El álbum de boda de Marta García-Urgelés, la novia que se casó con un look desmontable de Valenzuela: "Quería un traje atemporal"
Marta y Gonzalo se casaron en la misma iglesia que los padres de la novia y para su gran día ella llevó un diseño de dos prendas creado en el taller de Valenzuela. Abrimos su álbum nupcial
El álbum de boda de Marta y Gonzalo. (Fotos Liven Photography)
Si algo tuvo claro Marta García-Urgelés antes de idear su vestido de novia es que "quería un traje atemporal con el que no me viera disfrazada ni rara dentro de 20 o 30 años cuando viera las fotos". Con esa premisa se plantó en el taller de Valenzuela en Madrid. El equipo liderado por la diseñadora Cristina Valenzueladio forma al vestido de sus sueños. "Todo el equipo nos trató siempre con muchísimo cariño", recuerda.
Antes de recalar en el atelier de la firma, Gonzalo Maffei pidió su mano. "Nos conocimos una tarde. Una de mis mejores amigas quedó con los primos de Gonzalo a tomar algo y me uní en el último momento. De ahí nos hicimos amigos, empezamos a hacer muchos planes todos juntos, y luego empezamos a quedar él y yo a solas", narra Marta.
Marta durante los preparativos. (Fotos Liven Photography)
Tras cinco años de relación, el financiero le hizo la gran pregunta. "Antes de hacerlo llamó a La Casa de Mónico para ver si había disponibilidad en 2025 y solo quedaban 2 fechas. Para decidir cuanto antes y no quedarnos sin opciones, tuvo que improvisar una pedida de mano ese mismo fin de semana sin anillo. Fue en casa un 12 de octubre. Me preparó un desayuno riquísimo y me trajo un ramo gigante de hortensias. Al mes llegó el anillo… y fue otro momentazo".
Comprometidos y con la idea de celebrarlo en La Casa de Mónico, la pareja fijó la fecha. "Nos casamos el sábado 4 de octubre en Madrid". La ceremonia religiosa tuvo lugar en la Iglesia de San José de la Montaña, "donde se casaron mis padres, lo cual fue una gran ilusión para mí, especialmente recorrer con mi padre el mismo pasillo que recorrió el en el 89", y la celebración fue en La Casa de Mónico, "Gonzalo siempre quiso casarse por la conexión que tiene su familia al grupo: su abuelo cofundó la Casa, y su familia siguen siendo socios".
La novia junto a su familia. (Fotos Liven Photography)
"Siempre me había imaginado una boda en primavera, pero de repente fue todo lo contrario. Al tener claro que iba a ser en La Casa de Mónico y en función de las fechas disponibles, terminó por ser un enlace otoñal", explica Marta.
Aunque ambos estuvieron implicados en la organización, la ayuda de profesionales para el día B resultó ser imprescindible. "Gonzalo y yo planificamos todo con ayuda de mis hermanas y mi madre. Para el gran día, contrate a Peonías Eventos y fue un acierto. Nos sentimos tan arropados y cuidados, estaban pendientes de absolutamente todo detalle desde inicio del día a fin, que era lo que yo necesitaba. No quería tener que pedirle a mi familia o amigas nada y quería estar tranquila. Son un equipazo".
La ceremonia religiosa. (Fotos Liven Photography)
Ahora sí, Marta se plantó en el número 210 de la calle Serrano para visitar el taller de Valenzuela.Tanto el vestido de la novia como el de su madre salieron de ahí. "Entre mis pruebas y las suyas, pasamos muchísimo tiempo con el equipo de Valenzuela. De hecho, seguimos yendo porque mi madre repite con ellas como madrina en la boda de mi hermano en mayo".
Con esa premisa de llevar un atuendo atemporal, María nos cuenta que soñaba "con un cuerpo encorsetado que entallara bien el torso, manga larga y una falda con vuelo, nada de tubo, nada de aberturas ni floripondios que me pudieran horrorizar al tiempo. Lo que sí que quería era una buena cola. Mi filosofía era: 'nunca más voy a poder ir de novia, aprovéchalo'". ¿El resultado? Un look desmontable de corte clásico.
Cristina Valenzuela nos lo detalla. "Para Marta creados dos prendas. Como base, un vestido drapeado de tirantes, y encima llevaba encima un corpiño de brocado que se quitó en la fiesta".
Marta y Gonzalo, recién casados. (Fotos Liven Photography)
Echando la mirada atrás, la experta en redes sociales e inteligencia artificial, rememora el proceso como uno de los más bonitos entorno a la boda. "Los días de prueba eran un planazo con mi madre y mis hermanas. En la última prueba, además, viví una de las sorpresas más emocionantes: una de mis hermanas, que vive en Nueva York, apareció por sorpresa en la puerta del atelier. Yo pensaba que llegaba dos días después. Nos pasamos cinco minutos llorando las tres, mi madre, ella y yo, sin poder parar".
Entramos en el capítulo de los accesorios. "Llevé unos zapatos de tacón personalizados de Flordeasoka,el modelo Tilda en blanco marfil". Y las joyas, "mi anillo de pedida de Javier Gómez Zuloaga y los pendientes que me regaló la familia de Gonzalo en la pedida de mano. Además, mi padrino me regalo la peineta vintage de la joyería Aguayo".
La pareja en su sesión de fotos. (Fotos Liven Photography)
Por último, el ramo. "Obra de Elena Suárez, un poco deshecho y con algo de caída. Mezclaba calas y dalias blancas con verdes silvestres, y con algunos toques granate que le daban contraste. Metí una rama de olivo porque a Gonzalo le encanta".
El día de la boda, "me arreglé en casa de mis padres donde dormí esa noche. Estuve con mis padres, mis hermanos y mis cuñados. Me sentí superarropada y con mucho apoyo porque estaba nerviosísima, no dormí más que 4 horas". Andrea Mengsse encargó del maquillaje y el peinado. "Después de mucho dudar, decidí que me peinara con un semirecogido con un maquillaje natural".
Detalles de las mesas. (Fotos Liven Photography)
Gonzalo cumplió con el 'dress code' gracias a un chaqué clásico de Bon Vivant y corbata de Hermès. El novio, la madrina y sus 280 invitados esperaban la llegada de Marta dentro de la iglesia. "Me acompaño mi padre al altar, y fuimos en un coche de Coches de Lujo, un Bentley clásico negro y burdeos".
Durante la ceremonia religiosa, "Gonzalo organizó de sorpresa la actuación del grupo La Alborada. Tocaron una canción que nos encanta, 'The Blessing', y cuando empezó a sonar me emocioné muchísimo. Además, mis hermanos dieron un discurso sorpresa que fue precioso, lloré muchísimo de la emoción".
"Recuerdo estar super felices los dos, no podíamos despegarnos y solo sonreíamos y reíamos. Siempre decimos que fue el mejor día de nuestras vidas. Tenemos familias grandes y fue muy emocionante verles tan contentos a todos juntos", subraya. El reportaje fue de Liven con Gabriela Echevarria y el sonido de la fiesta de Hey Mickey y el dj Juan Morales.
En la finca, la decoración fue en tonos burdeos, naranjas y verdes con muchas flores. Como menú, los novios escogieron un plato principal, solomillo Wellington, y un postre, tarta árabe.
Para abrir el baile escogieron 'Time to say goodbye' de Andrea Bocelli y luego ya comenzó la fiesta. Si eres una 'bride to be', toma nota de las recomendaciones de Marta. "Que expriman cada momento del proceso al máximo y lo vivan muchísimo, porque es una etapa súper especial que pasa volando. Que cualquier plan que surja alrededor de la boda lo hagan, y que cada decisión la tomen con calma, sin prisas y con tiempo. Y si tienen dudas, que no tengan miedo de darle mil vueltas hasta estar seguros".
Si algo tuvo claro Marta García-Urgelés antes de idear su vestido de novia es que "quería un traje atemporal con el que no me viera disfrazada ni rara dentro de 20 o 30 años cuando viera las fotos". Con esa premisa se plantó en el taller de Valenzuela en Madrid. El equipo liderado por la diseñadora Cristina Valenzueladio forma al vestido de sus sueños. "Todo el equipo nos trató siempre con muchísimo cariño", recuerda.