Boticaria García pone el foco en un elemento que considera uno de los grandes olvidados cuando se habla de salud: el músculo. La nutricionista explica su importancia especialmente en las mujeres que se aproximan o superan los 40 años, una etapa en la que señala que comienzan a producirse cambios hormonales que pueden ir acompañados de una pérdida muscular.
La especialista utiliza la imagen de una carrera de obstáculos metabólica para explicar este proceso. El primer peso que aparece, según su planteamiento, sería el descenso de las hormonas, mientras que posteriormente entra en juego la pérdida de músculo. Dos circunstancias que, de acuerdo con su explicación, están relacionadas y tienen consecuencias sobre la manera en la que el organismo gestiona la energía.
El músculo como una gran 'cocina'
Pozuelo, Comunidad de Madrid, 19/05/2026: Marián García, más conocida como Boticaria García, posa para una entrevista con EC, por la publicación de su libro 'Mujeres de hierro'. (Pedro Pascual)
Para hacer comprensible este mecanismo, Boticaria García compara el músculo con un espacio lleno de “cocinas” en las que se utiliza la energía. Allí se encuentran numerosas mitocondrias y, según señala, es principalmente en el músculo donde se oxida la grasa. La glucosa también tiene un importante protagonismo dentro de este proceso.
La nutricionista asegura queel 80% de la glucosa termina siendo utilizada y oxidada por el músculo. Siguiendo con su comparación, las hormonas actuarían como los encargados de esas cocinas. Cuando disminuyen, explica, el funcionamiento empeora y la grasa deja de quemarse de la misma manera. “El músculo puede actuar como un falso estrógeno”, sostiene Boticaria García al abordar su importancia.
Qué ocurre cuando disminuyen las hormonas
Boticaria García (José Oliva / Europa Press)
La cuestión no termina únicamente en cómo funciona el músculo existente. Boticaria García señala también que las hormonas participan en su construcción. Por este motivo, conforme sus niveles van cayendo, la creación de músculo se vuelve más complicada. La combinación resultante sería, siguiendo su metáfora, disponer simultáneamente de menos “cocinas” y de menos personas trabajando dentro de ellas.
Esa situación ayuda a comprender, según su explicación, por qué la grasa puede terminar acumulándose. La nutricionista insiste así en prestar atención al músculo dentro de los cambios que experimentan las mujeres a partir de los 40 años, e incluso antes. Frente a una visión centrada únicamente en las fluctuaciones hormonales, propone observar también qué sucede con el tejido muscular y su papel a la hora de utilizar tanto la glucosa como la grasa.
Boticaria García pone el foco en un elemento que considera uno de los grandes olvidados cuando se habla de salud: el músculo. La nutricionista explica su importancia especialmente en las mujeres que se aproximan o superan los 40 años, una etapa en la que señala que comienzan a producirse cambios hormonales que pueden ir acompañados de una pérdida muscular.