La infanta Sofía cambia el negro por el verde agua: el traje sastre con el que ha acompañado al Papa León XIV en Cibeles
La hija menor de los Reyes ha apostado por una silueta fluida y uno de los colores más favorecedores del verano para asistir a la multitudinaria misa celebrada en la Plaza de Cibeles
La infanta Sofía, la princesa Leonor y la Reina, en la misa de León XIV en Cibeles. (EFE)
Apenas han pasado 24 horas desde que la infanta Sofía apareció vestida de riguroso negro en la recepción oficial al papa León XIV cuando su armario ha dado un giro completo. Si el sábado el protocolo de Casa Real exigía sobriedad, este domingo la hija menor de los Reyes ha mostrado una imagen mucho más luminosa y relajada durante la multitudinaria misa celebrada en la Plaza de Cibeles. Un cambio de registro que es consecuencia de las recomendaciones marcadas por el propio Vaticano para los actos religiosos al aire libre, donde se aconsejan colores claros y prendas cómodas acordes con las altas temperaturas de junio.
La infanta ha asistido al acto acompañando a los Reyes y a la princesa Leonor en una jornada histórica para Madrid. Más de 250.000 personas se han congregado desde primera hora de la mañana en el centro de la capital para participar en la eucaristía presidida por León XIV, un acontecimiento sin precedentes recientes que ha llenado el corazón de la ciudad. Entre la multitud y las autoridades presentes, Sofía ha vuelto a captar la atención gracias a una elección estilística que confirma la evolución de su imagen pública.
Ya ha dejado atrás los vestidos juveniles que han marcado muchas de sus apariciones oficiales en los últimos años. La infanta ha apostado por una fórmula cada vez más habitual entre las mujeres de la realeza europea: el traje sastre. Una elección que transmite madurez y que encaja con la nueva etapa institucional que está comenzando a asumir.
La familia real acude a la misa en Cibeles. (Limited Pictures)
Su propuesta ha estado compuesta por un impecable conjunto de dos piezas de Mirto en un delicado tono verde agua, uno de esos colores capaces de aportar frescura sin perder elegancia. El tejido, con una caída fluida y un sutil acabado satinado, aportaba movimiento y luminosidad al conjunto, especialmente bajo la luz de la mañana madrileña.
La americana ha presentado una silueta ligeramente estructurada, con solapas clásicas y cierre cruzado, una construcción que ayuda a definir la figura sin resultar excesivamente rígida. La combinación con unos pantalones de talle alto y pernera ancha ha reforzado un aire contemporáneo.
El corte wide leg, además, ha conseguido estilizar visualmente la silueta y prolongarla hasta unos discretos zapatos en tono nude que apenas asomaban bajo el bajo del pantalón. Un recurso frecuente en las prescriptoras de estilo y también en muchas integrantes de las casas reales europeas, ya que permite ganar verticalidad y aporta una imagen especialmente sofisticada.
La familia real, en la misa de Cibeles. (Reuters)
Más allá de la estética, el conjunto ha respondido perfectamente a las exigencias de una jornada larga al aire libre. La misa, que ha comenzado a las diez de la mañana y se ha prolongado durante varias horas, ha requerido prendas cómodas capaces de soportar el calor sin renunciar a la formalidad que exige un acto de esta naturaleza.
La ceremonia celebrada en Cibeles ha supuesto uno de los momentos más destacados de la visita del Papa a España. El altar ha contado con la participación de cientos de sacerdotes y miles de voluntarios, mientras grandes pantallas instaladas en diferentes puntos del centro permitían seguir el desarrollo de la celebración. Tras la misa, León XIV ha encabezado la tradicional procesión del Corpus Christi por algunas de las principales arterias de Madrid.
Apenas han pasado 24 horas desde que la infanta Sofía apareció vestida de riguroso negro en la recepción oficial al papa León XIV cuando su armario ha dado un giro completo. Si el sábado el protocolo de Casa Real exigía sobriedad, este domingo la hija menor de los Reyes ha mostrado una imagen mucho más luminosa y relajada durante la multitudinaria misa celebrada en la Plaza de Cibeles. Un cambio de registro que es consecuencia de las recomendaciones marcadas por el propio Vaticano para los actos religiosos al aire libre, donde se aconsejan colores claros y prendas cómodas acordes con las altas temperaturas de junio.