Es noticia
Menú
La princesa Charlène hace uso del privilegio de blanco en la visita del papa León XIV a Mónaco: look elegante y la presencia de sus hijos
  1. Casas Reales
PRINCIPADO DE MÓNACO

La princesa Charlène hace uso del privilegio de blanco en la visita del papa León XIV a Mónaco: look elegante y la presencia de sus hijos

El Pontífice ha sido recibido en el helipuerto para llevar a cabo una jornada breve que ha incluye palacio, catedral y una misa en el Estadio Louis II

Foto: Alberto y Charlène de Mónaco, con sus hijos, reciben al Papa León XIV. (Reuters)
Alberto y Charlène de Mónaco, con sus hijos, reciben al Papa León XIV. (Reuters)

Mónaco no suele estar en la ruta de un viaje papal. Por eso, la presencia del papa León XIV tiene más peso del que parece. En pocas horas, el Principado concentra una agenda muy clara: recepción oficial, paso por el Palacio, encuentro en la Catedral y una misa en el Estadio Louis II que cierra la jornada. Y, como era de esperar, el príncipe Alberto II y Charlène de Mónaco han asumido su papel, con todo bien medido y sin margen para fallos. Cabe apuntar que no es una estancia larga —apenas unas horas—, pero suficiente para poner a Mónaco en el foco durante el día.

Como estaba previsto, unos minutos después de las nueve de la mañana, el Papa ha llegado al helipuerto de Mónaco. Allí le esperaban el príncipe Alberto II, Charlène y sus dos hijos gemelos, Jacques y Gabriella, en una recepción breve y muy esperada. Esta ha sido la primera imagen del día y también una de las más comentadas, porque marca el arranque de una agenda del Pontífice en el Principado. Los Grimaldi han mostrado cercanía en todo momento, con una actitud natural. Por su parte, los pequeños han estado atentos, conscientes de su papel y acompañando la escena con soltura, dentro de lo que exige un acto así.

placeholder Los príncipes Alberto y Charlène, junto a sus hijos, reciben a el Papa León XIV en Mónaco. (Reuters)
Los príncipes Alberto y Charlène, junto a sus hijos, reciben a el Papa León XIV en Mónaco. (Reuters)

La escena estaba muy cuidada desde el principio. Charlène y Gabriella iban prácticamente a conjunto, en tonos blancos y con líneas muy limpias, creando una imagen muy ordenada. La princesa ha apostado por un vestido de corte midi con detalles bordadosy mantilla—, muy en su estilo, y Gabriella ha seguido esa misma idea en una versión más sencilla, pero claramente conectada: vestido blanco de corte clásico, con manga larga y cuello redondeado —el tejido tiene cierto relieve—. Son dos conjuntos pensados para este tipo de encuentro. Por su parte, Alberto II y Jacques se mantienen en el traje clásico, sin salirse de lo esperado.

placeholder Alberto y Charlène de Mónaco junto al Papa León XIV. (Reuters)
Alberto y Charlène de Mónaco junto al Papa León XIV. (Reuters)

Como se puede ver, Charène de Mónaco ha hecho uso del llamado 'privilegio de blanco'. Se trata de una norma muy concreta del protocolo vaticano que permite a algunas reinas y princesas católicas vestir de blanco en presencia del Papa, mientras que el resto de mujeres debe ir de negro. Cabe apuntar que no es una cuestión estética. Es una excepción reservada a un grupo muy reducido dentro de la realeza europea. Y la esposa del príncipe Alberto II forma parte de ese grupo, por lo que puede aplicarlo en encuentros oficiales como el de esté sabado, aunque no tenga lugar en el Vaticano.

placeholder Alberto y Charlène de Mónaco, con sus hijos y el papa León XIV, saludando desde el balcón. (Reuters)
Alberto y Charlène de Mónaco, con sus hijos y el papa León XIV, saludando desde el balcón. (Reuters)

No es la primera vez que vemos Charlène haciendo uso de este privilegio, En mayo de 2025, durante la misa del inicio del pontificado de León XIV en el Vaticano, la princesa portó un vestido midi blanco con bordados discretos. Pero no fue la única. La reina Letizia, Matilde de Bélgica y María Teresa de Luxemburgo también optaron por acudir del mismo color —también pueden acogerse a este código de vestimenta—. En ese caso, el contexto era el más formal posible, pero lo de este sábado sigue esa misma lógica: un acto oficial con el Papa en el que el blanco tiene sentido para quien puede llevarlo.

La relación entre Mónaco y la Santa Sede es directa y está bien asentada desde hace tiempo. El catolicismo es la religión oficial del Principado y eso se refleja en un vínculo institucional claro con el Vaticano, con relaciones diplomáticas activas y una presencia constante de la Iglesia en la vida pública del país. Como decíamos, no es habitual que el Papa incluya Mónaco en su agenda, pero cuando ocurre, encaja dentro de una relación ya consolidada. En definitiva, es una conexión discreta, pero continua, que explica por qué este tipo de jornadas se desarrollan sin necesidad de grandes despliegues.

Mónaco no suele estar en la ruta de un viaje papal. Por eso, la presencia del papa León XIV tiene más peso del que parece. En pocas horas, el Principado concentra una agenda muy clara: recepción oficial, paso por el Palacio, encuentro en la Catedral y una misa en el Estadio Louis II que cierra la jornada. Y, como era de esperar, el príncipe Alberto II y Charlène de Mónaco han asumido su papel, con todo bien medido y sin margen para fallos. Cabe apuntar que no es una estancia larga —apenas unas horas—, pero suficiente para poner a Mónaco en el foco durante el día.

Familia Real de Mónaco Charlène de Mónaco