Cabellos con ondas frizz, polvos de sol mate y sombras metal: el maquillaje de Chanel para un verano Belle Époque
Y por fin Matthieu Blazy le metió mano al look beauty de Chanel. La colección Crucero 2026-2027 de la Maison va a llenar de inspiración veraniega y calma palaciega la forma en la que nos maquillamos y soltamos nuestras melenas
Existe una teoría muy extendida que es la de subir a las modelos a la pasarela con un maquillaje de efecto cara lavada para que el foco de toda la propuesta recaiga en las prendas.
La otra corriente es la de crear una historia en consonancia y que la ropa, el maquillaje y el escenario manden el mismo mensaje, de tal modo que si trasladas tu colección a un palacete en el Lago Como, tus modelos deben tener un tono más moreno y dorado, sublimado por el lujo del norte italiano.
En esta ocasión, Chanel ha trasladado a todo su séquito de celebrities, de Carlota Casiraghi a Nicole Kidman, a Biarritz para convertir las galerías que dan a su inconfundible paseo marítimo en una pasarela llena de luz grisácea.
Biarritz no solo ocupa un lugar de honor en la historia de Chanel, sino que parte del imaginario de la firma siempre ha bebido de la estética y el ambiente que caracterizaban a la zona en los tiempos de Coco.
Así que, Matthieu Blazy se ha animado a aportar un toque de Biarritz a la tez y el cabello de sus modelos para esta colección crucero 2026-2027 y dejar atrás los maquillajes naturales de sus primeros desfiles a cargo de la Maison y atreverse a aportar color y textura.
Sobre la pasarela hemos visto pieles cálidas, todas con ese efecto de rostro besado por el sol, pero cuidado, sin caer en dos de las tendencias hegemónicas de la actualidad. Piel besada por el sol no significa piel colmada de colorete al estilo del blush blindness, ni una pátina de brillo húmedo.
Para recrear el sobrio, elegante y sofisticado tono bronceado con el que Gabrielle Chanel puso de moda el “estar moreno”, la propuesta de maquillaje de la firma ha sido recurrir a los infalibles polvos de sol de acabado mate.
En su justa cantidad y perfectamente difuminados, los polvos se han aplicado tanto en las zonas habituales para contornear el rostro (sienes, pómulo y mandíbula) como por toda la superficie, limpiando la brocha de excesos y logrando el efecto de un bronceado natural.
Dependiendo del modelo, algunos maniquíes incluso lucían el bronceado en su cuello y , de forma prolongada, en el cuello, dejando también un sutil efecto nacarado.
Como curiosidad, los labios apenas se maquillaban, simplemente se realzaba su color a golpe de bálsamo labial o gloss porque el punto diferenciador estaba en la mirada.
Para realzar el color rojo anaranjado, más bien coral vibrante, con el que algunos de los diseños de Blazy eran salpicados, algunas modelos incluso lucían pestañas postizas de plumas corales que hacían las veces de sombras de ojos.
Pero también había tiempo para sombras de ojos. Sorprendentemente y puede que influenciadas por la irrupción de la estética noventera y de los años 2000, las sombras de ojos ultra luminosas, de brillos irisados o directamente purpurina han proliferado hasta convertirse en un producto que puede resultar minimalista.
Los párpados de algunas modelos mostraban un ligero brillo plateado en el centro del párpado. Pasaba desapercibido de lejos, pero cada parpadeo era un toque de luminosidad. Minimalista pero efectiva.
Y para terminar, no podemos dejar de admirar el regreso de Matthieu Blazy a la que se había convertido en una de las señas de identidad beauty de la firma: el cabello con textura. Antes de que todo el mundo se entregara a los blowouts noventeros con secador y mucho volumen esponjoso, Chanel ya puso a sus modelos a desfilar con esos melenones y la Maison francesa también se atrevió antes que otras firmas a respetar la textura del cabello de sus modelos.
En vez de querer clones, Chanel quería mujeres reales sobre la pasarela lo que, traducido a Biarritz y su clima húmedo se ha traducido en un encrespamiento controlado. No se trataba de las melenas cardadas o encrespadas adrede de hace unos años, sino a jugar con el tipo de cabello de cada una.
Las ondas, los rizos, los cabellos lisos… Todos tenían cabida y todos lucían en mayor o menor medida ese efecto de frizz que la costa otorga y que nos volvía a trasladar a la naturalidad elegante y desenfadad de la Belle Epoque que también tocó un poco a la propia Chanel en su tienda de Biarritz.
Así que el mensaje es claro, deja que el ecosistema te altere el look. Déjate el pelo encrespado y toma el sol… o mejor, convierte a los polvos de sol mate en tu cosmético de inmediato efecto sofisticador.
Existe una teoría muy extendida que es la de subir a las modelos a la pasarela con un maquillaje de efecto cara lavada para que el foco de toda la propuesta recaiga en las prendas.