Hablan los expertos: estas son las claves para elegir los pendientes de novia vintage perfectos para tu boda
Cada vez son más las novias que rematan su look con una joya del pasado y en este ademán de tendencia los pendientes ganan la partida. Saber cómo escogerlos es todo un arte. Preguntamos a los que más saben
Las novias buscan diferenciarse cada vez más. Un vestido creado desde cero, un ramo compuesto por flores insólitas, unos zapatos rompedores y unas joyas únicas. Apuntando a estas últimas piezas, viajar atrás en el tiempo y encontrar una joya antigua es tendencia. "Apostar por una pieza vintage significa llevar algo único, irrepetible, que probablemente nadie haya visto antes. La joya vintage en una novia es un reflejo claro de personalidad, estilo y carácter. No es solo un complemento, es una declaración", explican dos de las mujeres que más controlan al respecto.
Sheila del Páramo, una de las fundadoras de la firma Del Páramo, y María Aragón, la responsable de comunicación y marketing de la marca, aseguran que frente a otras piezas, los pendientes antiguos se consolidan como los preferidos de las novias. Ahora bien, dar con el par perfecto, ese que completará tu look, armonizándolo y haciéndolo especial, no es fácil. Si es tu caso, estás organizando tu boda y quieres presumir de unos pendientes de época, las expertas en seleccionar joyas del pasado, nos revelan los pasos a seguir.
"Cuando hablamos de pendientes vintage nos referimos a joyas auténticas de otras épocas. Pueden ser piezas que abarcan desde verdaderos tesoros del siglo XIX hasta joyas más recientes, pero que ya cumplen con el criterio de antigüedad: se considera vintage toda joya creada hace al menos 30 años", detallan. El primer paso es marcar la diferencia entre esos tesoros y las joyas contemporáneas que los emulan. "Intentan inspirarse en la joya artesanal de la historia, pero los medios, los procesos y los tiempos actuales no tienen nada que ver con los métodos tradicionales. Por mucho que se busque recrear ese estilo, la joyería actual nunca llega a reproducir el verdadero arte, la técnica y el alma de una pieza vintage auténtica".
Una vez que sepamos detectar y diferenciar la verdadera joya antigua, se deben elegir los pendientes antes del vestido. "El traje de novia es una prenda que normalmente se usa una sola vez, mientras que la joya, aunque sea muy especial o llamativa, puede acompañarte en muchos momentos importantes a lo largo de tu vida. Por eso, es fundamental que la novia tenga claro primero cómo quiere que sean las joyas que formarán parte de su historia, y que el vestido se adapte a ellas".
Hay tres épocas, tres estilos, que son los más deseados entre las novias. "El art déco europeo sigue siendo el número uno entre las novias. Son piezas que, aunque comparten una misma corriente artística, nunca son iguales entre sí. Cada joya tiene su propia identidad y personalidad. El estilo victoriano es también muy buscado, pero no apto para todos los bolsillos, suelen ser piezas de alta joyería con volúmenes importantes, diamantes corte 'old cut', muy de moda en EE. UU. Y el estilo retro de los años 50 se integra perfectamente con los vestidos de novia de los diseñadores españoles actuales".
En cuanto a materiales y piedras preciosas, "el diamante sigue siendo el rey". Según nuestras especialistas, "es atemporal, elegante y encaja perfectamente en un look nupcial para dar toda la luz a las novias en su día". En segundo puesto están las perlas en todas sus versiones. "La moda de las perlas va y viene, pero siempre están ahí de alguna manera. Desde el año pasado, las novias clásicas vuelven a confiar en las perlas y se borra la leyenda que dan mala suerte". Solo novias arriesgadas y con una personalidad fuerte son las que se atreven con rubís y esmeraldas. "Las piedras de color suelen ser más limitantes y más marcadas visualmente, normalmente la novia que se atreve con piedra de color es con zafiros por cumplir la tradición de introducir algo azul en su look".
Los pendientes y el escote del vestido de la novia deben guardar una concordancia estética, es decir, que juntos generen un todo equilibrado. Sheila del Páramo y María Aragón, nos dan sus recomendaciones. "Si optas por un escote halter, lo ideal son pendientes cortos y con poca información, ya que todo el protagonismo lo tiene el propio escote. Encaja bien con pendientes estilo retro Hollywood, cortos, pero con volumen suficiente para brillar ese día. En cambio, si tu escote tiene los hombros caídos, puedes dar rienda suelta a la creatividad. Cualquier pendiente art déco largo que se ajuste a la dimensión de la cara". Más escotes. En 'V', "pendientes años 20 acompañados de un collar". Y por último, en un escote cerrado, "pueden dar mucho juego para introducir pendientes victorianos o isabelinos".
En cualquier caso, desde Del Páramo nos insisten en que "se trata de encontrar la joya adecuada para cada vestido y de evitar contrastes demasiado marcados. En este equilibrio, el tejido del vestido es fundamental. Más allá del diseño, es el material el que ayuda a unir ambos elementos —joya y vestido— para que convivan de forma armónica".
Darás el 'sí, quiero' con unos pendientes antiguos, de gran valor, que además de por su historial, se convertirán en una de esas joyas para toda la vida. "Es un poder que solo tienen las joyas y es precisamente lo que las hace verdaderamente valiosas. Una joya no se estropea ni pierde su belleza con el paso del tiempo si se cuida como merece. Es una pieza destinada a perdurar, a acompañar a quien la lleva durante toda una vida y, en muchos casos, a seguir escribiendo su historia a través de las generaciones", sentencian.
Las novias buscan diferenciarse cada vez más. Un vestido creado desde cero, un ramo compuesto por flores insólitas, unos zapatos rompedores y unas joyas únicas. Apuntando a estas últimas piezas, viajar atrás en el tiempo y encontrar una joya antigua es tendencia. "Apostar por una pieza vintage significa llevar algo único, irrepetible, que probablemente nadie haya visto antes. La joya vintage en una novia es un reflejo claro de personalidad, estilo y carácter. No es solo un complemento, es una declaración", explican dos de las mujeres que más controlan al respecto.