El estilo que se hereda: la marca española Poydel reúne a varias madres e hijas (muy cool) en su nueva campaña
Nombres como Leticia Salinero, Eugenia Josa o Inés Cuens protagonizan la campaña más especial de la firma que conquista a novias, madrinas e invitadas para demostrar que un mismo look puede tener cabida en diferentes generaciones
Leticia Salinero y sus hijas Leticia y Carlota. (Cortesía)
Hay campañas que no solo presentan una colección, sino que cuentan una historia. Y la última propuesta de Poydel sin duda a esa categoría. Un homenaje delicado, elegante y profundamente emocional que convierte la moda en un puente entre generaciones. Porque si hay algo que esta firma ha sabido capturar es que el estilo no entiende de edad, sino de actitud.
Bajo el evocador título de 'Un Poydel, distintas generaciones', la marca ha presentado una sesión que pone el foco en lo esencial: las madres como fuente inagotable de inspiración. Mujeres que han construido su identidad entre la ternura y la fortaleza, y que ahora comparten algo tan íntimo (y poderoso) como el armario con sus hijas. Una idea que trasciende la moda para hablar de legado, de memoria y de complicidad.
La campaña reúne a un grupo de creadoras de contenido y profesionales de perfiles muy distintos, pero con un denominador común: la autenticidad. Leticia Salinero, de Click10 Fotografía, y sus hijas Leticia y Carlota; Pilar García Ferrer, arquitecta y fundadora de Pils Ferrer; Teresa Gutiérrez Dorronsoro de Wonton Design y su madre, o Lidia Maroñas, dermatóloga y fundadora de la clínica dermatológica OneSkin-Med. También Eugenia Josa Martínez, diseñadora gráfica de Eugeniota, Carmen Navazo, cofundadora de la agencia Flipocaracoles Communication House, con su madre; Danae Márquez, de Milky Choice, con su progenitora y la creadora de contenido Inés Cuens y su hija.
En ese cruce de miradas y generaciones, Poydel construye un universo donde las prendas dejan de ser solo ropa para convertirse en lenguaje compartido. Hay algo casi cinematográfico en la manera en que las imágenes retratan esa conexión: gestos que se repiten, siluetas que dialogan, y una armonía natural que no necesita artificios. La moda aquí no impone, acompaña.
Con el tiempo, la firma se ha consolidado como un referente en el universo de las novias y las invitadas que buscan la exclusividad del diseño a medida. Un territorio donde cada pieza se convierte en una declaración de intenciones. Pero Poydel no se detiene ahí: sus colecciones prêt-à-porter amplían ese imaginario con propuestas versátiles, relajadas y sorprendentemente contemporáneas, pensadas para acompañar la vida real sin renunciar al carácter.
Entre sus piezas más reconocibles destacan los vestidos oversize, ya convertidos en un sello de la casa, capaces de redefinir la elegancia desde la comodidad y la fluidez. A ellos se suman conjuntos estivales de pantalón que juegan con estampados tan diversos como el animal print, el toile de Jouy, los cuadros Vichy o las rayas multicolor, creando un armario tan libre como sofisticado.
El resultado es una colección que no solo viste, sino que propone una forma de estar en el mundo: adaptable, versátil y profundamente personal. Porque en el universo de Poydel, cada prenda puede transformarse según el contexto, y cada mujer encuentra la manera de hacerla suya. Y quizá ahí reside su mayor acierto: en recordar que la moda más interesante es la que se comparte, la que evoluciona y la que, como el amor entre madres e hijas, nunca pasa de moda.
Hay campañas que no solo presentan una colección, sino que cuentan una historia. Y la última propuesta de Poydel sin duda a esa categoría. Un homenaje delicado, elegante y profundamente emocional que convierte la moda en un puente entre generaciones. Porque si hay algo que esta firma ha sabido capturar es que el estilo no entiende de edad, sino de actitud.