El traje oversize es una de esas tendencias que no necesitan imponerse porque, simplemente, encajan. El traje oversize es una de ellas. Lo hemos confirmado con dos mujeres que entienden muy bien cómo funciona el vestir contemporáneo: Whitney Port y Carlota Casiraghi. Dos estilos muy distintos, pero un mismo gesto: apropiarse de un código tradicionalmente masculino y llevarlo a su terreno sin perder naturalidad.
Carlota Casiraghi (Gtres)
En Nueva York, Whitney Port apostaba por una versión pulida y luminosa del conjunto. Traje blanco de silueta amplia, blazer cruzada con hombro marcado y pantalón fluido, casi rozando el suelo. Debajo, apenas insinuado, un top en la misma gama que alarga visualmente el conjunto.
Sfera
Comprar aquí
El resultado es limpio, sofisticado y muy en la línea de ese lujo silencioso que lleva temporadas asentándose. Los complementos acompañan sin interferir: gafas de sol de aire setentero, joyería mínima, como un collar delicado tipo el de Singularu, con su nombre, y unos salones negros clásicos, en la línea de los de MiMaO, que rompen ligeramente la monocromía sin restar elegancia. Las dos han optado por aros en las orejas.
Singularu
Comprar aquí
En paralelo, Carlota Casiraghi se movía en un registro completamente distinto, pero igual de coherente. Para su aparición reciente, apostó por una estética sobria y de aire masculino, con un traje sastre oscuro de líneas rectas, blazer estructurado y pantalón a juego. Lo suavizó con una camisa blanca ligeramente desabrochada, generando ese equilibrio que maneja especialmente bien: pulido, pero nunca rígido. Es el tipo de look que no necesita actualizarse constantemente porque funciona desde la base.
Mimao
Comprar aquí
El auge de este tipo de sastrería no es casual. Viene gestándose desde hace años, con diseñadores como Phoebe Philo en Céline o Demna en Balenciaga, que empezaron a cuestionar la silueta femenina más ajustada para proponer estructuras más amplias, casi prestadas del armario masculino. A eso se suman firmas como The Row o Saint Laurent, que han terminado de consolidar esa idea de traje relajado pero perfectamente construido.
Hoy, el traje oversize ya no es una tendencia puntual, sino una especie de uniforme contemporáneo. Uno que permite moverse entre contextos, de día, de noche, incluso eventos más formales, sin necesidad de cambiar demasiado. Whitney Port lo lleva hacia un terreno más luminoso y accesible; Carlota Casiraghi, hacia uno más intelectual y contenido.
El traje oversize es una de esas tendencias que no necesitan imponerse porque, simplemente, encajan. El traje oversize es una de ellas. Lo hemos confirmado con dos mujeres que entienden muy bien cómo funciona el vestir contemporáneo: Whitney Port y Carlota Casiraghi. Dos estilos muy distintos, pero un mismo gesto: apropiarse de un código tradicionalmente masculino y llevarlo a su terreno sin perder naturalidad.