Saludar en el ascensor parece un gesto mínimo, casi automático. Sin embargo, para Victor Küppers se ha convertido en algo cada vez menos frecuente. El experto en psicología positiva lanzó una reflexión que ha generado conversación en redes y medios: “Las personas que saludan en el ascensor son una especie en extinción en nuestro país. Las necesitamos”. Una frase sencilla que, en realidad, habla de algo mucho más profundo: cómo nos relacionamos con los demás.
Durante una charla en ‘BBVA Aprendemos juntos’, Küppers defendió la importancia de recuperar valores como la amabilidad, la educación y la calidad humana en un contexto que él mismo definió como “hostil”, “egoísta” e “individualista”. Lejos de centrarse en grandes discursos, el psicólogo puso el foco en acciones aparentemente pequeñas. Dar las gracias, pedir las cosas “por favor”, sonreír o simplemente saludar a alguien en un espacio compartido son, para él, señales de respeto y convivencia.
Víctor Küppers, experto en psicología positiva.
Küppers insistió en que esas conductas no son simples formalidades vacías. Representan una manera de reconocer a la otra persona y de generar un entorno más amable. “Nos gustan las personas honestas, las personas generosas y las que utilizan el por favor y el gracias”, señaló durante su intervención. La reflexión conecta con una sensación cada vez más extendida: la de vivir en una sociedad acelerada donde muchas veces apenas se cruza una palabra con quienes comparten el mismo edificio, el mismo transporte o incluso el mismo lugar de trabajo.
Uno de los momentos más comentados de la charla llegó cuando Küppers recordó que hay muchas cosas que no dependen de nosotros, pero sí la manera en la que tratamos a los demás. “Tú puedes elegir cómo quieres ser”, afirmó ante el público.
Saludar en el ascensor parece un gesto mínimo, casi automático. Sin embargo, para Victor Küppers se ha convertido en algo cada vez menos frecuente. El experto en psicología positiva lanzó una reflexión que ha generado conversación en redes y medios: “Las personas que saludan en el ascensor son una especie en extinción en nuestro país. Las necesitamos”. Una frase sencilla que, en realidad, habla de algo mucho más profundo: cómo nos relacionamos con los demás.