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'El Secreto de Vivir', la comedia de Gary Cooper que nació de una depresión y fue prohibida por Hitler
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90 ANIVERSARIO

'El Secreto de Vivir', la comedia de Gary Cooper que nació de una depresión y fue prohibida por Hitler

Se cumplen nueve décadas del estreno de la cinta, que surgió a raíz de una etapa de tristeza de su director, Frank Capra, y obtuvo un enorme éxito de taquilla con su crítica a la avaricia y su fe en el ser humano

Foto: La turba de Gary Cooper, parte de la promoción de la película en las imágenes con Jean Arthur. (CP)
La turba de Gary Cooper, parte de la promoción de la película en las imágenes con Jean Arthur. (CP)

"Una vez alcanzada la cumbre del Everest, vayas donde vayas es siempre hacia abajo", dijo una vez Frank Capra. A mediados de los años 30, cuando 'Sucedió una noche' tuvo tanto éxito que se convirtió en la plantilla para todas las comedias románticas que vendrían después, el director estaba exultante.

Su película, con unos espléndidos Clark Gable y Claudette Colbert, había ganado los 5 Oscar principales, incluido uno para él, y había vuelto locos a los norteamericanos, alegrándoles la vida en plena Depresión económica. Pero después del triunfo, llegaron el vacío y la desesperanza.

placeholder Gable y Colbert en 'Sucedió una noche'. (CP)
Gable y Colbert en 'Sucedió una noche'. (CP)

En lugar de saborear las mieles del éxito, el italoamericano se hundió en la miseria y cayó en un inconsolable estado de tristeza que solo reveló años después, cuando publicó 'El Hombre por encima del título', esa autobiografía en la que también narraba, por ejemplo, cómo había pasado de cometer pequeños robos siendo un niño a tener una oportunidad de realizarse profesionalmente en los Estados Unidos del 'American Dream'.

Por eso él siempre creyó en el feliz cuento de la América en la que todo es posible. Incluso en esta época, cuando atravesó una depresión de la que salió gracias a una breve charla con un espectador.

placeholder Frank Capra en un retrato de estudio. (CP)
Frank Capra en un retrato de estudio. (CP)

Al hablar de un discurso de Hitler que sonaba en la radio, el señor se dirigió al director y le reprochó su parón laboral, producto de la angustia y la ansiedad. "Usted, señor, puede hablarles a cientos de millones, durante dos horas…, y en la oscuridad. Los talentos que posee usted, señor Capra, no son suyos, no son autoadquiridos. Dios le dio esos talentos; son sus dones para que los use en su beneficio. Y cuando usted no usa los dones con los que Dios lo bendijo, es usted una ofensa a Dios…, y a la humanidad".

Manos a la obra

El director reaccionó a aquella regañina anónima. No tardó en ponerse manos a la obra, junto a su habitual guionista, Robert Riskin, para llevar a la pantalla una historia esperanzadora en el estudio para el que trabajaba, la Columbia.

El cuento (medio comedia, medio drama) de un hombre bueno, Longfellow Deeds, que toca el trombón y vive tranquilo en el campo hasta que hereda una considerable fortuna. Sin saber muy bien que hacer con ella decide repartirla, en tiempos de penurias, entre aquellos que no tienen recursos económicos.

Su filantropía lo lleva a ocupar titulares en la prensa, de la mano de una periodista que primero lo utiliza y después termina enamorándose de él, apodándole 'Cinderella Man'.

placeholder Gary Cooper, millonario agasajado por todos. (CP)
Gary Cooper, millonario agasajado por todos. (CP)

Capra tenía tan claro que Gary Cooper, por entonces uno de los mayores astros de Hollywood, debía ser el bondadoso protagonista que prefirió esperar medio año a que estuviese libre de cualquier otro proyecto.

La espera encareció la producción pero el capricho le fue permitido por un Harry Cohn que, pese a ser un magnate autoritario y con mano de hierro ("Yo no tengo úlceras; yo las provoco", dijo en una ocasión) sabía oler el talento cuando lo tenía cerca.

placeholder Jean Arthur y Gary Cooper en el póster original de 'El Secreto de Vivir'.
Jean Arthur y Gary Cooper en el póster original de 'El Secreto de Vivir'.

Al contrario de su carácter dictatorial en otros rodajes, el jefazo de Columbia apenas apareció por el plató desde que la claqueta cantó 'acción'. Consciente de que, cada vez que visitase el set, Capra interrumpiría el trabajo para irse a tomar café, decidió no hacerlo. Si aquellas pausas le costaban dinero de su bolsillo, prefería no interferir en absolutamente nada. Después de todo, el italoamericano le había regalado el mayor éxito de su estudio con su anterior cinta.

Los vómitos de Jean Arthur y la calma de Cooper

La filmación de esta película que acaba en un colosal juicio en el que se decide, precisamente, si Deeds está cuerdo o no, ya que son muchos los que quieren quitarle la tutela de su cuantiosa herencia, no fue tarea fácil.

Las leyendas de Hollywood cuentan que su protagonista femenina, esa Jean Arthur de voz nasal que encarnó a las mujeres más aguerridas de los años 30, vomitaba a causa de los nervios antes de rodar cada toma.

placeholder Cooper y Arthur, pareja de oro en plena Depresión. (CP)
Cooper y Arthur, pareja de oro en plena Depresión. (CP)

Cooper, que pasaba los tiempos muertos tumbado en el suelo para relajarse, parecía el único capaz de calmar a la actriz cuando estaba en plató. Tan mal lo pasó Arthur que no pudo ver la película hasta que asistió a una retrospectiva, junto a Frank Capra, en la década de los 70.

Entonces, cuando habían pasado décadas, pudo comprobar lo que comprobaron todos. El film resultante de aquel rodaje fue el que marcó el 'estilo Capra': esa fe en el hombre corriente, en ese David que lucha contra el Goliat de la política, las finanzas o el capitalismo despiadado. “Trabajan tan duro para ganarse la vida que se olvidan de vivir”, dice Deeds en un momento de la película.

Millones de norteamericanos vieron en aquella fábula de un filántropo, que por supuesto acaba en los brazos de la periodista que lo ha traicionado después de perdonarla, un espejo de sí mismos. Los avatares de ese rico heredero que finalmente puede ofrecer su fortuna a los que más la necesitan eran un reflejo de la miseria que ellos mismos vivían.

Después de todo, la película les decía que el dinero no era tan importante. Aunque era duro pensar así cuando la pobreza y la precariedad acuciaban sus vidas. Tanto que muchos de ellos no dudaron de acusar a 'El secreto de vivir' de populista y fabuladora, como hicieron con todo el cine de Capra.

placeholder Gary Cooper, un galán en pijama en la película de Frank Capra. (Sony)
Gary Cooper, un galán en pijama en la película de Frank Capra. (Sony)

Estrenada en el mes de abril de 1936, hace ahora 90 años, 'El secreto de vivir' fue una de las grandes apuestas comerciales de Columbia. El estudio tenía tanta fe en aquella producción, que no la incluyeron en un paquete para vender a los exhibidores, como era habitual, sino de forma individualizada. Y la taquilla respondió, siendo una de las diez cintas más taquilleras de 1936. En Alemania, el Hitler que indirectamente la había inspirado la vetó porque en ella habían participado actores no arios.

No ocurrió lo mismo en Hollywood. La Academia la nominó para 5 premios y Capra ganó, gracias a ella, su segundo Oscar como mejor director. La depresión y los miedos que había tenido justo antes de filmarla quedaban ya lejos.

En 2002, a Sony se le ocurrió estrenar un remake con Adam Sandler de protagonista, pero ni los tiempos eran los mismos que los de aquella Gran Depresión, ni el encanto del original podía reproducirse.

Cuando Jean Arthur reconoce estar enamorada ante un decepcionado Gary Cooper o cuando los desfavorecidos defienden a este en un tribunal en el que, básicamente, se enjuicia la honradez humana contra el egoísmo más aterrador, el espectador de hoy sigue emocionándose, creyendo en un mundo de buenas personas que tal vez solo existió en la cabeza de Capra.

*'El secreto de vivir' puede verse mediante alquiler en Apple TV, Rakuten TV y Prime Video

"Una vez alcanzada la cumbre del Everest, vayas donde vayas es siempre hacia abajo", dijo una vez Frank Capra. A mediados de los años 30, cuando 'Sucedió una noche' tuvo tanto éxito que se convirtió en la plantilla para todas las comedias románticas que vendrían después, el director estaba exultante.

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