El humanismo de la cultura clásica de Roma y Grecia, con sus ideas sobre la ética, la amistad, el amor o la felicidad, sigue reflejando de manera directa cómo entendemos las relaciones humanas y la vida en Occidente. Un viaje de casi 2.000 años que en esta ocasión nos lleva hasta las letras latinas, concretamente hasta la obra 'Meditaciones, Libro VI' de Marco Aurelio Antonino.
Estatua del emperador Marco Aurelio en Roma. (iStock/PennaPazza)
Una obra donde se puede leer: "La mejor venganza es no convertirte en aquello que te hizo daño". Una reinterpretación más popular de la auténtica frase de Marco Aurelio: "La mejor manera de defenderse es no parecerse a quienes obran injustamente".
Sin embargo, más allá de la literalidad, la clave del éxito de esta cita del pensamiento estoico está en su simbolismo. Aunque suele utilizarse como un mensaje sobre el perdón o la superación personal, su significado original está estrechamente relacionado con una de las ideas centrales del estoicismo: el carácter de una persona depende de sus propias acciones, no de las de los demás.
La famosa frase estoica de Marco Aurelio
Una reflexión que parte de uno de los fundamentos del estoicismo: las acciones de otras personas escapan a nuestro control. Lo único que depende completamente de nosotros es la forma en que respondemos. Por ello, desde esta perspectiva, la verdadera pérdida no consiste únicamente en sufrir una injusticia, sino en permitir que esa experiencia modifique el propio carácter hasta actuar con la misma crueldad, deshonestidad o resentimiento que se pretende condenar.
Por ello, el concepto de "venganza" adquiere así un significado diferente al habitual. Marco Aurelio no plantea que la mejor respuesta sea ignorar las ofensas o renunciar a la justicia, sino que se refiere al plano moral. Incluso cuando resulta necesario actuar contra una injusticia, esa respuesta no debería implicar adoptar las mismas conductas que se consideran reprobables.
Una idea que ha perdurado a lo largo de los siglos, llegando a la psicología moderna. Así, entre otras ramas, la terapia cognitivo-conductual también trabaja en cómo la interpretación que se hace de lo externo y la conducta que se adopta desempeñan un papel decisivo en el bienestar psicológico. El objetivo terapéutico no es eliminar emociones como el enfado, sino evitar que determinen el comportamiento de forma automática.
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Aunque la psicología actual también distingue entre renunciar a la venganza y aceptar pasivamente una situación de abuso. Por ello, recuerdan que establecer límites, denunciar una agresión o reclamar justicia son conductas compatibles con una adecuada regulación emocional. La diferencia radica en el propósito: actuar para proteger derechos o reparar un daño no es equivalente a responder únicamente con el objetivo de causar sufrimiento al otro.