Frente a esa idea, Sonia Díaz Rois, especialista en gestión del enfado y comunicación consciente, afirma que "muchas personas creen que tienen un problema de carácter cuando, en realidad, tienen una reacción demasiado entrenada".
Según explica, el cerebro automatiza aquellas respuestas que repite con frecuencia. Poreso, muchas veces no reaccionamos por ser impulsivos, sino porque esa forma de actuar se ha convertido en un hábito que se activa casi sin darnos cuenta (Pexels)
Según explica, el cerebro automatiza aquellas respuestas que repite con frecuencia. Poreso, muchas veces no reaccionamos por ser impulsivos, sino porque esa forma de actuar se ha convertido en un hábito que se activa casi sin darnos cuenta.
En este sentido, recuerda que "no reaccionamos a la realidad, reaccionamos a la realidad tal y como la estamos interpretando en ese momento", una idea que invita a prestar atención a ese diálogo interno antes de responder.
La buena noticia, añade, es que esos patrones pueden modificarse. Gracias a la neuroplasticidad, el cerebro también puede aprender respuestas nuevas si se entrenan de forma consciente.
Por eso, Díaz Rois concluye que el cambio no comienza durante la discusión, sino mucho antes: identificando las primeras señales del enfado y dejando de reforzar las reacciones automáticas que se han repetido durante años.