habitualmente sus tutoriales.
El maquilla estuvo a cargo de Charlotte Tilbury (Maria Espinosa)
La intención no era experimentar con un look completamente distinto al suyo, sino mejorar aquello que ya suele llevar. La piel tenía un acabado ‘glowy’, mientras que las mejillas se trabajaron en tonos melocotón, más cálidos y veraniegos. Del peinado se ocupó Gema Arjona, amiga íntima de la novia y responsable de Hair Secrets by Gema Arjona.
Sylvia llegó a la ceremonia del brazo de su padre. Llevaba un ramo pequeño de rosas inglesas blancas, elegido para acompañar al vestido sin competir con él. Tanto el tamaño como el color seguían la misma línea discreta y atemporal de los accesorios.
Juanma, por su parte, escogió un conjunto clásico y elegante. La pareja buscaba que los dos estilismos envejecieran bien y que, al revisar las fotografías dentro de unos años, no resultaran excesivamente ligados a una moda concreta.
Blanco, cristal y esencia andaluza
La decoración respetó la arquitectura del Cortijo El Brujuelo. Sobre la base andaluza del espacio se introdujeron flores y elementos blancos, combinados con detalles de cristal y metal. El conjunto era cálido, pero bastante despejado, sin recargar las mesas ni ocultar la personalidad de la finca.
Durante los preparativos contaron con tres wedding planners. Para la pareja, delegar la parte logística fue fundamental para poder disfrutar del proceso y no llegar a la boda pendientes de horarios, proveedores o pequeños imprevistos.
El blanco era el protagonista de la decoración (Maria Espinosa)
El menú corrió a cargo de El Botijo y estuvo planteado en torno a productos reconocibles y sabores tradicionales. El jamón tuvo un papel especialmente importante como guiño a sus orígenes jienenses. Después del banquete, Sylvia y Juanma abrieron el baile con ‘Forever Young’, una canción con un significado especial para los dos.
La novia asegura que: "la realidad superó todo lo que habían imaginado". Hubo muchos nervios, bastantes lágrimas y una sensación compartida por casi todas las parejas cuando termina la fiesta: "el día pasó demasiado rápido". Su consejo para quienes estén preparando ahora su boda es sencillo: intentar controlar cada detalle no garantiza que se disfrute más. Lo importante, dice, es estar presente, rodearse de la gente querida y no perder de vista el motivo por el que se ha organizado todo.
La provincia en la que comenzó su historia y el lugar al que ambos quisieron regresar para reunir a sus familiares y amigos, Sylvia Ruiz tenía claro que el lugar tenía que ser muy especial para este sábado, 25 de julio, celebrar su boda con Juanma, su pareja desde hace ocho años. El Cortijo El Brujuelo, en Jaén fue el sitio elegido y Vanitatis ha tenido acceso en exclusiva a las fotografías del enlace, en las que hemos podido descubrir una celebración muy pensada, con referencias andaluzas, una decoración personalizada y dos vestidos creados especialmente para la novia.