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Michelle Ryan, psicóloga, sobre el peligro de las mujeres ante un ascenso: "El término ‘acantilado de cristal’ capta el riesgo invisible"
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'Glass cliff'

Michelle Ryan, psicóloga, sobre el peligro de las mujeres ante un ascenso: "El término ‘acantilado de cristal’ capta el riesgo invisible"

Al lado de S. Alexander Haslam, la experta ha analizado la preocupante tendencia a ascender a las mujeres solo en momentos de crisis o tensión

Foto: Michelle Ryan, psicóloga del ámbito laboral. (YouTube)
Michelle Ryan, psicóloga del ámbito laboral. (YouTube)

A pesar de lo avanzado en las últimas décadas, aún queda mucho por hacer en materia de igualdad laboral. De hecho, según datos de organismos como la Organización Internacional del Trabajo y de Eurostat, a nivel mundial las mujeres representan solo cerca del 30% de los puestos directivos. Unas cifras que muestran una brecha persistente en el acceso al poder laboral.

Así, aunque el emprendimiento femenino rompe mitos y el liderazgo de las mujeres está cambiando, como ya ha corroborado Vanitatis, queda mucho por lograr. Además, más allá de los retos pendientes, se abren nuevos problemas en los puestos de poder para las mujeres. Uno de los más preocupantes es el 'acantilado de cristal'.

placeholder Michelle Ryan, psicóloga del ámbito laboral, en una charla 'TED'. (YouTube)
Michelle Ryan, psicóloga del ámbito laboral, en una charla 'TED'. (YouTube)

Bajo el término de 'glass cliff' en inglés, se trata de un patrón en el acceso de las mujeres a posiciones de liderazgo. Así lo han corroborado la investigadora Michelle K. Ryan y su compañero S. Alexander Haslam, de la Universidad de Exeter. Un fenómeno que estudia cómo, cuando las mujeres finalmente acceden a cargos altos, con frecuencia lo hacen en situaciones especialmente difíciles, inestables o en riesgo de fracaso.

"El término ‘acantilado de cristal’ capta el riesgo invisible. (...) No es solo que las mujeres tengan menos oportunidades de liderazgo, sino que cuando las tienen, es más probable que sean en contextos donde el riesgo de fracaso es mayor", revelaba Michelle Ryan en el estudio de la Universidad de Exeter.

Es decir, para los dos especialistas, el 'acantilado de cristal' es la manera de denominar la tendencia a nombrar mujeres en puestos de liderazgo cuando hay peligros. A través de sus estudios y análisis, Ryan y Haslam han analizado datos de empresas, especialmente en el Reino Unido, para probar que las mujeres eran más propensas a ser nombradas líderes en momentos de crisis. Mientras, los hombres tenían mayor probabilidad de acceder a posiciones en contextos más estables o de crecimiento.

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Por ejemplo, analizaron cómo este patrón del 'acantilado de cristal' hace que se nombre a jefas cuando la organización está atravesando una crisis, los resultados económicos o políticos son negativos, hay una alta presión pública o interna o si las posibilidades de fracaso son elevadas. Así, si el proyecto no tiene éxito, el fracaso tiende a atribuirse al liderazgo femenino, aunque los problemas ya existieran antes de su llegada.

Un hallazgo que no significa que todas las mujeres líderes estén en desventaja, pero que sí sugiere la existencia de un sesgo estructural en cómo se distribuyen las oportunidades de liderazgo. Un fenómeno que, según Ryan y Haslam, tiene varias causas. Puede ocurrir por estereotipos de género que vinculan a las jefas con mayores habilidades sociales, pero también porque se protege a los hombres para no dañar su carrera o por intentar dar una sensación de cambio.

placeholder Las mujeres ascienden más en momentos de crisis, un arma de doble filo. (Pexels/ Vlada Karpovich)
Las mujeres ascienden más en momentos de crisis, un arma de doble filo. (Pexels/ Vlada Karpovich)

Además, al nombrar a una mujer en un puesto de alto nivel durante una crisis, se puede dar una imagen de renovación o diversidad, sin necesariamente cambiar las estructuras profundas de la organización. Un 'acantilado de cristal' que tiene implicaciones importantes para la igualdad de género en el trabajo, según este análisis.

No solo aumenta la presión sobre las mujeres líderes, sino que puede reforzar la percepción de que el liderazgo de las mujeres es experimental o arriesgado. Además, aunque sí se debe tener en cuenta que no siempre es un patrón sistemático en todos los ámbitos laborales, sí es una herramienta útil para analizar cómo el género influye en las dinámicas de poder dentro de las organizaciones.

A pesar de lo avanzado en las últimas décadas, aún queda mucho por hacer en materia de igualdad laboral. De hecho, según datos de organismos como la Organización Internacional del Trabajo y de Eurostat, a nivel mundial las mujeres representan solo cerca del 30% de los puestos directivos. Unas cifras que muestran una brecha persistente en el acceso al poder laboral.

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