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Hablamos con la embajadora de Mónaco tras anunciarse la visita de Alberto II a Madrid: “Los Grimaldi representan la estabilidad”
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ENTREVISTA

Hablamos con la embajadora de Mónaco tras anunciarse la visita de Alberto II a Madrid: “Los Grimaldi representan la estabilidad”

Catherine Fautrier-Rousseau nos recibe en la embajada para explicar y celebrar el que sin duda es un momento dulce para Mónaco en el escenario internacional

Foto: Catherine Fautrier-Rousseau, embajadora de Mónaco en España. (©JuliaRoblesFotos)
Catherine Fautrier-Rousseau, embajadora de Mónaco en España. (©JuliaRoblesFotos)

En un momento de renovada proyección internacional, Mónaco refuerza sus lazos históricos con España desde su embajada en Madrid, situada en pleno barrio de Salamanca. Allí, Vanitatis conversa con la embajadora, Catherine Fautrier-Rousseau, en un contexto marcado por tres hitos que sitúan al Principado en el foco diplomático y cultural de los próximos meses. Por un lado, la inminente visita de Alberto II de Mónaco a la capital española —prevista para comienzos de junio—, donde inaugurará una exposición y podría mantener un encuentro no oficial con Felipe VI. Por otro, la conmemoración del 150 aniversario de las relaciones diplomáticas entre ambos países, celebrada con una ambiciosa exposición itinerante que recorrerá ciudades como Sevilla, Madrid o Palma de Mallorca, rescatando imágenes históricas —como las visitas de Grace Kelly a la Feria de Abril o sus veranos en Baleares— que ilustran décadas de vínculos culturales y sociales.

A este contexto se suma un tercer elemento clave: la reciente asunción por parte de Mónaco de la presidencia rotatoria del Consejo de Europa durante seis meses, un papel que amplifica su peso institucional en el continente. Con estos mimbres, la entrevista aborda el presente y futuro de una relación bilateral que combina historia, diplomacia y proyección cultural.

placeholder Catherine Fautrier-Rousseau, embajadora de Mónaco en España. (©JuliaRoblesFotos)
Catherine Fautrier-Rousseau, embajadora de Mónaco en España. (©JuliaRoblesFotos)

PREGUNTA: Este año, con la visita del príncipe Alberto II y el 150 aniversario de las relaciones entre España y Mónaco, es un momento especialmente simbólico. ¿Qué valoración hace de esta visita?

RESPUESTA: Es una visita clave para nosotros. No solo conmemora 150 años de relaciones diplomáticas, sino que sirve para poner en valor una historia compartida que muchas veces ha pasado desapercibida. Es una ocasión para reforzar la relación bilateral, pero también para proyectar una imagen más completa y actual de Mónaco. Queremos aprovechar este momento para acercarnos más a España, explicar mejor quiénes somos y qué hacemos.

P.: ¿Qué descubriría un español si profundizara en esa relación histórica?

R.: Bastantes cosas sorprendentes. Por ejemplo, durante más de un siglo Mónaco estuvo bajo protectorado español, algo que muy poca gente conoce. Es una parte de la historia que incluso nosotros mismos no tenemos tan interiorizada. Por eso hemos organizado una exposición itinerante que recorrerá varias ciudades españolas, donde mostramos estos vínculos históricos, pero también conexiones culturales y humanas que han existido durante siglos.

P.: ¿Cómo se traduce esa historia en la exposición?

R.: En cada ciudad destacamos los lazos específicos con Mónaco. En Sevilla, por ejemplo, recordamos las visitas del príncipe Rainiero y la princesa Grace, con imágenes muy simbólicas, como ella vestida de flamenca. En Santander, ponemos el foco en la relación con Cantabria a través del príncipe Alberto I, que fue un pionero en la investigación oceanográfica y arqueológica en las cuevas de la región. Es una manera muy visual y cercana de contar nuestra historia común.

placeholder Grace Kelly y Rainiero durante su visita a la Feria de Sevilla. (CP)
Grace Kelly y Rainiero durante su visita a la Feria de Sevilla. (CP)

P.: Más allá de la historia, ¿qué une hoy a Mónaco y España?

R.: Hay una relación muy activa en distintos ámbitos. En lo cultural, nuestras instituciones —como la Orquesta Filarmónica o el Ballet de Montecarlo— actúan regularmente en España. También hay colaboración en sostenibilidad, a través de la Fundación Príncipe Alberto II, que apoya proyectos medioambientales aquí, especialmente en la protección de los océanos. Es una relación discreta, pero muy sólida.

P.: La imagen de Mónaco sigue muy ligada al lujo y la exclusividad. ¿Es una ventaja o una limitación?

R.: Es una parte importante de nuestra identidad, pero no lo es todo. Y además, el concepto de lujo está cambiando. Hoy el verdadero lujo es la calidad de vida: tener aire limpio, espacios verdes, un entorno protegido. En Mónaco trabajamos mucho en esa dirección. La sostenibilidad no es solo una política, es una necesidad, porque en un territorio tan pequeño cualquier desequilibrio tiene un impacto inmediato.

P.: ¿Qué hay detrás de ese Mónaco que no siempre se ve?

R.: Una economía mucho más diversa de lo que se piensa. El turismo representa apenas un 5% de nuestra actividad. Tenemos un tejido empresarial fuerte, con industrias, servicios y comercio internacional. Es un modelo económico muy dinámico, aunque desde fuera solo se perciba la parte más visible.

placeholder La Ópera de Montecarlo. (Getty)
La Ópera de Montecarlo. (Getty)

P.: Si un lector viajara a Mónaco, más allá del casino o la Fórmula 1, ¿qué debería descubrir?

R.: Sin duda, la dimensión cultural. Es algo que forma parte de nuestra identidad desde hace siglos. La Ópera de Montecarlo, por ejemplo, es una joya arquitectónica diseñada por el mismo arquitecto que la de París. También tenemos una orquesta filarmónica y una compañía de ballet de gran prestigio internacional. Son experiencias que cambian completamente la percepción del país.

P.: Hablaba antes de sostenibilidad. El príncipe Alberto II tiene un papel muy activo en este ámbito. ¿Qué lo hace diferente?

R.: Su compromiso es auténtico y personal. Ha visitado los dos polos para comprobar de primera mano los efectos del cambio climático, comparando incluso lo que ya había documentado su antepasado. Eso le ha marcado profundamente. Además, su posición le permite hablar con independencia, sin presiones políticas, lo que le da una gran credibilidad internacional en estos temas.

P.: Mónaco asumirá la presidencia del Comité de Ministros del Consejo de Europa. ¿Cuáles serán sus prioridades?

R.: Queremos centrarnos en cuestiones esenciales: la protección de los derechos humanos, especialmente de los niños; la lucha contra la violencia de género; la delincuencia organizada; y también el papel del deporte y la cultura como herramientas educativas. Creemos que son claves para formar a las futuras generaciones en un contexto global cada vez más complejo.

placeholder El príncipe Alberto II en el Polo Sur. (EFE / Palacio del Principado de Mónaco)
El príncipe Alberto II en el Polo Sur. (EFE / Palacio del Principado de Mónaco)

P.: ¿Puede un país tan pequeño ser realmente influyente en el escenario internacional?

R.: Absolutamente. La influencia no depende del tamaño, sino de la capacidad de diálogo y de aportar valor. Mónaco tiene una posición de neutralidad que le permite actuar como un actor de consenso, promoviendo mensajes de paz y cooperación en un momento de gran tensión internacional.

P.: El deporte es otro de los grandes escaparates de Mónaco. ¿Ayuda o limita a la hora de proyectar otras facetas del país?

R.: Es claramente una ventaja. Eventos como el Gran Premio de Fórmula 1 tienen una visibilidad global enorme y refuerzan nuestra presencia internacional. A partir de ahí, el reto es ampliar esa imagen y mostrar otras dimensiones del país.

P.: La familia Grimaldi es uno de los grandes símbolos de Mónaco. ¿Qué papel juega hoy?

R.: Es fundamental. Representa estabilidad y continuidad, algo muy valioso en el contexto actual. Al mismo tiempo, han sabido proyectar una imagen moderna de la monarquía. No es fácil, porque están permanentemente expuestos, pero cumplen un papel clave como embajadores del país.

placeholder Los príncipes Alberto II y Charlène de Mónaco junto a sus hijos, Jacques y Gabriella. (Gtres)
Los príncipes Alberto II y Charlène de Mónaco junto a sus hijos, Jacques y Gabriella. (Gtres)

P.: Como embajadora, este año es especialmente intenso. ¿Qué le gustaría haber conseguido cuando termine?

R.: Que los españoles tengan una visión más completa de Mónaco. Que, sin perder la idea de lujo, descubran un país comprometido, cultural y cercano. Y que eso nos permita reforzar aún más la relación entre ambos países.

P.: ¿Qué ha faltado hasta ahora en esa relación?

R.: Probablemente, comunicación. No hemos sabido explicar suficientemente bien qué es Mónaco hoy, qué podemos aportar y en qué ámbitos podemos colaborar. Y cuando no comunicas, otros construyen el relato por ti.

P.: Para terminar, ¿qué mensaje le daría a los lectores españoles?

R.: Que están invitados a descubrir un Mónaco diferente. Un Mónaco más humano, más cultural, más comprometido con el futuro. Un país que va mucho más allá de los estereotipos y que merece ser conocido en toda su riqueza.

En un momento de renovada proyección internacional, Mónaco refuerza sus lazos históricos con España desde su embajada en Madrid, situada en pleno barrio de Salamanca. Allí, Vanitatis conversa con la embajadora, Catherine Fautrier-Rousseau, en un contexto marcado por tres hitos que sitúan al Principado en el foco diplomático y cultural de los próximos meses. Por un lado, la inminente visita de Alberto II de Mónaco a la capital española —prevista para comienzos de junio—, donde inaugurará una exposición y podría mantener un encuentro no oficial con Felipe VI. Por otro, la conmemoración del 150 aniversario de las relaciones diplomáticas entre ambos países, celebrada con una ambiciosa exposición itinerante que recorrerá ciudades como Sevilla, Madrid o Palma de Mallorca, rescatando imágenes históricas —como las visitas de Grace Kelly a la Feria de Abril o sus veranos en Baleares— que ilustran décadas de vínculos culturales y sociales.

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