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Los dos apellidos que fueron rivales hace dos siglos y ahora compiten en el mundo laboral
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200 AÑOS DESPUÉS

Los dos apellidos que fueron rivales hace dos siglos y ahora compiten en el mundo laboral

En 1815, el duque de Wellington derrotó a Napoleón en Waterloo, acabando con un imperio y una era. Los mismos apellidos compites 200 años después en la City de Londres manejando las finanzas más delicadas

Foto: Arthur Wellesley, segundo por la izquierda, y Jean-Christophe Napoleón, tercero por la derecha, en el bicentenario de la batalla de Waterloo. (Gtres)
Arthur Wellesley, segundo por la izquierda, y Jean-Christophe Napoleón, tercero por la derecha, en el bicentenario de la batalla de Waterloo. (Gtres)

En otro tiempo, sus apellidos marcaron el destino de Europa. Hoy, lejos del campo de batalla, se cruzan en un escenario muy distinto: la City londinense. Jean-Christophe Napoléon y Arthur Wellesley no compiten por territorios ni imperios, pero sus trayectorias —y sobre todo lo que representan— convierten su coincidencia en el mundo de las finanzas en una curiosa casualidad.

Para entenderlo hay que retroceder dos siglos. Napoleón Bonaparte y el duque de Wellington protagonizaron una de las rivalidades más decisivas de la historia, culminada en Waterloo en 1815, donde el general británico selló la derrota definitiva del emperador francés, poniendo fin a toda una era.

Hoy, sus descendientes encarnan esa herencia en clave contemporánea. Jean-Christophe Napoléon es heredero de la casa imperial francesa por línea de Jérôme Bonaparte, el hermano pequeño de Napoleón, y ha construido una carrera alejada del papel dinástico. Nació en 1986 y se formó en el HEC París y Harvard Business School, desarrollando después su trayectoria en el sector financiero internacional, con experiencia en banca de inversión y, posteriormente, en capital riesgo.

placeholder Jean-Christophe Napoleón y su esposa, Olympia Von und zu Arco-Zinneberg. (Getty)
Jean-Christophe Napoleón y su esposa, Olympia Von und zu Arco-Zinneberg. (Getty)

Ha trabajado en firmas como Morgan Stanley y en fondos de inversión europeos, moviéndose en un entorno global en el que su apellido es más una curiosidad histórica que una carta de presentación profesional. Su perfil es discreto, técnico y claramente orientado a la gestión financiera.

Aunque no podemos decir que se haya alejado completamente de la aristocracia europea. Su boda con Olympia von und zu Arco-Zinneberg en 2019 reunió a muchos royals, de tronos en vigor o desaparecidos, que no quisieron perderse el enlace del último Napoleón y la duquesa austriaca. La lista de invitados la formaron desde Beatriz de York y Edo Mapelli, que serían los siguientes en pasar por el altar, hasta Sassa de Osma y Christian de Hannover, pasando por Pablo y Philippos de Grecia, el primero acompañado de su hija mayor y el segundo de su mujer, o Laura y Joaquín de Bélgica.

Y frente a él, Arthur Wellesley, que celebró una boda algo más discreta, pero no así su hermana, que se casaba en 2016 con Alejandro Santo Domingo, con el rey Juan Carlos o Andrea Casiraghi entre los invitados. Arthur contrajo matrimonio en el Caribe de forma más íntima con Jemma Kidd, modelo y celebrity británica que además es uno de los personajes preferidos por los tabloides, incluso después de su divorcio, que se hizo oficial en 2021.

placeholder Arthur Wellesley, heredero del duque de Wellington, y su exmujer, en 2016. (Gtres)
Arthur Wellesley, heredero del duque de Wellington, y su exmujer, en 2016. (Gtres)

El propio Arthur Wellesley, heredero del actual 9º duque de Wellington, representa una continuidad más visible de la aristocracia británica. Nacido en 1978, fue educado en Eton y Oxford, siguiendo el recorrido habitual de la élite del país, con un ejemplo como los príncipes Guillermo y Harry.

Y como el anterior, su carrera también se ha desarrollado en el ámbito financiero, con experiencia en gestión de inversiones y banca, vinculada a la City. A esa actividad suma la administración del patrimonio familiar, que incluye propiedades históricas como Stratfield Saye House, y una presencia institucional que, aunque más limitada tras la reforma de la Cámara de los Lores, sigue formando parte de su perfil público.

La coincidencia de ambos en Londres no es casualidad: la capital británica funciona como uno de los principales centros financieros del mundo. No compiten de forma directa ni forman parte de una rivalidad explícita, pero resulta curioso que dos apellidos que tuvieron tanta carga histórica hace dos siglos, vuelvan a cruzarse en terrenos muy distintos.

En otro tiempo, sus apellidos marcaron el destino de Europa. Hoy, lejos del campo de batalla, se cruzan en un escenario muy distinto: la City londinense. Jean-Christophe Napoléon y Arthur Wellesley no compiten por territorios ni imperios, pero sus trayectorias —y sobre todo lo que representan— convierten su coincidencia en el mundo de las finanzas en una curiosa casualidad.

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