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Charlène de Mónaco cambia la mantilla por el casco y el privilegio de blanco por el chándal para montar en bici
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CAMBIO RADICAL

Charlène de Mónaco cambia la mantilla por el casco y el privilegio de blanco por el chándal para montar en bici

Tras la jornada junto al papa León que vivió el sábado, tocaba resetear y afrontar otro acto de agenda mucho menos místico para el que Charlène no dudó en sacar del armario sus zapatillas de deporte de firma de lujo

Foto: Charlène y Alberto de Mónaco, en bici por el Principado. (Gtres)
Charlène y Alberto de Mónaco, en bici por el Principado. (Gtres)

Dos imágenes radicalmente diferentes las que nos ha dado Charlène de Mónaco este fin de semana. Del privilegio de blanco y la mantilla del sábado para recibir al papa León, pasó al casco, el chándal y las zapatillas para montar en bici con su marido, el príncipe Alberto. Eso sí, un atuendo que, por muy casual que fuera, no estaba reñido con el lujo, ya que no dudó en sacar del armario unas deportivas que no están al alcance de todos los bolsillos.

Todo tiene su porqué y en este caso era celebrar el día de la seguridad vial a través de la Fundación Princesa Charlène de Mónaco. Así que, como capitana de la institución, nada mejor que dar ejemplo y llegar a la cita montada en bicicleta. Y a pesar de ser una acción que no tenía nada que ver con el Palacio Grimaldi, Alberto no dudó en acompañarla.

Allí aparecían los dos, con un atuendo muy alejado de los protocolos royal y de la etiqueta con la que ambos cumplieron para recibir al papa León XIV. Uno y otro, bien visibles con los chalecos de la fundación, en un rojo que tiene difícil pasar desapercibido, y dispuestos a entregarse a la causa. Si para eso había que montarse en una bici de madera que a la vez servía como licuadora para hacer zumos de frutas, sin problema para el príncipe Alberto.

placeholder Alberto y Charléne, haciendo zumo. (Gtres)
Alberto y Charléne, haciendo zumo. (Gtres)

Todo formaba parte de ese trabajo que la princesa Charlène hace a través de su fundación prácticamente desde que se casó con Alberto, integrando el deporte en su día a día. Fue la manera de no dejar radicalmente el deporte al pasar a formar parte de la casa real de Mónaco, combinando obligación y devoción. Y no solo conciencia de la importancia del ejercicio físico a los más pequeños, sino que también son muchas las iniciativas que lleva a cabo sobre seguridad.

Y uno de los elementos que no pueden faltar para cualquier persona que va en bicicleta es el casco, por lo que tanto la princesa como su marido aparecieron bien protegidos y cumpliendo con las normas viales. Un accesorio muy alejado, desde luego, de esa delicada mantilla que Charlène lució durante los actos religiosos en la visita del papa León al Principado, solo unas horas antes.

La sudafricana eligió para esta cita deportiva un atuendo completamente negro, aunque ya le ponía la nota de color ese chaleco rojo de su fundación. Un jersey negro de cuello alto y unos pantalones tobilleros formaron un conjunto muy discreto que tenía todo el protagonismo en el calzado, con esas zapatillas de lujo firmadas por Hermès.

placeholder Charlène de Mónaco, durante la jornada sobre seguridad vial. (Gtres)
Charlène de Mónaco, durante la jornada sobre seguridad vial. (Gtres)

Se trata del modelo Tenis Bouncing de la firma francesa, disponible en la web de la marca por 895 euros. El diseño ha resultado ser todo un éxito de ventas, ya que la mayoría de tallas en muchos de los colores están agotadas. Charlène ha elegido el color negro, confeccionada en terciopelo y piel de ternera con la H insignia de la firma, bien visible sobre la suela de goma blanca.

Más allá del look, pudimos ver que durante la cita la pareja se mostró absolutamente cómplice. Al tratarse de un acto de la fundación al que Alberto va para acompañar a su mujer, no están tan encorsetados en las etiquetas y hay tiempo para ser mucho más espontáneo, ya que además el ambiente festivo y mucho más distendido de la cita lo pedía.

Así, cambiaron completamente el chip del sábado, siendo los primeros anfitriones del nuevo papa en su gira europea, para mostrarse mucho más cercanos y divertidos subidos a la bici. Mezclándose con los más pequeños, fue una de esas iniciativas con las que Charlène se siente como pez en el agua, más cerca del deporte que de las etiquetas de palacio.

Dos imágenes radicalmente diferentes las que nos ha dado Charlène de Mónaco este fin de semana. Del privilegio de blanco y la mantilla del sábado para recibir al papa León, pasó al casco, el chándal y las zapatillas para montar en bici con su marido, el príncipe Alberto. Eso sí, un atuendo que, por muy casual que fuera, no estaba reñido con el lujo, ya que no dudó en sacar del armario unas deportivas que no están al alcance de todos los bolsillos.

Charlène de Mónaco