Tres enseñanzas de Jesús de la Gándara, psiquiatra, para combatir la infelicidad
El psiquiatra plantea un enfoque claro para entender el origen de la infelicidad y propone tres claves que pueden ayudar a cambiar la manera de enfrentarse a ella
La infelicidad no siempre se manifiesta con grandes gestos ni con escenas evidentes. A menudo se instala de forma silenciosa, a través de pensamientos repetidos que van desgastando la autoestima, la energía y la manera de mirar la vida. Sobre esa idea reflexiona el psiquiatra Jesús de la Gándara, que a partir de su experiencia con pacientes resume tres claves para combatir ese malestar que tantas personas arrastran casi sin darse cuenta.
Según explica, hay tres sensaciones que se repiten con frecuencia en quienes atraviesan un periodo de sufrimiento emocional. La primera es la impotencia, esa percepción de que nada de lo que uno haga servirá para cambiar las cosas. La segunda es la inutilidad, que aparece cuando la persona siente que no vale, que falla constantemente o que ha dejado de ser capaz. La tercera es el infortunio, una visión de la vida atravesada por la idea de que todo juega en contra.
A partir de ahí, De la Gándara plantea una respuesta que no pasa por fórmulas mágicas, sino por un cambio de posición ante uno mismo y ante la realidad. Su primera enseñanza tiene que ver con la fortaleza mental. El psiquiatra defiende la necesidad de aprender a sentirse fuerte, no para vivir sin problemas, sino para poder sostenerlos mejor. El estrés, viene a decir, forma parte de la vida, pero no tiene por qué arrasar con todo si se desarrollan recursos internos para afrontarlo.
La segunda clave está en la fecundidad, un concepto que utiliza en un sentido amplio y profundamente humano. No habla de producir por producir,sino de dejar huella, de aportar, de construir algo valioso. En sus palabras, se trata de “dejar en la vida algo más de lo que tú recibiste”. Esa idea conecta con una noción esencial para el bienestar, la de sentirse útil desde un lugar más profundo, más ligado al sentido que al rendimiento.
La tercera enseñanza gira alrededor de la fortuna, aunque no entendida como simple suerte. De la Gándara matiza que “la fortuna no es azar” y pone el acento en la preparación. Para él, existe una diferencia clara entre esperar pasivamente a que llegue una oportunidad y trabajar para estar listo cuando aparezca. Ahí entra en juego la serendipia, ese hallazgo inesperado que, lejos de beneficiar a cualquiera, suele favorecer a quien llevaba tiempo preparándose para reconocerlo y aprovecharlo.
La voluntad para ser felices es lo único que cuenta. (Pexels)
Combatir la infelicidad no consiste solo en intentar sentirse mejor de un día para otro, sino en desmontar poco a poco esas creencias de impotencia, inutilidad e infortunio que terminan condicionándolo todo. Frente a ellas, propone entrenar la fortaleza, cultivar el propósito y prepararse para la vida con una actitud más activa. No porque eso garantice una existencia perfecta, sino porque puede ayudar a vivirla con más conciencia, más recursos y menos resignación.
La infelicidad no siempre se manifiesta con grandes gestos ni con escenas evidentes. A menudo se instala de forma silenciosa, a través de pensamientos repetidos que van desgastando la autoestima, la energía y la manera de mirar la vida. Sobre esa idea reflexiona el psiquiatra Jesús de la Gándara, que a partir de su experiencia con pacientes resume tres claves para combatir ese malestar que tantas personas arrastran casi sin darse cuenta.