Matias Prat jr habla como nunca de los inicios de la relación con su mujer, Claudia Collado
En pleno salto profesional tras su fichaje por El Chiringuito, el periodista se abre sobre la mujer que comparte su vida y su profesión: desde aquel primer encuentro trabajando hasta una declaración de amor poco habitual en él
Matias Prat jr y su mujer, Claudia Collado en una imagen de su boda. (Gtres)
Más de dos décadas dedicadas al periodismo deportivo han llevado al hijo de Matías Prats Luque y nieto de Matías Prats Cañete a construir su propio recorrido dentro de una de las sagas más reconocibles de la comunicación española. Sin embargo, esta vez ha sido fuera del terreno estrictamente profesional donde el periodista ha dejado algunas de sus declaraciones más personales. En una entrevista, Prats ha hablado como pocas veces de su mujer, también periodista y compañera de profesión dentro de Mediaset. “Mi mujer es periodista, trabaja haciendo política aquí en la tele”, comienza explicando.
Claudia Collado, mujer de Matias Prat jr en un posado juntos. (Gtres)
Precisamente fue el periodismo lo que los unió. Se conocieron durante una concentración de la selección española de fútbol, cuando ella todavía trabajaba en Deportes. Y antes incluso de sentirse atraído por ella, hubo algo que llamó especialmente su atención: su manera de trabajar.“A mi mujer la conocí en una concentración de la selección española de fútbol porque ella hacía Deportes.Y me encantó, me alucinó verla currar, cómo se movía, qué personalidad, cómo hacía contactos, qué bien contaba las cosas, cómo entrevistaba…”, recuerda.
La descripción continúa mucho más allá de lo físico: “Era una tía súper inquieta, interesantísima, simpática, guapa”. El interés, sin embargo, no fue inmediatamente correspondido. Matías reconoce con humor que comenzó entonces a intentar acercarse a ella, aunque la situación no parecía especialmente favorable para él. “Empecé a coquetear con ella, pero había bastante competencia y me hizo poco caso por aquel entonces”.
Hubo que esperar. Tiempo después volvieron a encontrarse y aquella admiración inicial terminó convirtiéndose en una historia compartida. “Al cabo de un tiempo nos reencontramos y comenzó una relación muy bonita”, explica.Es al hablar del presente cuando Prats abandona prácticamente cualquier pudor. “Yo creo que posiblemente sea la persona más especial que he conocido nunca”, asegura. “Es buena, cariñosa, es capaz después de un día malísimo de sacarme una sonrisa y que se me olvide todo”.Su descripción va creciendo hasta convertirse en una declaración poco habitual en alguien que ha mantenido tradicionalmente su vida sentimental alejada del foco. “Es como un tesoro para mí, me ha tocado la lotería. Nadie más tiene esa suerte, tengo a la mejor mujer del mundo y ojalá estemos juntos muchos años”.
En su relación no habla únicamente de enamoramiento. Matías destaca especialmente el papel de su mujer como compañera en los momentos difíciles y como madre: “Es una madre increíble, una mujer leal, que me ha apoyado en momentos malos, que me hace la vida fácil y me hace sonreír”.
Matias Prats jr junto a su mujer, Claudia Collado. (Gtres)
Y hay algo especialmente revelador en toda la conversación. Muchos años después de aquel primer encuentro en el que se quedó mirando cómo trabajaba, la admiración profesional continúa ocupando un lugar central en la pareja. “La admiro mucho en el terreno profesional porque es mil veces mejor que yo, mil veces mejor que yo”, afirma. Quizá ahí se encuentre también una de las claves de su historia. Matías Prats no recuerda haberse enamorado únicamente de una mujer a la que conoció trabajando, sino precisamente de la mujer que vio trabajar. Primero le impresionaron su inquietud, su personalidad y su manera de ejercer el mismo oficio que él; después llegó todo lo demás.
Hoy, mientras suma un nuevo reto profesional con su incorporación a El Chiringuito, habla de ella desde un lugar mucho más íntimo: “Cuando no estoy con ella pienso en ella, la quiero, la echo de menos y estoy deseando abrazarla. Y eso es señal de que tengo la llama de la pasión muy viva”.Y termina reduciendo toda aquella admiración a algo mucho más sencillo: “La idolatro (...) Es mi mujer, es el corazón. Es tan especial”.