A diferencia de otras frutas, el melocotón no siempre debe ir directamente a la nevera. Si está verde o poco maduro, necesita permanecer a temperatura ambiente para desarrollar su sabor y textura. Guardarlo en frío demasiado pronto puede frenar ese proceso y dejarlo harinoso, algo que arruina por completo la experiencia al comerlo.
En la nevera, lo ideal es colocarlos en el cajón de la fruta, sin apilarlos demasiado. El melocotón es delicado y se marca con facilidad, por lo que conviene evitar presiones o golpes que puedan dañar la piel y acelerar su deterioro. También es recomendable no introducirlos en bolsas cerradas, ya que necesitan cierta ventilación para evitar la acumulación de humedad, uno de los factores que más favorece la aparición de moho en este tipo de fruta.
Uno de los fallos más habituales es lavar los melocotones antes de guardarlos. La humedad superficial puede acelerar su degradación, por lo que los expertos recomiendan limpiarlos solo en el momento de consumirlos. Mantenerlos secos es clave para que duren más tiempo.
Una de las frutas más sabrosas de esta temporada. (Pexels)
Antes de comerlos, es recomendable sacar los melocotones de la nevera unos minutos para que recuperen temperatura ambiente. Esto permite que el sabor y el aroma se perciban con más intensidad, algo que se pierde cuando están demasiado fríos y es que el melocotón necesita ese equilibrio entre frescor y maduración para mostrar todo su potencial.