Rodeados de familiares, amigos y numerosos rostros conocidos de la televisión, el periodismo y la cultura, Susanna Griso y Luis Enríquez celebraron este sábado su boda en el emblemático hotel La Gavina, en S'Agaró. La periodista apostó de nuevo por Rosa Esteve, directora creativa de Cortana, para firmar un vestido palabra de honor, mientras que el empresario sorprendió al romper con el protocolo tradicional con una guayabera rosa fresa confeccionada a medida y un pantalón caqui. Una celebración elegante y muy personal en la que cada detalle reflejó el estilo relajado y la personalidad de la pareja.
Con la boda ya celebrada, Susanna y Luis no parecen tener prisa por emprender la tradicional luna de miel. La presentadora se encuentra disfrutando desde hace semanas de sus vacaciones de verano, periodo en el que Lorena Vázquez ha tomado el relevo al frente del programa matinal. Unas semanas que ha dedicado, en gran medida, a ultimar los preparativos del enlace y que ahora afronta con un único objetivo: descansar. Al menos por el momento, la pareja ha optado por prescindir de un gran viaje y apostar por un plan mucho más tranquilo.
Susanna Griso y Luis Enríquez el día de su boda. (Gtres)
El motivo de renunciar a una lujosa luna de miel no es otro que el verano pasado fue cuando la pareja ya hizo un viaje similar. "Este año no sé si habrá oportunidad. Quedará pendiente porque el año pasado nos fuimos a Argentina y fue un viajazo. Yo lo he hecho todo un poco al revés”, explicaba ella misma durante el 75º aniversario de los Premios Planeta. Y así lo volvió a confirmar durante su preboda, afirmando que sería “por aquí”, en relación a su estancia en la Costa Brava.
Una celebración que, pese al deseo inicial de mantenerla en la más estricta intimidad, terminó trascendiendo mucho más de lo previsto. "Ya no le queda nada", bromeó el propio Luis Enríquez en redes sociales. Él fue el encargado de cerrar los discursos con una intervención profundamente personal en la que reflexionó sobre el significado de casarse por segunda vez. Si en el primer matrimonio, dijo, se llega “con la mochila vacía”, ahora ambos construyen su futuro sobre "dos catedrales": las familias que han formado y sus ocho hijos, a quienes definió como el mayor ejemplo de generosidad. También dedicó un emocionado recuerdo al periodista David Gistau, fallecido en 2020, a quien atribuyó el origen de su historia de amor con Susanna Griso, convencido desde hacía años de que estaban hechos el uno para el otro.
Susanna Griso y Luis Enríquez durante la preboda. (Gtres)
Durante su discurso tampoco faltaron las palabras para Romina, viuda de Gistau, a quien agradeció haber contribuido a su reencuentro, ni para sus respectivos padres, con una mención especialmente emotiva a la madre de la periodista. Enríquez definió además la boda como “un monumento al periodismo”, por la presencia de algunos de los profesionales más destacados del sector entre los invitados. El broche lo puso con unos versos de Joaquín Sabina: “Un amor al fin y al cabo en el que nos pille bailando; todas las noches son noches de bodas y todas las lunas son lunas de miel”. Tras un largo aplauso, los recién casados abandonaron el altar atravesando una lluvia de plumas blancas que puso el punto final a una ceremonia marcada por la emoción.
Rodeados de familiares, amigos y numerosos rostros conocidos de la televisión, el periodismo y la cultura, Susanna Griso y Luis Enríquez celebraron este sábado su boda en el emblemático hotel La Gavina, en S'Agaró. La periodista apostó de nuevo por Rosa Esteve, directora creativa de Cortana, para firmar un vestido palabra de honor, mientras que el empresario sorprendió al romper con el protocolo tradicional con una guayabera rosa fresa confeccionada a medida y un pantalón caqui. Una celebración elegante y muy personal en la que cada detalle reflejó el estilo relajado y la personalidad de la pareja.