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Esto es lo que dice la psicología sobre muchas de las personas mayores de 60 años que están jubiladas: no son felices y pierden el propósito
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Esto es lo que dice la psicología sobre muchas de las personas mayores de 60 años que están jubiladas: no son felices y pierden el propósito

La jubilación suele asociarse con descanso, tiempo libre y una vida más tranquila pero diversos estudios en psicología cuentan cómo determinados cambios cotidianos pueden afectar al bienestar emocional más de lo que parece

Foto: La psicología cuenta una parte importante de la vida de las personas de 60 años (Pexels)
La psicología cuenta una parte importante de la vida de las personas de 60 años (Pexels)

Durante años, la jubilación se ha imaginado como una etapa de descanso, libertad y tiempo propio. Sin horarios, sin presión y con la posibilidad de disfrutar de aquello que antes quedaba en segundo plano. Sin embargo, la psicología lleva tiempo matizando esa idea: para muchas personas mayores de 60 años, dejar de trabajar no siempre se traduce en mayor bienestar.

Distintos estudios coinciden en que el problema no está en tener más tiempo libre, sino en lo que desaparece con el fin de la vida laboral. El trabajo no solo ocupa horas del día; también organiza la rutina, marca objetivos y ofrece un sentido de identidad. Cuando ese eje desaparece, algunas personas experimentan una sensación de desorientación difícil de identificar.

placeholder La caminata rápida gana peso como ejercicio accesible en personas mayores. (Freepik)
La caminata rápida gana peso como ejercicio accesible en personas mayores. (Freepik)

Esa transición implica algo más profundo que dejar un empleo. Supone perder una estructura que durante décadas ha dado forma al día a día. Investigaciones en el ámbito de la salud mental apuntan a que la jubilación obliga a reorganizar por completo la vida cotidiana, algo que no siempre se produce de manera automática ni sencilla.

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Uno de los conceptos que más peso tiene en este proceso es el del propósito vital. La psicología lo define como la sensación de tener una razón para actuar, de sentirse útil o formar parte de algo significativo. Cuando ese propósito se debilita, también lo hace el bienestar emocional.

Un informe de la Universidad de Harvard sobre la soledad en adultos refleja precisamente esa conexión: las personas que perciben que su vida tiene menos sentido o dirección son también las que presentan mayores niveles de malestar. En ese contexto, la jubilación puede convertirse en un punto de inflexión si no se construyen nuevas fuentes de significado.

El tiempo libre, por sí solo, no garantiza una mejor calidad de vida. Sin objetivos, rutinas o actividades con sentido, los días pueden volverse repetitivos e incluso vacíos. Este efecto es más evidente en quienes han tenido durante años una vida muy estructurada en torno al trabajo y no encuentran fácilmente un sustituto.

placeholder La amistad en la jubilación es muy importante (Pexels)
La amistad en la jubilación es muy importante (Pexels)

A esto se suma otro factor clave: las relaciones sociales. El entorno laboral suele ser uno de los principales espacios de interacción diaria. Al desaparecer, el contacto frecuente con otras personas disminuye, y no siempre se reemplaza por nuevas conexiones. Diversos estudios relacionan este aislamiento con un mayor riesgo de tristeza, soledad e incluso problemas de salud física.

Todo ello ayuda a entender por qué algunas personas no viven la jubilación como una etapa plenamente satisfactoria, pese a disponer de más tiempo. La ausencia de rutina, de objetivos y de interacción social puede generar una sensación de vacío que contrasta con las expectativas previas.

Durante años, la jubilación se ha imaginado como una etapa de descanso, libertad y tiempo propio. Sin horarios, sin presión y con la posibilidad de disfrutar de aquello que antes quedaba en segundo plano. Sin embargo, la psicología lleva tiempo matizando esa idea: para muchas personas mayores de 60 años, dejar de trabajar no siempre se traduce en mayor bienestar.

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