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"El gloss ha vuelto, por fin. He probado estos y no sé con cual quedarme", la Directora de Belleza dixit
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"El gloss ha vuelto, por fin. He probado estos y no sé con cual quedarme", la Directora de Belleza dixit

Sus fórmulas aportan brillo, pero ya no son tan pegajosas como las de antes. Vale la pena probar y adentrarse en esta tendencia dosmilera

Foto: Imagen: VA Diseño.
Imagen: VA Diseño.

Estoy feliz de que el gloss haya vuelto, sé que durante años en los que ha reinado el labial mate pensar en su textura era casi un pecado. El gloss pasó a ser casi un error de juventud frente al reinado absoluto del labial mate: más pulido, más adulto, más “serio”. Había algo casi disciplinario en esa forma de maquillarse, como si el brillo fuese incompatible con cierta idea de sofisticación. Y, sin embargo, aquí estamos otra vez.

Llevo varias noches de fiesta en fiesta, debo confesar que mi agotamiento está a niveles que desconocía... ¿será la edad? Pero los llevo a todos lados, eso sí, estos días que he estado probando diferentes marcas y tonos, me he dado cuenta de que el regreso no es exactamente igual. No es tanto nostalgia literal como revisión. El brillo vuelve, pero mejor formulado, más cómodo, menos pegajoso (aunque algunos siguen ahí, fieles a sí mismos). No he dejado rastro en mejilla ajena al saludar. Ese efecto “labio hidratado” que no parece pensado durante horas, aunque lo esté.

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También hay una parte práctica que conviene recordar: si llevas años acumulando glosses en el fondo del bolso, probablemente haya alguno que ya no deberías usar. Son productos en contacto directo con la boca, con todo lo que eso implica. Si no recuerdas cuándo lo compraste, lo más sensato es cambiarlo. No es dramático, pero sí bastante real.

Y luego está lo evidente: funcionan. Dan volumen sin esfuerzo, aportan luz, suavizan cualquier look y, sobre todo, relajan el maquillaje. Frente al labial perfecto, el gloss permite cierto margen. No pasa nada si no está impecable. De hecho, mejor.

Con esa idea, estos son algunos de los que ahora mismo sí merece la pena tener en el radar.

Dior Addict Lip Maximizer

Es de esos productos que han conseguido mantenerse en el tiempo sin necesidad de reinventarse demasiado. El brillo es alto, muy evidente, y el efecto volumen también se nota, sobre todo por ese ligero cosquilleo mentolado que no a todo el mundo le entusiasma, pero que cumple su función.

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Dior
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No es el más discreto, tampoco lo pretende. Funciona bien solo o encima de otro labial y tiene ese punto reconocible que hace que mucha gente repita.

Fenty Beauty Gloss Bomb Heat Lip Luminizer and Plumper

Aquí el enfoque es parecido, pero con un giro más actual. El efecto calor está más presente, con esa sensación ligeramente picante que activa la circulación y deja el labio más lleno.

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Fenty
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La textura es cómoda, no se queda pegada y el acabado es jugoso, bastante favorecedor. Además, los tonos están bien pensados: no hay shimmer evidente, sino ese brillo húmedo que queda bien en casi cualquier tono de piel.

Victoria Beckham Beauty Posh Gloss

Me lo trajeron de Londres. Es probablemente el más “adulto” de todos en el mejor sentido. No busca ese brillo extremo, sino algo más satinado, más controlado. Los tonos son opacos, lo que permite sustituir directamente al labial si no quieres complicarte.

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Victoria Beckham
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Tiene buena duración para ser un gloss y deja una sensación bastante confortable. Es el típico producto que llevas en el bolso y usas sin pensar demasiado, porque siempre queda bien.

MAC Lipglass

Un clásico que no ha cambiado demasiado, y eso es precisamente lo que muchos buscan. El brillo es intenso, casi efecto vinilo, y la textura sigue teniendo ese punto pegajoso que fija el producto más tiempo.

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MAC
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No es el más ligero, pero sí uno de los más duraderos dentro de su categoría. Ahora, además, hay una gama enorme de tonos, así que es fácil encontrar uno que encaje, desde los más neutros hasta los más llamativos.

Rare Beauty Stay Vulnerable Glossy Lip Balm

Aquí la idea es otra: más bálsamo que gloss. La textura es ligera, muy cómoda, y el acabado es translúcido, con ese efecto de “labio mejorado” que no parece maquillaje como tal.

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Rare Beauty
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Hidrata bien y se reaplica sin problema, casi como si fuera un cuidado más que un producto de color. Es perfecto si no te interesa tanto el brillo extremo, sino algo más natural y fácil de llevar.

Lancôme Juicy Tubes

El regreso más literal. Mantiene ese punto brillante, casi gelatinoso, y también ese acabado que se nota en el labio. No es el más sofisticado, pero tampoco lo intenta. Funciona bien si buscas ese efecto Y2K sin filtros, con algo de brillo y un toque divertido.

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Lancôme
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Además, sigue teniendo ese factor sensorial (olor, textura) que conecta directamente con quien ya los usó en su momento. Y sí, combinados con perfilador más oscuro, siguen teniendo sentido.

Estoy feliz de que el gloss haya vuelto, sé que durante años en los que ha reinado el labial mate pensar en su textura era casi un pecado. El gloss pasó a ser casi un error de juventud frente al reinado absoluto del labial mate: más pulido, más adulto, más “serio”. Había algo casi disciplinario en esa forma de maquillarse, como si el brillo fuese incompatible con cierta idea de sofisticación. Y, sin embargo, aquí estamos otra vez.

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