El álbum de boda de Laura en un monasterio del siglo XVI: del vestido con ondas y plisados hechos a mano a la decoración andaluza contemporánea
Vestida con un diseño de Romancera, Laura entonó el 'sí, quiero' en un mágico enlace celebrado en Jerez de la Frontera en el que la inspiración claramente andaluza marcó la estética
Al recordar en como Laura y Juan se conocieron, la novia reconoce que fue un encuentro inesperado. "Mi mejor amiga había quedado con su novio y un grupo de amigos en la Plaza de Olavide. Entre ellos estaba Juan". Ese primer acercamiento marcó el inicio de una relación que se extendió cuatro años. En octubre de 2024, Juan pidió su mano, "fue en el salón de nuestra casa, un momento íntimo, tranquilo y mucho más especial que cualquier gran puesta en escena".
Comprometidos, fijaron la fecha y el lugar de su boda:5 de julio de 2025 en Jerez de la Frontera. "Nos casamos en la iglesia de San Dionisio, y después lo celebramos en La Peñuela, un antiguo monasterio del siglo XVI".
El look de Laura, detalle a detalle. (Fotos Cupida Studio)
La pareja decidió planificar el enlace sin la ayuda de wedding planners. "Organizamos toda la boda nosotros mismos. Fue un reto enorme, pero también hizo que cada detalle tuviera un significado especial", señala.
Para diseñar el traje más importante de su vida Laura llamó a las puertas del taller de Romancera. Situado en el centro de Madrid y con Tamara Vázquez a la cabeza, de ese atelier salen cada temporada los vestidos de novia más especiales.
Laura tenía clara una idea, "no quería un vestido que respondiera a una tendencia, sino uno que pareciera imposible de llevar otra persona". Tamara lo hizo realidad.
Laura y Juan el día de su boda. (Fotos Cupida Studio)
"Antes incluso de hablar de tejidos o patrones, le conté a Tamara quién era: mis gustos, mi familia, mis aficiones, mis sueños… Durante meses le envié fotografías de cómo vestía en mi día a día para que entendiera mi forma de ser antes que mi estilo. Ella transformó todo eso en un primer boceto que fuimos puliendo juntas hasta llegar al vestido definitivo", detalla Laura sobre la construcción de su look nupcial. "Fue uno de los regalos más bonitos de toda la boda", añade.
Más que un proceso creativo, fue un proceso profundamente emocional. "Compartirlo con mi madre y con Tamara, que desprende una ilusión contagiosa, hizo que cada prueba fuese un recuerdo en sí mismo".
La emoción de los recién casados. (Fotos Cupida Studio)
Calificado por la diseñadora como el vestido imposible de llevar por otra, Tamara confeccionó un tejido único y especial creado para ella, "con bieses volados de bambula de seda formando ondas que cubría todo el cuerpo y parte de los godets". Hay más, "crepé de seda con distintas bambulas de seda en capas exteriores velando toda la falda, y bieses de organza rústica de seda en cortes y costuras".
Un diseño de silueta evasé con un cuerpo muy silueteado que escondía una sorpresa en la espalda, "un escote de muselina clásica satinada de seda y muselina rústica de seda, con plisados de seda hechos a mano".
Laura acompañó su vestido de Romancera con unos zapatos de Flordeasoka y pendientes de Paulet, las dos marcas españolas preferidas por las novias. "Quería que el ramo hablara de mí. Nací en Madrid, pero mis raíces maternas son andaluzas, así que buscaba un equilibrio entre ambos lugares. Elegimos claveles en un tono naranja empolvado que evocaban los naranjos de Jerez. Era un ramo de Florenea muy sencillo en apariencia, pero lleno de significado".
La decoración de la boda. (Fotos Cupida Studio)
El día de la boda Laura se peinó y se maquilló en Peluquería Rocío Nández, en Jerez de la Frontera. "Me arreglé en Casa Don Zoilo, un precioso palacete del siglo XVIII, rodeada de mi familia". Ese palacete sirvió de cuartel general para sus íntimos. "Nos alojamos allí los días previos. Convivir en familia convirtió el fin de semana en algo mucho más grande que un solo día". Su padre y su hermano mellizo, Iván, fueron los encargados de acompañarla a la iglesia.
Dentro del templo, además de sus 240 invitados, aguardaba Juan. "Llevó un chaqué azul marino de Bon Vivant, combinado con una camisa personalizada con sus iniciales bordadas, pero lo más especial eran las piezas con historia: una corbata de su padre y un reloj de su abuelo".
De la ceremonia religiosa Laura destaca "la sensación de tener reunidas a todas las personas que quieres en un mismo lugar y la intensidad con la que se disfruta cada minuto, los abrazos, las conversaciones o las miradas".
El fin de fiesta. (Fotos Cupida Studio)
Convertidos en marido y mujer pusieron rumbo a La Peñuela.Allí la decoración estaba inspirada en Andalucía, "desde una mirada contemporánea, quisimos incorporar elementos muy ligados al sur junto a guiños de fiesta inesperada". Desde el coche de caballos, "un elemento muy ligado al sur, símbolo de la tradición"; hasta tomar una plaza de toros para la fiesta que "se transformó completamente con decenas de bolas de discoteca".
Tras un cóctel en el que recién casados e invitados degustaron diversas especialidades, se sentaron en las mesas para el banquete. "La cena fue probablemente uno de los momentos más mágicos. Cenamos iluminados únicamente por cientos de velas y rodeados de una decoración floral espectacular". De primero, crema fría de tomates asados, helado de queso Idiazabal y pesto de albahaca; como principal, carrillera de ternera con risotto de boletus y trufa, y de postre, tarta árabe tostada al horno, con crema pastelera y almendras caramelizadas.
"El instante en el que empezó realmente la fiesta fue cuando abrimos con 'Loco', de Melendi. Desde ese momento todo fue una auténtica locura", rememora. Los amigos de Juan pusieron la banda sonora al primer baile de la pareja con un mix de dos hits, 'Soy fan de ti' de Sidecars y 'Baile inolvidable' de Bad Bunny.
Cerramos el álbum de boda de Laura y Juan con sus recomendaciones para futuros novios. "Disfrutad absolutamente de todo. Siempre habrá algún pequeño imprevisto, pero los invitados nunca recordarán si una flor estaba donde debía o si algo se retrasó cinco minutos. Lo que recordarán será vuestra energía. Si vosotros disfrutáis, todo el mundo disfrutará con vosotros".
Al recordar en como Laura y Juan se conocieron, la novia reconoce que fue un encuentro inesperado. "Mi mejor amiga había quedado con su novio y un grupo de amigos en la Plaza de Olavide. Entre ellos estaba Juan". Ese primer acercamiento marcó el inicio de una relación que se extendió cuatro años. En octubre de 2024, Juan pidió su mano, "fue en el salón de nuestra casa, un momento íntimo, tranquilo y mucho más especial que cualquier gran puesta en escena".