Valenzuela, la diseñadora detrás de los vestidos de novia más destacados de 2025: "Cada traje es una pieza de alta costura"
Si hay una marca nupcial que este año ha superado al resto es Valenzuela. Suyos son los trajes de la actriz Belén Écija, la influencer Claudia Parras y otras novias virales. Repasamos con Cristina Valenzuela los diseños que han marcado 2025
Belén Écija y su vestido de novia de Valenzuela. (Foto De Marés Studio)
Casi al final de la calle Serrano de Madrid, en el número 210, se levanta un edificio de varias plantas. Su exterior, blanco inmaculado, es el preludio de lo que se alberga en su interior: el atelier de Valenzuela. Allí, Cristina Valenzuela, arquitecta de interiores y diseñadora, da forma y vida a los sueños de muchas novias. "Me apasiona acompañar a las mujeres en uno de los momentos más importantes de su vida, traduciendo su historia y su sensibilidad en un vestido que hable de ella", cuenta la creadora para Vanitatis.
Su andadura en la industria nupcial comenzó hace más de dos décadas, cuando decidió cambiar el estudio de interiores por el diseño, "mientras trabajaba en proyectos de interiorismo, no podía evitar imaginar cómo aquellas telas podían transformarse en prendas", su verdadera obsesión desde que era niña. Con un primer taller en Majadahonda y su gran casa asentada en esa céntrica calle de la capital, en la moda nupcial explora todas sus inquietudes, "dedicarme a diseñar vestidos de novia me permite unir emoción, técnica, artesanía, trabajo minucioso y crear a medida".
Algo que ha demostrado a lo largo de 2025. Si hay un nombre y una marca nupcial que hayan despuntado este año es el de Cristina Valenzuela y la firma que lleva su apellido. Con esa excusa, Vanitatis se cuela en su taller para hablar y analizar sus vestidos más aplaudidos.
Cristina Valenzuela, el alma de Valenzuela, en su taller. (Cortesía)
"Para mí no hay nada comparable a diseñar una pieza que se convertirá en parte de un recuerdo para toda la vida", apunta. Un recuerdo que se llevan para siempre nuestras protagonistas. Desde Belén Écija, la actriz e hija de Belén Rueda y Daniel Écija, pasando por la creadora de contenido Claudia Parras, hasta colapsar las redes sociales con otras novias anónimas y virales. Este ha sido su año.
Que tantas mujeres hayan dicho si a Valenzuela tiene un porqué. "El alma de cada vestido está en su capacidad para emocionar. Combino técnica, sensibilidad y artesanía para crear piezas que hablan de la mujer que las lleva. Su historia, su carácter y personalidad son siempre el punto de partida. La arquitectura está muy presente: entiendo el cuerpo como un espacio que se puede construir mediante proporciones, estructuras ligeras y juegos de luz a través del tejido. Ese mismo enfoque arquitectónico es hoy uno de los pilares de la marca: entender el vestido como un espacio que se construye alrededor de la mujer, donde las líneas, los volúmenes y la luz trabajan a su favor".
La artesanía, la elegancia atemporal y la excelencia en el oficio son las tres claves por las que las novias llaman a la puerta de su taller, "se cuida cada prenda como una pieza de alta costura y se le otorga un mimo especial para que cada una se sienta única". Tanta repercusión que, hablar y analizar sus vestidos de novia más aplaudidos de 2025, era obligado.
Belén Écija
Belén Écija y su vestido de novia de Valenzuela. (Foto De Marés Studio)
Más detalles del vestido de novia de Belén Écija. (Foto De Marés Studio)
Belén Écija no llegó a manos de Valenzuela de casualidad. Cristina y su madre, Belén Rueda, llevan años siendo un tándem: la diseñadora es la encargada de vestir a la actriz para los Premios Goya. Siempre con la arquitectura como hilo conductor, la protagonista de 'Caída libre' acapara la atención de los fotógrafos en la alfombra roja con creaciones que son obras de arte.
"Aunque en un primer momento Belén pensó que su estilo y su personalidad no encajaban con Valenzuela, el día que vino al taller se llevó una grata sorpresa al comprobar que nuestras novias no son novias Valenzuela, son novias únicas y que diseñamos para ellas", explica la creadora. Antes de ese primer encuentro, Cristina dedicó parte de su tiempo a estudiar como vestía la hija de Belén Rueda y enseguida se dio cuenta de que no sería una novia clásica. "Belén soñaba con un diseño vaporoso que marcase su silueta. Apto para la ceremonia, pero que le ayudase a presumir de su estilo desenfadado". Su boda, en verano, en Menorca, pedía un look así.
Belén Écija saliendo de la iglesia. (Gtres)
"Belén intervino mucho en el proceso de creación y en cada decisión. Era su vestido, lo iba a llevar ella y mi deseo, como con otras novias, es que ella estuviese involucrada". La parte técnica del vestido de novia de la actriz escondía un minucioso trabajo de arquitectura. Sobre una base de tul y georgette de seda, una base nada rígida y consistente, se construyó el cuerpo repleto de drapeados. Un lino de novia, más estructurado, iba envolviendo a Belén Écija, hasta completar la parte superior de la que brotaba la cola. Para completar la pieza, el drapeado también dio paso a una falda ligera con movimiento. "Era un vestido orgánico y arquitectónico", explica Valenzuela.
"Prueba a prueba, vimos a una novia feliz. El último día, su cara de felicidad lo decía todo. Sentí una gran satisfacción por el trabajo realizado, por contemplar que habíamos hecho realidad el vestido con el que iba a casarse", sentencia.
Claudia Parras
Claudia Parras el día de su boda. (Fotos Plataforma)
El vestido de novia de la influencer. (Fotos Plataforma)
Hasta el último momento, la influencer Claudia Parras mantuvo en secreto quién estaba detrás de su vestido de novia. "Buscaba sorprender y no desvelar ningún detalle, ni siquiera el estilo que podría lucir". Partiendo de una de las piezas icónicas de Valenzuela, "una falda muy estilo años 50 inspirada en la época del New Look de Dior que diseñé hace años para mi colección", se levantó un traje de novia transformable.
Para acompañar a la falda se crearon diferentes cuerpos. El primero, de escote Bardot con mangas, estaba fabricado en tafetán de seda, era un corpiño con ballenas de talle bajo, "difícil de construir tanto por el corte como por el material y que en el atelier hicimos sin arrugas". A base de lana fría y una gran lazada con el cuello subido, una seña de identidad en los looks y el estilo de Claudia, se confeccionó una blusa corta que luciría en el momento de la fiesta.
El traje transformable de Valenzuela. (Fotos Plataforma)
"Gracias a su marca de moda, Niutt, Claudia tiene una visión muy amplia y concreta de la costura, y eso nos ayudó durante todo el proceso de creación de su vestido", recuerda Cristina. "Su madre y ella han sido dos de los grandes descubrimientos del año en el taller. Idear su vestido, uno de los que he creado con más versiones y transformaciones, ha supuesto un reto y una satisfacción".
María Escribano
María Escribano, diseñadora del equipo de Valenzuela. (Fotos Marylizrose)
El cuerpo del vestido de María. (Fotos Marylizrose)
María Escribano es una novia de la casa. Parte del equipo que trabaja a las órdenes de Valenzuela, para su boda no dudó de que sería en su casa, en su lugar de trabajo, donde construiría el vestido más importante de su armario. "Fue muy especial, un proceso maravilloso, todas pusimos nuestro granito de arena para hacer realidad el vestido de nuestra querida María", cuenta con emoción la diseñadora. Como resultado, uno de los trajes que este 2025 han reventado Instagram.
"María y yo encajamos desde el principio, desde que la conocí en la primera entrevista. Un requisito fundamental para trabajar aquí es ser buena persona y María lo es. Se suma que tenemos un gusto compartido y que nos mueven los mismos detalles". Un día María llegó y le contó a Cristina que se casaba. "Ella tenía muy claro lo que quería: tejidos antiguos, una estética decadente y un caquete en la cabeza". Partiendo de una camisa vintage que María encontró en El Rastro con su madre y su hermana, las fundadoras de La Cerca,
La boda de María Escribano. (Fotos Marylizrose)
"Esa camisa estaba destrozada. El equipo de modistas tuvo que reconstruirla. Y a partir de esa prenda, se construyó el resto del vestido". El tono cava de la camisa, una de las grandes tendencias que Cristina Valenzuela apunta para 2026, marcó el color del resto de los tejidos. "Poco a poco nos iba pidiendo el resto de piezas", sostiene. "María buscaba un traje cómodo que no se transformase y que pudiese lucir de principio a fin el día de su boda, entre todas las mujeres que formamos parte del taller conseguimos lo que ella quería".
Como remate, un casquete en la cabeza, "idea de la novia". A modo de pañuelo y forrado con una tela rústica, "era blanco y tuvimos que teñirlo para que fuese a tono con el vestido". Una novia diferente, fiel a sí misma y muy ella, "quien conoce a María sabe que el traje era una extensión de como es ella, fuimos muy felices creándolo y fue uno de los trajes más especiales que este año han salido del taller".
Isa Campillo
Isa Campillo, una de las novias virales de 2025. (Foto flo.weds)
Los recién casados. (Foto Flo.weds)
Abrimos el capítulo de novias anónimas con Isa Campillo. "Es una mujer muy elegante y sencilla, alta y derrocha un estilo natural".
Las premisas de Isa Campillo estaban marcadas: talle largo y un vestido con cortes fiel a su personalidad. "A lo largo del proceso fuimos cambiando algunos detalles de su vestido. Al ser tan alta y tener esa silueta tan esbelta, la falda se quedaba pobre y decidimos meterle tejidos superpuestos para darle volumen. Hablo de unos retales de gasa y muselina con caída, queríamos que tuviese mucho movimiento".
Isa Campillo y su vestido de Valenzuela. (Fotos Flo.weds)
El vestido de Isa también incluía una pequeña transformación. Para la ceremonia religiosa, una blusa superpuesta al cuerpo en tul semitransparente, y para la fiesta, un escote palabra de honor, sencillo, pero impecable. "Las novias no quieren perder el tiempo el día de su boda cambiando de vestido y buscamos fórmulas que les permitan presumir de un segundo look sin necesidad de hacerse otro traje. Esto es lo que pusimos en práctica con Isa Campillo".
Marta y Teresa Luengo
Las hermanas Luengo. (Fotos Plataforma)
Marta Luengo. (Fotos Plataforma)
Dos hermanas, un año y dos bodas. Pero en realidad, Valenzuela ha vestido a las cuatro hermanas Luengo en sus enlaces. "Hacer los trajes para las mujeres de una misma familia es de las cosas más bonitas que me he pasado en esta profesión". Este 2025 fue el turno de Marta y Teresa. "Se casaron con unos meses de diferencia y nuestra misión era crear dos trajes diferentes. Lo complicado aquí fue que Marta y Teresa poseen estilos similares", explica Cristina.
Marta apostó por un diseño en color cava repleto de asimetrías, el talle alto y drapeados, una técnica que "favorecía mucho a la novia", y con una mezcla de tejidos única. "Su diseño incluía bambula de seda, muselina y organza rústica".
Teresa Luengo. (Fotos Ereaga)
También en tono cava, "Teresa llevó un vestido de novia sencillo con una capa confeccionada en un tejido que hicimos solo para ella. No se puede encontrar ni comprar, es un material diseñado en exclusiva para ella", apunta.
"Lo que más emociona es la confianza que las cuatro hermanas y su madre pusieron en mí. He tenido la suerte de diseñar los cuatros vestidos de novia y eso es algo que me llevo para siempre".
María Peña
María Peña y su vestido de Valenzuela. (Fotos Click 10)
María llegando a la ceremonia religiosa. (Fotos Click 10)
Al igual que con la primera, con la última novia Cristina Valenzuela mantiene una relación estrecha con su madre. "Conocí a la madre de María Peña hace años cuando estaba buscando una nueva ubicación para mi taller y me hizo mucha ilusión cuando me llamó para decirme que su hija se casaba y que quería que fuese yo la diseñadora de su traje".
Fusionando dos prendas del atelier, un cuerpo con abanico 3D "que me puse para la inauguración del atelier en la calle Serrano y la falda Valenzuela", formamos el vestido de novia de María Peña. Confeccionado en tafetán de seda en color cava, es un vestido que, en palabras de Cristina, "no todo el mundo se pondría y que resultó ser perfecto para ella".
Casi al final de la calle Serrano de Madrid, en el número 210, se levanta un edificio de varias plantas. Su exterior, blanco inmaculado, es el preludio de lo que se alberga en su interior: el atelier de Valenzuela. Allí, Cristina Valenzuela, arquitecta de interiores y diseñadora, da forma y vida a los sueños de muchas novias. "Me apasiona acompañar a las mujeres en uno de los momentos más importantes de su vida, traduciendo su historia y su sensibilidad en un vestido que hable de ella", cuenta la creadora para Vanitatis.