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El glow exprés de María Pombo: menos base, más luz (y un truco con pañuelo que cambia los labios)
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TRUCOS DE BELLEZA

El glow exprés de María Pombo: menos base, más luz (y un truco con pañuelo que cambia los labios)

María Pombo resume el maquillaje más buscado del momento en pocos pasos: piel luminosa, mejillas con brillo y labios jugosos con efecto mordido, sin exceso.

Foto: María Pombo en una imagen de sus redes sociales. (Instagram/@mariapombo)
María Pombo en una imagen de sus redes sociales. (Instagram/@mariapombo)

María nos ha demostrado en pocos pasos un tipo de maquillaje que se repite últimamente en redes, alfombras rojas y hasta en el día a día: piel luminosa, aspecto descansado y cero sensación de ir maquillada. Ese equilibrio entre glow y naturalidad, que no siempre es fácil de conseguir, es justo lo que Pombo enseña en uno de sus últimos vídeos.

Como hemos podido ver no hay contouring marcado, ni tampoco capas infinitas de producto. La base, de hecho, casi desaparece. Todo gira en torno a cómo y dónde colocar la luz. Ese es el punto clave.

La rutina arranca con la piel ya preparada, probablemente con una base muy ligera o una skin tint. Aquí el objetivo no es cubrir, sino unificar lo justo para que luego los puntos de luz funcionen.

El primer gesto importante está en las mejillas. Pombo utiliza los Prisme Libre Highlighter Powder de Givenchy, pero lo interesante no es tanto el producto como el uso que hace de él. En lugar de aplicar un colorete clásico, opta directamente por un iluminador en tono rosado (el 001) sobre la manzana de la mejilla, llevándolo hacia la sien.

Es decir, se salta el paso del blush de toda la vida.

El resultado es bastante lógico: color y brillo en un solo gesto. La piel no queda mate en ningún momento, sino con ese acabado nacarado que da sensación de frescura inmediata. Es una forma de simplificar la rutina sin perder efecto.

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Sobre este tipo de decisiones los expertos suelen insistir en la importancia de las texturas: “Cuando trabajas con productos luminosos en lugar de mates, la piel parece más viva, más real”, explican desde Givenchy. Y eso es exactamente lo que pasa aquí.

Después llega la parte más técnica, aunque visualmente sea sutil. Para dar dimensión, Pombo añade otro iluminador, esta vez en tono dorado/champagne (002). Pero cambia la forma de aplicarlo.

Deja la brocha y utiliza los dedos

Este gesto tiene bastante sentido y lo recomiendan todos los expertos en maquillaje. El calor de la piel ayuda a fundir el producto, evitando que el polvo se quede “encima”. Lo aplica a toquecitos en puntos muy concretos: puente y punta de la nariz, arco de cupido, párpados y ligeramente bajo la ceja. Nada de arrastrar.

Aplicar con los dedos permite integrar mejor el producto y controlar la cantidad. Sobre todo con iluminadores, donde es fácil pasarse. Aquí la clave está en eso: precisión.

El maquillaje, en realidad, se construye en capas muy finas y muy localizadas. No hay grandes bloques de producto, sino pequeños puntos que, en conjunto, hacen que la piel se vea más luminosa.

En los labios es donde aparece uno de los trucos más interesantes del vídeo. Pombo utiliza un aceite labial en dos tonos, pero lo importante es el paso intermedio.

Primero aplica una capa generosa de un tono translúcido (00), que funciona casi como tratamiento. Hidrata, rellena ópticamente y deja el labio preparado. Hasta aquí, nada especialmente nuevo.

El giro está en lo siguiente: muerde un pañuelo de papel

Este gesto elimina el exceso de producto y, sobre todo, de brillo. Lo que queda es un labio acondicionado, pero no resbaladizo. Esto hace que el siguiente tono, un cereza más intenso, se adhiera mejor.

El resultado es ese efecto “labio mordido” que lleva tiempo funcionando muy bien: más color en el centro, bordes difuminados y acabado jugoso, pero controlado.

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Como podemos ver en las pasarelas el layering en labios permite jugar con la intensidad sin perder naturalidad. Pero si no retiras el exceso entre capas, todo se mezcla demasiado. Este pequeño gesto que utiliza María, el del pañuelo, marca la diferencia.

Al final, lo que plantea Pombo no es tanto una rutina cerrada como una forma de entender el maquillaje. Menos pasos. Elegir bien las texturas y colocarlas en puntos estratégicos. Porque el famoso efecto “buena cara” no depende de acumular producto, sino de saber exactamente dónde ponerlo.

María nos ha demostrado en pocos pasos un tipo de maquillaje que se repite últimamente en redes, alfombras rojas y hasta en el día a día: piel luminosa, aspecto descansado y cero sensación de ir maquillada. Ese equilibrio entre glow y naturalidad, que no siempre es fácil de conseguir, es justo lo que Pombo enseña en uno de sus últimos vídeos.

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