José Abellán, cardiólogo, sobre el magnesio: "Está de moda pero no es lo que muchos creen, o lo que te hacen creer, estas son las evidencias"
El cardiólogo habla sobre la importancia de analizar con criterio aquello que consumimos y no dejarse llevar por modas que, en muchos casos, simplifican en exceso cuestiones complejas relacionadas con la salud
El magnesio se ha convertido en uno de los suplementos más populares en los últimos años, asociado a beneficios que van desde mejorar el descanso hasta proteger el corazón. Sin embargo, el cardiólogoJosé Abellán lanza un mensaje claro para rebajar expectativas y poner el foco en la evidencia científica real detrás de este mineral.
“El magnesio está de moda, pero no es lo que muchos creen”, advierte el especialista, que insiste en que no se trata de un compuesto milagroso. Entre las ideas más extendidas, señala algunas que no tienen respaldo científico sólido, como su supuesta capacidad para reducir el colesterol o actuar como un protector cardiovascular directo. “No baja el colesterol” ni previene infartos por sí solo, recalca.
Eso no significa que no tenga utilidad. El magnesio es un mineral esencial, implicado en cientos de procesos del organismo, desde funciones musculares hasta la actividad del corazón. Además, la evidencia sí apunta a ciertos efectos positivos, aunque más modestos de lo que suele difundirse. Puede contribuir a una ligera reducción de la tensión arterial, mejorar en cierta medida la sensibilidad a la insulina y favorecer el descanso en algunas personas. Tal y como explica Abellán, son “efectos pequeños, reales, pero pequeños”.
Otro de los puntos clave que destaca es que los niveles en sangre no siempre reflejan con precisión las reservas del organismo. Solo una pequeña parte del magnesio corporal circula en sangre, lo que hace que un análisis normal no descarte completamente un posible déficit.
Aun así, no todo el mundo necesita suplementarse. El cardiólogo no recomienda su uso de forma generalizada en personas sanas. Sí puede tener sentido en casos concretos, como personas con diabetes, problemas digestivos, estrés crónico, consumo elevado de alcohol o quienes toman ciertos medicamentos de forma prolongada.
El magnesio se ha convertido en uno de los suplementos más consultados en etapas como la menopausia. (Freepik)
Antes de recurrir a cápsulas o comprimidos, la recomendación pasa por la alimentación. Verduras de hoja verde, frutos secos, semillas o cacao son algunas de las fuentes naturales más completas de este mineral. Solo cuando la dieta no es suficiente o existe una necesidad específica, se puede valorar el uso de suplementos, preferiblemente en formas con mejor absorción, como el citrato o el glicinato.
Abellán reconoce incluso su propia experiencia personal: “yo lo tomo y duermo mejor”, aunque insiste en que lo hace con conocimiento de sus limitaciones. No se trata de una solución universal ni de una garantía de salud a largo plazo.
La clave, insiste, está en el contexto y el sentido común. Entender qué puede aportar realmente el magnesio, y qué no, es fundamental para no caer en expectativas poco realistas ni sustituir hábitos esenciales por soluciones rápidas.
El magnesio se ha convertido en uno de los suplementos más populares en los últimos años, asociado a beneficios que van desde mejorar el descanso hasta proteger el corazón. Sin embargo, el cardiólogoJosé Abellán lanza un mensaje claro para rebajar expectativas y poner el foco en la evidencia científica real detrás de este mineral.