Qué tendencias de maquillaje deja MBFWM: ojos suaves, labios jugosos y piel real
Hablamos con los responsables de la belleza en los desfiles para analizar las tendencias que puedes llevar desde ya
En cada edición de la MBFWM hay una constante, si te fijas bien, que termina marcando más tendencia que muchas prendas: el maquillaje. No suele ser lo primero que se comenta, pero es lo que realmente ayuda a bajar a tierra las colecciones. Es el complemento imprescindible. Y esta temporada, viendo los desfiles hasta ahora, hay una idea bastante clara: pese a que hay detalles, la protagonista es una piel que vuelve a reinar sin parecer trabajada.
Lo primero que llama la atención es cómo se ha afinado el concepto de “buena cara”. Ya no es solo piel luminosa sin más, sino una luminosidad muy controlada, colocada estratégicamente.
En varios de los shows se ha recurrido a iluminadores con efecto casi translúcido, aplicados en puntos muy concretos: "pómulo alto, puente de la nariz, arco de la ceja para crear volumen sin cargar la piel", nos cuentan desde la firma NARS. No es glow evidente, es más bien ese brillo que parece propio.
A partir de ahí, cada diseñador ha llevado esa base común a su terreno.
El caso de Claro Couture
El maquillaje se ha movido en ese equilibrio entre sofisticación y ligereza que funciona especialmente bien en pasarela. Ojos en tonos neutros pero con un punto de contraste rosado (los ahumados suaves siguen presentes, pero mucho más difuminados), mejillas con un toque rosado muy natural y labios con brillo, nada de mates densos. Es ese tipo de look que, si lo ves de cerca, está trabajado, pero desde lejos parece casi inexistente.
La tendencia que viene
Johanna Ortiz, por su parte, ha apostado por algo más sensorial. Aquí el maquillaje acompaña ese universo más cálido y orgánico que suele tener la diseñadora. Sombras en tonos tierra y cobre aplicadas de forma muy difusa, piel luminosa pero con un acabado ligeramente satinado (no tan glossy) y labios hidratados con color suave. Es un maquillaje que no busca destacar por partes, sino funcionar como conjunto.
Una piel saludable
Donde sí hemos visto un poco más de construcción ha sido en Pedro del Hierro. Sin perder esa base natural que atraviesa toda la semana, aquí entra en juego el bronceador de forma más evidente.
Rostros más esculpidos, ojos con algo más de definición (incluso con eyeliner) y labios en tonos que suben ligeramente la intensidad. No es un maquillaje dramático, pero sí más estructurado, más pensado para marcar facciones.
Toque de glitter
Teresa Helbig vuelve a recordarnos otra de las claves de la temporada: la importancia de los pequeños gestos. En su desfile, el maquillaje es mínimo, pero hay dos elementos que sostienen todo el look: unas pestañas bien trabajadas y un labio jugoso.
Parece poco, pero es exactamente lo que hace que el rostro no se pierda.
Bronceado saludable
Aquí el maquillaje vuelve a ese terreno que domina ahora mismo la pasarela: piel muy afinada, casi imperceptible, pero estratégicamente construida. En Ynesuelves se trabaja ese efecto “sol sobre la piel” con bases ligeras y el icónico Laguna de NARS aplicado como si fuera parte del rostro, no un añadido, acompañado de ojos en tonos cálidos y difuminados que se funden sin cortes y labios hidratados con brillo, nada rígidos.
En Acromatyx, sin embargo, la narrativa es algo más pulida pero igual de contenida: piel mate pero luminosa, equilibrada con puntos de luz muy medidos, mejillas suavemente sonrosadas y una mirada definida en tonos grises y negros busca protagonismo y estructura . A primera vista, como si la piel simplemente hubiese decidido verse mejor por sí sola.
Si se juntan todas estas propuestas, salen varias tendencias bastante claras.
La primera: el fin del maquillaje pesado de pasarela. Incluso en contextos donde antes se apostaba por looks más teatrales, ahora se prefiere una piel más real. Esto no significa menos producto, sino mejor colocado.
La segunda: el regreso del producto en crema. Coloretes, iluminadores y bronceadores en texturas cremosas están en todas partes. La razón es sencilla: se integran mejor con la piel y evitan ese efecto maquillaje “encima de”.
La tercera: ojos más suaves. El eyeliner sigue, pero menos rígido. Las sombras se difuminan más y los contrastes se rebajan. Todo está pensado para acompañar, no para dominar el rostro.
Y la cuarta, quizá la más interesante: los labios vuelven a tener vida, pero desde el brillo. Se imponen los bálsamos con color, los acabados hidratados, ese efecto ligeramente glossy que hace que la boca parezca más llena sin necesidad de perfiladores marcados.
En conjunto, lo que se está viendo en la MBFWM es un maquillaje que no busca impresionar a primera vista, sino sostener el look. Está en ese punto medio que, curiosamente, es el más difícil de conseguir.
Ya no son propuestas imposibles, sino ideas que puedes adaptar sin demasiado esfuerzo. Quizá por eso este tipo de maquillaje, más relajado pero bien pensado, es el que realmente termina marcando tendencia cuando se apagan las luces del desfile.
En cada edición de la MBFWM hay una constante, si te fijas bien, que termina marcando más tendencia que muchas prendas: el maquillaje. No suele ser lo primero que se comenta, pero es lo que realmente ayuda a bajar a tierra las colecciones. Es el complemento imprescindible. Y esta temporada, viendo los desfiles hasta ahora, hay una idea bastante clara: pese a que hay detalles, la protagonista es una piel que vuelve a reinar sin parecer trabajada.