El doctor Ángel Durántez sobre la inmortalidad: "Se prevé que para el 2060 haya un pelotón de los que nacieron en los 50 y los 60 que sobrepase los 110 años"
El doctor Ángel Durántez sobre la inmortalidad: "Se prevé que para el 2060 haya un pelotón de los que nacieron en los 50 y los 60 que sobrepase los 110 años"
La longevidad se ha convertido en uno de los grandes debates de nuestro tiempo, impulsada por los avances científicos y por una sociedad cada vez más interesada en vivir más y mejor
El Dr. Ángel Durántez, referente internacional en medicina de la longevidad y envejecimiento saludable. (YouTube: Tengo un plan)
La idea de vivir para siempre sigue perteneciendo más al terreno de la especulación que al de la ciencia, pero la posibilidad de alargar cada vez más la vida humana ya no suena tan remota. Sobre esa frontera entre los límites biológicos y los avances médicos reflexiona el doctor Ángel Durántez, que sitúa el debate no tanto en la inmortalidad como en una longevidad inédita hasta ahora.
Durante una charla centrada en el futuro de la esperanza de vida, el especialista plantea que, pese al optimismo que despiertan la tecnología, la inteligencia artificial y la investigación biomédica, el cuerpo humano sigue teniendo un techo natural. Ahí introduce el llamado límite de Hayflick, un concepto biológico que, según explica, marca la duración máxima que podría alcanzar una persona sin intervenciones extraordinarias. Ese margen, sostiene, “anda en torno a los 120-130 años”.
A partir de esa idea, Durántez recuerda que, hasta donde se conoce, solo una persona ha cruzado esa barrera simbólica de forma documentada: la francesa Jeanne Calment, que murió con 122 años y 164 días. Ese dato, lejos de cerrar el debate, le sirve para abrir otro mucho más actual: si ese récord seguirá pareciendo excepcional dentro de unas décadas.
Su previsión mira directamente al horizonte de 2060. Para entonces, señala, la generación del baby boom —los nacidos en los años 50 y 60— habrá alcanzado edades muy avanzadas, y el volumen demográfico de ese grupo podría hacer saltar por los aires las estadísticas actuales. “Se prevé que para el 2060 haya un pelotón de los que nacieron en los 50 y los 60 que sobrepase los 110 años”, afirma. Incluso va un paso más allá al apuntar que también podría haber “otro más pequeño que sobrepase los 120”, situando ahí el posible nuevo récord de longevidad humana.
La reflexión no se queda solo en quienes hoy ya forman parte de generaciones adultas. Durántez también pone el foco sobre los recién nacidos y el escenario que podría abrirse para ellos. A su juicio, un niño o una niña nacidos en 2026 podrían moverse en el futuro dentro de medias de esperanza de vida cercanas a los 100 años. No habla de casos aislados ni de hazañas individuales, sino de cifras medias en grupos de población, algo que hasta hace poco parecía propio de la ciencia ficción.
La caminata rápida gana peso como ejercicio accesible en personas mayores. (Freepik)
Eso sí, el médico rebaja cualquier lectura triunfalista sobre una supuesta victoria definitiva sobre la muerte. Entre vivir más y vivir para siempre, insiste, hay una distancia enorme. “De ahí a la inmortalidad es un mundo”, resume, dejando claro que una cosa es retrasar el envejecimiento o ampliar la supervivencia y otra muy distinta borrar los límites biológicos de la existencia humana.
La cuestión de fondo, por tanto, no pasa únicamente por cuántos años se pueden alcanzar, sino por cómo evolucionarán la medicina preventiva, los hábitos de vida y la capacidad de la ciencia para acompañar ese aumento de años con una mejor calidad de vida. El discurso de Durántez encaja así en una conversación cada vez más presente: no tanto la fantasía de no morir nunca, sino la posibilidad real de que vivir 100 años deje de ser una rareza estadística para convertirse en algo mucho más habitual.
La idea de vivir para siempre sigue perteneciendo más al terreno de la especulación que al de la ciencia, pero la posibilidad de alargar cada vez más la vida humana ya no suena tan remota. Sobre esa frontera entre los límites biológicos y los avances médicos reflexiona el doctor Ángel Durántez, que sitúa el debate no tanto en la inmortalidad como en una longevidad inédita hasta ahora.