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Spa Capilar o Neuro Spa, ¿qué elegir para darle un mimo a tu melena?
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Spa Capilar o Neuro Spa, ¿qué elegir para darle un mimo a tu melena?

Es cuestión de decidir si queremos cuidar la melena o aprovechar la cita para encima salir también con la cabeza más despejada

Foto: El espacio de Claudia di Paolo en el Hotel Villamagna (Cortesía)
El espacio de Claudia di Paolo en el Hotel Villamagna (Cortesía)

El cuidado del cabello hace tiempo que dejó de limitarse al corte, el color y una buena mascarilla. Los nuevos espacios capilares incorporan diagnósticos del cuero cabelludo, exfoliaciones, masajes y protocolos pensados para bajar revoluciones. De ahí que en las cartas de tratamientos aparezcan dos conceptos que pueden sonar parecidos, pero que no son exactamente lo mismo: el spa capilar y el llamado neuro spa capilar.

Ambos parten de una idea común: el cabello se cuida mejor cuando se presta atención al cuero cabelludo y cuando el tratamiento se realiza sin prisas. La diferencia está, sobre todo, en el objetivo. Un spa capilar trabaja de forma bastante directa sobre necesidades como la deshidratación, el exceso de grasa, la falta de brillo o la acumulación de residuos. El neuro spa amplía el protocolo e intenta intervenir también sobre el estado general de relajación de la persona.

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Qué se hace en un spa capilar

El spa capilar podría entenderse como una versión más pausada y completa de un tratamiento de peluquería. Antes de comenzar, se analiza el estado del cuero cabelludo y de la fibra para elegir los productos y las técnicas más convenientes. Después llegan la limpieza, la exfoliación, la hidratación y el masaje. En muchos casos, la experiencia termina con el secado y el peinado en el salón.

María Roberts, fundadora de MADART, resume su propuesta como una forma de “unir cuidado capilar con el relax”. Su espacio de Quijorna cuenta con una cabina doble y una carta de más de quince tratamientos, en los que el trabajo sobre el cabello se acompaña de masajes en cuero cabelludo, cuello, hombros, manos o pies.

placeholder El espacio de Mary Roberts puede atender a dos personas a la vez (Madart)
El espacio de Mary Roberts puede atender a dos personas a la vez (Madart)

Entre sus protocolos se encuentra una terapia inspirada en el kintsugi japonés, orientada a aportar cuerpo a la fibra, con exfoliación, hidratación, un producto rellenador y masaje craneal. También ofrece una exfoliación capilar para retirar residuos y una opción denominada Full Relax, que suma limpieza facial, aceites esenciales y masaje de manos y pies. Las sesiones duran entre 15 y 55 minutos y tienen un precio de entre 55 y 95 euros. Todo con productos de René Furterer.

En este tipo de servicio, por tanto, el punto de partida suele ser una preocupación capilar concreta. Es una opción interesante cuando notamos el cuero cabelludo saturado, cuando el pelo ha perdido brillo o cuando queremos complementar el cuidado doméstico con una limpieza más profunda. La relajación importa, porque te lo realizan echada, pero acompaña al tratamiento del cabello.

Qué cambia en un neuro spa capilar

El neuro spa propone un enfoque más amplio. No se centra únicamente en cómo está el pelo ese día, sino en la posible relación entre el estrés, el cuero cabelludo y el bienestar general. Claudia Di Paolo ha desarrollado su método Neuro-Wellness Capilar a partir de esa idea y lo presenta como un sistema que integra cosmética, trabajo manual, estímulos sensoriales y regulación del sistema nervioso.

Según explica la fundadora, su interés por este campo surgió después de atravesar un episodio de estrés acompañado de caída del cabello. “Llevamos décadas tratando el cabello como si fuera ajeno al cuerpo”, señala. Su método parte de una frase que resume bien la diferencia frente a un spa tradicional: “El cabello es la primera huella visible de lo que ocurre dentro del organismo”.

En cabina, el protocolo se organiza en tres momentos. Primero se intenta llevar al cuerpo a un estado de calma mediante respiración, tacto, aromas y determinadas maniobras. Después se aplican los productos sobre el cuero cabelludo y, por último, se reserva un tiempo para asentar la sensación de descanso. La firma define estas fases como regulación, activación e integración.

La experiencia también se distingue por el entorno. La cabina de Claudia Di Paolo en Rosewood Villa Magna, diseñada por la arquitecta Emmanuelle Simon, parece más cercana a una estancia de hotel wellness que a una peluquería. Cortinas envolventes, iluminación cálida, espejos curvos y una cama de lavado concebida como una pieza central refuerzan esa sensación de aislamiento. El método también está presente, según la firma, en centros como Marbella Club, SHA Wellness Clinic, Six Senses Ibiza y Four Seasons Resort Mallorca at Formentor.

placeholder El espacio de Claudia di Paolo en el Hotel Villamagna (Cortesía)
El espacio de Claudia di Paolo en el Hotel Villamagna (Cortesía)

Entonces, ¿cuál conviene elegir?

La elección depende menos del nombre y más de lo que estemos buscando. Para mejorar el aspecto del cabello, limpiar en profundidad el cuero cabelludo o recibir un tratamiento de hidratación con un buen masaje, el spa capilar resulta suficiente y suele ser más fácil de incorporar a la rutina.

El neuro spa puede encajar mejor cuando el objetivo principal es desconectar, descansar y vivir un ritual de bienestar más largo, con el cabello como parte de una experiencia global. Eso no significa que trate por sí solo una caída persistente ni que sustituya la valoración de un dermatólogo.

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En ambos casos, lo verdaderamente importante es que exista un diagnóstico previo, que los productos estén bien seleccionados y que el profesional explique qué puede conseguirse de manera realista. Después, es cuestión de decidir si queremos cuidar la melena o aprovechar la cita para encima salir también con la cabeza más despejada.

El cuidado del cabello hace tiempo que dejó de limitarse al corte, el color y una buena mascarilla. Los nuevos espacios capilares incorporan diagnósticos del cuero cabelludo, exfoliaciones, masajes y protocolos pensados para bajar revoluciones. De ahí que en las cartas de tratamientos aparezcan dos conceptos que pueden sonar parecidos, pero que no son exactamente lo mismo: el spa capilar y el llamado neuro spa capilar.

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