El nuevo tesoro de las novias, o cuando casarse con un vestido de segunda mano es una declaración de estilo y personalidad: "Son looks con historia"
Hablamos con Blanca Fernández de Araoz, creadora de Blanche Vintage, sobre la creciente demanda de los vestidos vintage o de segunda mano entre las novias y cómo los diseños con historia avanzan hacia el altar como tendencia
Un vestido de novia vintage de Blanche VIintage Bridal. (Cortesía)
Blanca Fernández de Araoz pertenece a una nueva generación de emprendedoras españolas que combinan herencia social, sensibilidad estética y mentalidad digital. Hija de Jaime Fernández de Araoz y Gómez-Acebo, sobrino de la infanta doña Pilar y amigo del reyFelipe VI, fallecido hace más de una década en un accidente de esquí en Suiza, gracias a Blanche Vintage se ha ganado un hueco en la industria de la moda conquistando a las amantes de la moda vintage como ella. Una éxito a pie de calle (su tienda física está en la calle Larra, 1, Madrid) y en su cuenta de Instagram que hace algo más de un mes traspasó al universo nupcial: ahora también vende vestidos vintage para novias.
Blanca Fernández de Aroz. (Instagram/ @blancaraoz)
Ese crecimiento, orgánico, intuitivo y muy ligado a su comunidad, es precisamente el que explica el siguiente paso en su trayectoria. Si Blanche Vintage nació para responder a la necesidad de invitadas que buscaban diferenciarse, su salto al universo nupcial surge como una evolución natural del proyecto: escuchar a sus clientas y trasladar esa misma idea de exclusividad, historia y personalidad a uno de los momentos más importantes de sus vidas.
Con esa premisa arranca esta conversación, en la que Blanca explica cómo y por qué ha decidido llevar el vintage también al terreno de las novias, una de las tendencias de moda que cada vez suman más adeptas.
Un vestido de novia vintage de Blanche VIintage Bridal. (Cortesía)
PREGUNTA. Después del éxito de Blanche Vintage, surge la misma idea pero enfocado el mundo nupcial. ¿Cuándo fue y por qué?
RESPUESTA. Blanche Vintage Bridal nace de escuchar a mis clientas. Muchas de ellas me pedían vestidos especiales, únicos y de calidad, pero en blanco: porque se casaban y querían un vestido especial para la ceremonia, la pedida, su preboda o incluso un segundo vestido. Lo que me decían era que no querían hacerse algo a medida desde cero y lo que veían de prêt-à-porter no les convencía. Buscaban una pieza ya existente, con historia y personalidad, a la que luego pudiéramos hacer los ajustes y arreglos necesarios para que se sintieran cien por cien ellas mismas. Ahí fue cuando entendí que había una necesidad real y muy natural de llevar el universo de Blanche Vintage al mundo nupcial, pero me daba mucho vértigo, porque para mí, que alguien quisiera llevar un vestido de Blanche Vintage para uno de los días más importantes de su vida me parecía inaudito. Hasta que me lancé en marzo de este 2026 y para mi sorpresa tuvo una acogida fenomenal.
P. ¿Qué tiene de especial la moda vintage? Y en concreto, ¿los vestidos de novia antiguos con respecto a los actuales?
R. Lo especial de la moda vintage, y lo que a mi me encanta, es su historia. Además, hoy en día, con tantas tendencias, referencias e inspiración constante a nuestro alrededor, vestir diferente puede ser complicado. Muchas veces lo que nos ponemos acaban pareciendo versiones de un mismo estilo. Para una novia que quiere desmarcarse de las tendencias actuales, la moda nupcial vintage encaja de una forma muy natural para encontrar algo verdaderamente diferente dado que cada vestido es de épocas distintas y tienen su propio estilo y personalidad.
Un look nupcial de segunda mano. (Cortesía)
P. ¿Dónde encuentras esas piezas para novias? Cuéntame cómo es el proceso de búsqueda...
R. Mientras buscaba vestidos de invitada para Blanche Vintage, ya iba encontrando de vez en cuando algún vestido blanco o de novia que me llamaba la atención. Antes incluso de tener clara la idea de Blanche Vintage Bridal, empecé a comprar algunos vestidos aquí y allá, casi sin darme cuenta, con la intuición de que algún día podrían dar formar a algo. La verdad es que no imaginaba que lo lanzaría tan pronto. El proceso de búsqueda es parecido al de los vestidos de invitada y es una parte que disfruto muchísimo. Dedico muchísimas horas a buscar pero la satisfacción de encontrar un vestido que eventualmente podría llevar una novia el día de su boda, es una pasada.
P. ¿Para qué tipo de mujer, y por ende, de novia son estos diseños?
R. El mensaje de la marca es el siguiente. Solo tenemos un vestido para cada novia. Cada una distinta, única y especial, cada una con su personalidad, historia y esencia. Como cada vestido. Mis clientas son muy diferentes entre sí, únicas. Pero tienen algo en común: quieren sentirse guapas y originales, buscan calidad y no temen salirse de lo convencional. Y la verdad es que adoro a cada una de ellas. Para mi es un privilegio formar parte de un día tan especial para ellas. Mi primera venta fue super emocionante.
P. Hablamos de prendas que son joyas y únicas, ¿qué precio medio tienen?
R. El precio medio varia según la pieza, su antigüedad, su estado y el trabajo que haya requerido, pero normalmente se sitúa entre 600 y 2.000 euros. Intento que haya una variedad de precios para que distintas novias puedan encontrar su vestido, pero siempre manteniendo la calidad y el valor de cada pieza.
Algunos de los trajes de Blanche VIintage Bridal. (Cortesía)
P. Los diseños que vendes, ¿tienen algún punto o estilo en común?
R. Te diría que lo único que tienen en común es que me gustan a mí. Intento que haya mucha diversidad, porque creo que eso es precisamente lo bonito: que cada mujer pueda encontrar el vestido perfecto para ella. No busco un único estilo ni me inspiro en un tipo de novia en particular, al revés, busco ofrecer variedad porque creo que en esa diversidad está la clave para conectar con muchas mujeres distintas.
P. ¿Cuánto tiempo más o menos dura un vestido de novia antiguo a la venta? ¿Sientes que existe el mismo furor que con los vestidos de invitada?
R. Hay algunos vestidos que han durado literalmente minutos y se han vendido por Instagram casi al instante, lo cual ha sido una pasada. Y hay otros que encuentran a su dueña tiempo después. Llevamos solo dos colecciones de vestidos, una la lanzamos en marzo y otra en abril. Claramente ofrecemos cita previa para probarse, como acabamos de empezar, sacamos pocas citas al mes porque queremos que sea una experiencia muy cuidada y crecer con cuidado. Mi idea, es que en el futuro abramos un atelier en Madrid donde podamos recibir a clientas todos los días. En cuanto al furor, creo que es distinto al de invitada. Encontrar un vestido de novia es un proceso mucho más delicado: el vestido tiene que encontrarte a ti y tú al vestido. No es comparable. Pero sí comparten algo: como cada pieza es única, siempre existe esa emoción de saber que solo hay una.
P. ¿Cuál es el más preciado y especial que has tenido o vendido?
R. A cada vestido le pongo un nombre que me inspira. Puede ser un nombre de mujer, de diosa griega, de flor… Nombres que siento que encajan con cada pieza. La madre de mi abuela se llamaba Vega, y es un nombre que siempre me ha encantado. Incluso estuvieron a punto de llamarme a mi así. Hubo un vestido en particular que me fascinaba y decidí llamarlo Vega. Cuando mi abuela se enteró, se emocionó muchísimo. Creo que ese vestido, sin duda, ha sido uno de los más especiales.
P. Sobre el estado y la conservación de las prendas, ¿cómo las encuentras tú y cuál es tu recomendación a la hora de tratarlas?
R. Hay de todo. Todas las piezas pasan por tintorería, realizamos pequeños arreglos o ajustes de costura. Pero es verdad que unas necesitan mucho más trabajo que otras. Nuestra idea es que lleves un vestido antiguo, sí, pero que al ponértelo sientas que es como nuevo. Nuevo para ti.
La moda vintage que conquista a las novias. (Cortesía)
P. De las novias icónicas, ¿de cuál te gustaría rescatar su traje?
R. ¡Tantas! Pero te diría que Jackie Kennedy, Grace Kelly y Kate Moss. Los estilos son muy distintos, pero cada uno me encanta.
P. De invitadas a novias, ¿tienes previsto seguir ampliando el negocio en el futuro?
R. Sí, mi idea es que el negocio siga creciendo, pero poco a poco y de forma muy cuidada. Prefiero que cada paso sea coherente, como el que hemos hecho con Blanche Vintage Bridal. Al final la marca de de invitada nació en mayo de 2024 y en febrero de 2025 abrimos la tienda de Madrid en Calle de Larra 1 que fue un sueño. Y ahora ofreciendo moda nupcial en marzo de 2026 ya ni me lo creo.
P. ¿Qué recomendaciones le darías a una novia de vestido vintage?
R. Que no tenga miedo a hacerlo completamente suyo. Creo mucho en transformar un vestido vintage: añadir una cola larga si siempre ha soñado con ella, incorporar unas mangas de quita y pon, añadir encajes en el bajo… Las opciones son infinitas y, en cierto modo, tiene un lienzo en blanco sobre el que crear su propio vestido. Ya hemos ayudado a varias clientas en el proceso, y están felices. Otras se han casado con el vestido intacto y solo hemos hecho ajustes de talla para que les quedara perfecto.
Blanca Fernández de Araoz pertenece a una nueva generación de emprendedoras españolas que combinan herencia social, sensibilidad estética y mentalidad digital. Hija de Jaime Fernández de Araoz y Gómez-Acebo, sobrino de la infanta doña Pilar y amigo del reyFelipe VI, fallecido hace más de una década en un accidente de esquí en Suiza, gracias a Blanche Vintage se ha ganado un hueco en la industria de la moda conquistando a las amantes de la moda vintage como ella. Una éxito a pie de calle (su tienda física está en la calle Larra, 1, Madrid) y en su cuenta de Instagram que hace algo más de un mes traspasó al universo nupcial: ahora también vende vestidos vintage para novias.