El Alfonso XIII se convierte en caseta de feria y epicentro gastronómico durante la Semana Grande sevillana
El histórico hotel de la capital hispalense adapta su patio a la estética de la Feria de Abril para ofrecer cocina tradicional, música en directo y la clásica Cena del Pescaíto para abrir seis días de fiesta y hermanamiento
Del 21 al 26 de abril, el Alfonso XIII se adapta a los códigos visuales de la Feria de Abril con farolillos, mesas bajas y sillas de enea. (Cortesía)
La Feria de Abril de Sevilla nació en 1847 como un encuentro ganadero con vocación comercial. Impulsada por los concejales José María Ybarra y Narciso Bonaplata, pronto dejó atrás ese carácter práctico para convertirse en un espacio social donde la ciudad empezó a reconocerse a sí misma. Con el tiempo, las casetas, la música y la gastronomía desplazaron al ganado como eje central y consolidaron una celebración que hoy es una de las principales señas de identidad de la ciudad.
Ese carácter expansivo de la feria, que desborda el recinto de Los Remedios y se extiende por toda la ciudad, explica que espacios ajenos al Real se integren en la celebración. Es el caso del Hotel Alfonso XIII, que durante esos días transforma su histórico patio en una caseta propia, reinterpretando la tradición dentro de un entorno distinto.
El patio del Alfonso XIII permanece abierto de 12:00 a 23:30 horas, funcionando como espacio festivo.
Del 21 al 26 de abril, el hotel adapta su arquitectura a los códigos visuales de la feria con farolillos, mesas bajas y sillas de enea, configurando un espacio reconocible pero contenido. No se trata de reproducir el bullicio del recinto ferial, sino de trasladar parte de su atmósfera a un lugar marcado por otro ritmo.
La propuesta se articula en torno a la cocina andaluza más identificable. La carta incluye platos pensados para compartir, con presencia de clásicos como el gazpacho, el tomatito aliñado con ventresca o las papas aliñadas, junto a productos como jamón ibérico o quesos de la región. A estos se suman fritos habituales en la feria, entre ellos boquerones, choco o berenjenas, además de elaboraciones calientes como el solomillo al whisky o la tortilla de patatas.
El patio permanece abierto de 12:00 a 23:30 horas, funcionando como un espacio de paso en el que la comida convive con el ambiente. La programación incluye música en directo con un grupo flamenquito, así como el corte de jamón en directo, elementos que refuerzan la conexión con la tradición gastronómica.
Alfonso XIII (A Luxury Collection Hotel). C/ San Fernando, 2, Sevilla. (Cortesía)
Antes del inicio oficial, el hotel acoge también la Cena del Pescaíto, hoy lunes 20 de abril, una cita que en Sevilla marca el comienzo simbólico de la feria. El menú reúne entrantes como aceituna gordal, almendras fritas, gamba blanca de Huelva o ensalada de tomate, seguido de una fritura andaluza con boquerones, adobo sevillano, puntillitas y pimientos del Padrón.
Boquerones, adobo sevillano, puntillitas... Todo rico. (Cortesía)
La cena, que comienza a las 20:00 y tiene un precio de 110 euros por persona, incluye bebidas como vino, cerveza, refrescos y media botella de manzanilla y rebujito por comensal, además de música en directo al cierre con un coro flamenco.
En paralelo al recinto ferial, propuestas como esta reflejan cómo la Feria de Abril se despliega en distintos puntos de Sevilla, adaptándose a espacios y públicos diversos sin perder sus referencias básicas.
La Feria de Abril de Sevilla nació en 1847 como un encuentro ganadero con vocación comercial. Impulsada por los concejales José María Ybarra y Narciso Bonaplata, pronto dejó atrás ese carácter práctico para convertirse en un espacio social donde la ciudad empezó a reconocerse a sí misma. Con el tiempo, las casetas, la música y la gastronomía desplazaron al ganado como eje central y consolidaron una celebración que hoy es una de las principales señas de identidad de la ciudad.