El eterno debate sobre si ciertos alimentos deben guardarse en la nevera o en la despensa vuelve a cobrar protagonismo tras las recomendaciones de expertos en seguridad alimentaria. Más allá de costumbres familiares o preferencias personales, la ciencia ofrece una pauta clara que puede evitar errores comunes en la cocina diaria.
Según recoge 'New York Times', la directora del Centro Nacional para la Conservación de Alimentos en el Hogar de la Universidad de Georgia, Carla Schwan, lo resume con una regla sencilla: “Si lo compraste en la sección de refrigerados del supermercado, deberías conservarlo así en casa”. Esta indicación se convierte en la clave principal para no fallar al almacenar alimentos.
El orden en el que colocamos los alimentos puede influir en nuestra relación con la comida. (Pexels)
Aunque muchas etiquetas indican “refrigerar después de abrir”, esto no siempre responde a un riesgo sanitario. Tal y como explica la profesora Abby Snyder en la misma fuente, estas recomendaciones suelen estar relacionadas con la calidad del producto. Con el tiempo, los alimentos pueden perder sabor, textura o apariencia, aunque sigan siendo seguros para el consumo.
Factores como el bajo contenido en agua o la presencia de sal, azúcar o ácido ya dificultan el crecimiento de bacterias. Sin embargo, el frío ayuda a ralentizar procesos como la oxidación o la separación de ingredientes, prolongando así su buen estado.
Los expertos recomiendan colocar los alimentos saludables delante. (Pexels)
No todos los productos necesitan refrigeración constante. Algunos básicos de la cocina pueden conservarse perfectamente en la despensa si se consumen con frecuencia. Es el caso del kétchup, cuya acidez permite mantenerlo a temperatura ambiente, aunque, como apuntan los expertos citados por 'New York Times', “el sabor, la calidad y la textura se deteriorarán más rápido sin refrigeración”.
La mantequilla también admite estar fuera del frigorífico durante periodos cortos. Eso sí, se recomienda dejar solo la cantidad que se vaya a consumir en uno o dos días. En cambio, variedades como las mantequillas vegetales o batidas deben mantenerse en frío.
Esta mantequilla puede ser una opción para nuestro frigorífico. (iStock)
El estilo de vida influye más de lo que parece. Lisa Cheng Smith, también citada por la misma fuente, aconseja adaptar la conservación al uso: “Si lo usas con frecuencia y no necesita refrigeración, guárdalo en la despensa. Si lo usas menos, mejor en el refrigerador”. Además, pequeños gestos marcan la diferencia: mantener los envases bien cerrados, alejarlos del calor o la luz directa y utilizar utensilios limpios evita la proliferación de microorganismos y el deterioro prematuro.
Otro ejemplo habitual es la mantequilla de cacahuete, que puede conservarse en la despensa durante meses, aunque después conviene refrigerarla para mantener mejor sus propiedades. La clave está en combinar sentido común con estas recomendaciones expertas. Aplicar esta lógica no solo mejora la conservación de los alimentos, sino que también ayuda a evitar desperdicios y mantener su sabor en óptimas condiciones.
El eterno debate sobre si ciertos alimentos deben guardarse en la nevera o en la despensa vuelve a cobrar protagonismo tras las recomendaciones de expertos en seguridad alimentaria. Más allá de costumbres familiares o preferencias personales, la ciencia ofrece una pauta clara que puede evitar errores comunes en la cocina diaria.