Hay destinos de costa que no se entienden solo por su playa. Algunos conservan también un casco antiguo con historia, calles para pasear sin prisa y pequeños rincones que permiten combinar mar y patrimonio en una misma escapada. En la provincia de Tarragona, Altafulla es uno de esos lugares donde el Mediterráneo convive con una parte histórica muy reconocible.
La localidad cuenta con la Vila Closa, el antiguo núcleo medieval amurallado de Altafulla. Según recoge la información turística municipal, este conjunto histórico-artístico fue declarado Bien Cultural de Interés Nacional por la Generalitat de Cataluña en 1998. En la zona todavía se puede seguir parte del perímetro de las antiguas murallas y se conservan restos importantes, como dos torres esquineras.
Vista del frente marítimo de Altafulla. (Turismo de Altafulla)
Uno de los elementos más reconocibles del municipio es el castillo de Altafulla, también conocido como palacio de los Montserrat. La información turística local sitúa su origen en el año 1059 y lo describe como un edificio de planta poligonal irregular, con cuerpos sobresalientes en las esquinas a modo de torres y aspecto de fortaleza.
Altafulla también conserva un vínculo importante con el pasado romano. Muy cerca de la playa se encuentra la villa romana de Els Munts, construida en el siglo I d. C. y vinculada al entorno de la antigua Tarraco. Este yacimiento forma parte del conjunto arqueológico de Tarraco, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000.
La parte marítima completa la visita. La playa de Altafulla se extiende unos 1.100 metros desde el cabo Gros hasta cerca de la Roca del Gaià y cuenta con arena fina y ambiente familiar. Junto a ella se encuentra el barrio de Botigues de Mar, nacido a partir de antiguos almacenes de pescadores y comerciantes que acabaron transformándose en viviendas de veraneo.
Esa mezcla entre casco histórico, restos romanos y paseo junto al mar convierte a Altafulla en una escapada diferente dentro de la Costa Dorada. Un destino pequeño y fácil de recorrer donde el patrimonio histórico convive con el ambiente tranquilo de playa.
Hay destinos de costa que no se entienden solo por su playa. Algunos conservan también un casco antiguo con historia, calles para pasear sin prisa y pequeños rincones que permiten combinar mar y patrimonio en una misma escapada. En la provincia de Tarragona, Altafulla es uno de esos lugares donde el Mediterráneo convive con una parte histórica muy reconocible.