Hablarle a un gato con esa voz aguda, suave y casi infantil que muchas personas usan sin darse cuenta puede parecer una simple manía doméstica, pero detrás de ese gesto hay algo más que ternura. Según explica el veterinario Juanjo, ese tono tan parecido al que se emplea con los bebés sería el más eficaz para captar la atención del felino y favorecer la comunicación con él.
La idea parte de una observación que muchos dueños de gatos reconocen al instante. Cuando cambian el tono y se dirigen a su mascota de una forma más dulce y expresiva, el animal parece reaccionar más. Lejos de ser una impresión sin base, el especialista sostiene que “se ha demostrado” que esta forma de hablar conecta mejor con los gatos, incluso aunque desde fuera pueda sonar exagerada o algo ridícula.
Juanjo alude a una investigación publicada en la revista Animal Cognition, centrada en cómo reaccionan los gatos a distintas voces humanas. La principal conclusión apunta a que estos animales no solo identifican la voz de su dueño, sino que además responden con más atención cuando esa voz adopta un registro especialmente dirigido a ellos, más agudo, emocional y envolvente. Es decir, un tono muy similar al que se utiliza de manera espontánea con los bebés.
Un gato (iStock)
Ese cambio en la entonación no sería un detalle menor. Según resume el veterinario, cuando se usa esa voz el gato “presta más atención, se involucra más contigo y responde mejor”. No significa, claro, que vaya a obedecer como un perro ni que deje de actuar con la independencia tan propia de la especie, pero sí sugiere que el modo en que se le habla influye en su disposición a interactuar.
Uno de los aspectos más interesantes de esta idea es que refuerza algo que cada vez apoyan más especialistas en comportamiento animal, la comunicación con los gatos no depende solo de lo que se dice, sino de cómo se dice. El tono, la suavidad y la carga emocional parecen desempeñar un papel importante a la hora de construir vínculo y hacer que el animal se sienta interpelado.
También ayuda a desmontar el tópico de que el gato es completamente distante o indiferente a las personas. Puede que no responda igual que otras mascotas, pero eso no significa que no perciba matices ni que no establezca conexiones concretas con quienes conviven con él. De hecho, que sea capaz de distinguir cuándo le hablan a él y cuándo no apunta precisamente a una relación más compleja de lo que muchas veces se cree.
Un gato mientras duerme (M.N)
Así, esa voz aniñada que tantas veces se adopta frente al gato deja de parecer una simple excentricidad para convertirse en una herramienta útil en la convivencia diaria. Puede sonar cursi, sí, pero todo apunta a que para el felino tiene bastante más sentido del que parece.
Hablarle a un gato con esa voz aguda, suave y casi infantil que muchas personas usan sin darse cuenta puede parecer una simple manía doméstica, pero detrás de ese gesto hay algo más que ternura. Según explica el veterinario Juanjo, ese tono tan parecido al que se emplea con los bebés sería el más eficaz para captar la atención del felino y favorecer la comunicación con él.