Lourdes Montes desvela el código secreto para acertar en la Feria de Abril de Sevilla y cómo conjugar tradición con estilo
De la mano de la diseñadora de MiAbril desgranamos las claves de estilo para triunfar en el Real de la Feria de Sevilla y vestir de flamenca entre tradición e innovación
Lourdes Montes, diseñadora de MiAbril y mujer de Fran Rivera, en la Feria de Abril de Sevilla. (Gtres)
Farolillos encendidos, coches de caballos, música en el ambiente y casetas a rebosar. Ya es oficial: la Feria de Abril ha arrancado y el Real vuelve a situarse como el gran escenario de la ciudad. Sevilla entra en su semana grande y en medio de ese universo de color y tradición, contar con una guía de estilo no es un capricho, sino una necesidad. Andaluza o no, acertar con el look es imprescindible para moverse con soltura en una de las citas más icónicas del calendario andaluz.
El arte de vestir flamenca, para Lourdes Montes, no se entiende como una cuestión de tendencia, sino como una conversación constante entre tradición, identidad y pequeñas decisiones que lo cambian todo. La diseñadora de MiAbril,una de las firmas de moda flamenca que triunfan en la Feria de Abril cada temporada, lo tiene claro: se puede evolucionar, sí, pero hay códigos que permanecen intactos, casi como un lenguaje propio que cada flamenca aprende a reconocer sin necesidad de explicaciones.
Lourdes Montes en la Feria de Abril. (Gtres)
Precisamente, desde su fundación en 2017, el universo creativo de su firma está marcado por esa premisa: preservar la tradición sin renunciar a la actualidad.Acompañada de su socia y amiga, Rocío Terry,la mujer de Fran Rivera ha sabido devolver a la Feria de Abril los trajes de siempre, pero con guiños a la moda de hoy. Los patrones heredados de generaciones anteriores conviven con una lectura contemporánea del color y del gusto actual, pero siempre desde una base reconocible. El resultado son diseños atemporales (y superventas) pensados incluso para pasar de madres a hijas, donde la innovación no borra el origen, sino que lo refuerza.
Porque, al final, la Feria de Abril no es solo un escaparate de moda, sino un ejercicio de memoria colectiva. Y en ese equilibrio entre lo que permanece y lo que evoluciona, la visión de Lourdes Montes traza una idea clara: vestir de flamenca es, ante todo, entender un lenguaje que lleva décadas escribiéndose, puntada a puntada.
PORPaula MataFotografía: Adrián OFFdelcampoVídeo: Factus Productions
Todos los trajes que venden Lourdes y Rocío parten de una silueta clásica que tiene sus propias reglas. "MiAbril nació para mantener la tradición. Veíamos que en el mercado había diseños maravillosos, pero que eran demasiado innovadores. Se puede innovar sin perder de vista la tradición, lo que había sido el traje de flamenca siempre. El día que Rocío y yo decidimos lanzar la marca rescatamos los diseños, los adornos y los accesorios que nosotras habíamos llevado de pequeñas y creo que ese fue el éxito de la firma, que la gente venía buscando los trajes que le recordaban a los que llevaban antes. Nuestros patrones son muy favorecedores y atemporales, que se pueden heredar de madres a hijas, y ayudan a nuestras clientas a disfrutar de la Feria".
En el universo flamenco, los códigos cromáticos siguen marcando el camino. Los lunares y las flores continúan siendo los estampados por excelencia, mientras que los trajes lisos conservan su estatus de elegancia atemporal. "Nunca diseñaría ni llevaría un vestido de flamenca estampado a cuadros", explica con naturalidad, casi como una norma no escrita. Ese tipo de motivos, aclara, pertenecen a otro contexto festivo, como El Rocío, donde el lenguaje estético es distinto.
Lourdes Montes y Rocío Terry, fundadoras de MiAbril, con Tana Rivera. (Gtres)
Entre patrones, tejidos y volúmenes, hay dos elementos que, según ella, sostiene toda la esencia del traje y que no admite concesiones. "Las mangas son el sello de identidad de cualquier vestido de flamenca", afirma con rotundidad. Da igual si son largas o cortas, si se reinterpretan o se simplifican: en ellas reside, en gran parte, el carácter del diseño. Y el escote en pico que se mantiene como el preferido para Montes, "es el más favorecedor de todos".
En ese equilibrio entre estética y funcionalidad, los volantes tienen un papel primordial. Lejos de ser un mero adorno, son parte de la arquitectura del traje. Bien integrados, no solo no incomodan, sino que permiten moverse con libertad, bailar o caminar durante horas sin perder soltura. "El traje de flamenca tienes que poder moverlo; no puede llevarte a ti", resume.
Varias modelos con trajes de MiAbril. (Cortesía)
Cuando la conversación se desplaza hacia los accesorios, las peinetas, las flores y los pendientes forman parte del ritual, pero siempre bajo una doble norma: armonía cromática y ausencia de exceso. Las piezas de calidad, alejadas de materiales plásticos y de soluciones improvisadas, elevan el conjunto sin necesidad de estridencias. Coral, joyería antigua o piezas heredadas aparecen como alternativas que aportan carácter sin romper la estética.
Además de las peinetas, las flores y los pendientes, el mantón de Manila se erige como esencial. "La clave está en los flecos. Desde Barón Terry, la tienda de Rocío Terry, hacen hincapié en la importancia de los flecos, ahí es dónde se percibe si el mantón es de buena calidad o no. Entre las posibilidades están los antiguos que son una maravilla y pasan de generación en generación, y los de nueva creación, que si están hechos a mano, con una cantidad importante de flecos e incluyen seda en su confección, son igual de especiales. Deben ser cortos y espesos para que los flecos no cubran el traje ni la cintura. En Cantillana, un pueblo de Sevilla, las mujeres siguen trabajando los flecos de manera artesanal. De ahí salen los que vendemos en MiAbril. Hay una gran diferencia entre los mantones que se flecan a mano con los que se flecan a máquina y en nailon".
Lourdes Montes y Fran Rivera. (Gtres)
El calzado, por su parte, responde más a la lógica del movimiento que a la del ornamento. "Yo soy de alpargatas, creo son el calzado fundamental para disfrutar y estar cómoda en una jornada en el Real de la Feria. Son muchas horas de pie y andando, ya que para trasladarte de una caseta a otra lo haces a pie. Las alpargatas no solo son sinónimo de confort, también de estilo, porque hay opciones para todos los gustos". Como apunta Lourdes Montes, las alpargatas se imponen como elección habitual para afrontar una jornada larga en el Real, donde la Feria se recorre a pie y el confort se convierte en parte del estilo. La elegancia, en este caso, también se mide en resistencia.
De cara a la Feria, hay además advertencias que funcionan casi como principios básicos del estilo. La elección del traje adecuado al cuerpo, la apuesta por tejidos naturales y la búsqueda del color que mejor favorezca son tres pilares que se repiten como un mantra. Y entre ellos, una norma que no admite discusión: "nunca llevar gafas de sol ni bolso", quedan fuera del lenguaje tradicional de la flamenca.
Una modelo con un vestido de MiAbril. (Instagram)
En el terreno del peinado, la postura de Lourdes Montes es igual de clara: el recogido sigue siendo la opción natural. Moños bajos, peinados pulidos o pequeñas reinterpretaciones como trenzas o coletas permiten actualizar la imagen sin romper con la esencia flamenca. Lo importante, insiste, "es llevar un peinado con el que te sientas favorecida y guapa".
En definitiva, la clave está en entender que la Feria no se viste solo con tendencia, sino con intención. Cada elección, del tejido al peinado, del escote al último complemento, responde a un lenguaje propio que se ha ido construyendo con el tiempo y que sigue vivo precisamente porque respeta sus códigos. Ahí es donde reside su fuerza: en una estética que no busca disfrazar, sino reconocer. Y en ese equilibrio entre lo heredado y lo actual, el estilo flamenco sigue encontrando su manera de renovarse sin perder nunca su esencia.
Farolillos encendidos, coches de caballos, música en el ambiente y casetas a rebosar. Ya es oficial: la Feria de Abril ha arrancado y el Real vuelve a situarse como el gran escenario de la ciudad. Sevilla entra en su semana grande y en medio de ese universo de color y tradición, contar con una guía de estilo no es un capricho, sino una necesidad. Andaluza o no, acertar con el look es imprescindible para moverse con soltura en una de las citas más icónicas del calendario andaluz.