Adriana Lima: "Siempre quise demostrar que las mujeres podían ser celebradas en todas las etapas de su vida"
Después de casi tres décadas en la cima de la moda, Adriana Lima reflexiona sobre fama, maternidad, redes sociales y presión estética con una naturalidad poco habitual en la industria
La modelo Adriana Lima, Premio Vanitatis Mujer del Año 2026. (Foto Sergio Beleña/Maquillaje Dior Beauty)
Cuando el equipo de Vanitatis entra en la habitación 224 del Four Seasons de Madrid, la modelo brasileñaAdriana Lima (44) se disculpa varias veces por el retraso. Lleva más de una hora esperando sus maletas en Barajas y eso ha alterado el horario previsto de la sesión. Podría haber entrado directamente en “modo estrella”, delegar explicaciones o simplemente no decir nada. Pero hace justo lo contrario. Y ese gesto aparentemente pequeño explica bastante bien por qué, después de casi tres décadas en la industria, sigue ocupando un lugar que muy pocas modelos han conseguido sostener en el tiempo.
Adriana Lima ha pasado unos días en Madrid para recoger el Premio Mujer del Año de Vanitatis, un reconocimiento que llega después de una carrera histórica: icono absoluto de Victoria’s Secret, una de las modelos mejor pagadas del mundo durante años y una de las pocas supermodelos capaces de atravesar generaciones sin perder relevancia. Pero más allá del personaje global, durante la entrevista insiste varias veces en algo: “No existe una Adriana modelo y otra Adriana persona. Siempre soy Adriana”. Y probablemente ahí esté parte de la clave.
La modelo Adriana Lima, Premio Vanitatis Mujer del Año 2026. (Foto Sergio Beleña/Maquillaje Dior Beauty)
Sentada frente a nosotros, relajada, divertida y acompañada durante toda la sesión por su marido, el productor André Lemmers, que se define entre risas como “productor de películas… y de cinco niños”, Lima habla de maternidad, redes sociales, presión estética, inteligencia artificial y del momento en el que decidió que las modelos no tenían por qué desaparecer a los 30.
PREGUNTA. Acabas de recibir el Premio Mujer del Año de Vanitatis. ¿Qué significa para ti este reconocimiento?
RESPUESTA. Me siento muy honrada de recibir este premio de Vanitatis. Me tomo muy en serio mi papel como modelo y como mujer. Siento una responsabilidad hacia las personas que ven mis fotografías o escuchan mis entrevistas. No solo por ellas, también por mis hijas. Intento ser un buen ejemplo y representar a las mujeres, especialmente a las brasileñas, de la mejor manera posible: con feminidad, elegancia y fuertes valores familiares. Eso es algo que intento mantener siempre en mi vida. Por eso estoy muy agradecida por este premio
P. Durante años fuiste una de las modelos mejor pagadas del mundo y llegó incluso al número uno del ranking en 2015. ¿Qué recuerdas de aquella etapa de máxima exposición y presión mediática?
R. Nunca sentí que existiera una presión mediática real. Creo que cuando eliges este trabajo y amas lo que haces, entiendes que vas a estar expuesta públicamente. La gente te mira, quiere saber de ti, algunos se inspiran, otros quieren parecerse a ti… forma parte del mundo del entretenimiento y de la moda.
Y honestamente, a mí me encanta. Me encanta poder trabajar con personas creativas: estilistas, diseñadores, fotógrafos, maquilladores, peluqueros… Cada uno tiene una visión distinta y mi trabajo consiste en dar vida a esa visión y crear una fantasía para quien está mirando la campaña o el desfile. Nunca lo viví como una presión, sino como algo creativo y muy estimulante.
La modelo posa con su premio Vanitatis. (Foto Diego Lafuente/Maquillaje de Dior Beauty)
P. ¿Y qué sentías cuando se hablaba de ti como “la modelo mejor pagada del mundo”?
R. La verdad es que nunca hice este trabajo por dinero. Obviamente existe una compensación económica, pero no es lo que me mueve. Tengo un alma muy creativa y artística. Amo formar parte del mundo del entretenimiento, viajar, descubrir culturas diferentes… Eso ha sido siempre muchísimo más importante para mí.
Creo que no existe mejor experiencia que conocer otros países y vivirlos de verdad. Y este trabajo me ha permitido hacer eso constantemente. Quizá precisamente por no obsesionarme con el dinero, todo lo demás terminó llegando.
"Nunca hablo de algo que no haya probado antes. Si es un perfume, ropa o lencería, necesito usarlo, vivirlo y sentir una conexión"
P. Cuando aparecías en una portada o era imagen de una marca, el impacto comercial aumentaba muchísimo. ¿Cómo se gestiona esa responsabilidad?
R. Para mí siempre ha sido muy importante trabajar con marcas que estén alineadas con mis valores y con los valores de mi equipo. Llevo muchos años trabajando con las mismas personas y todos compartimos una misma idea sobre la profesionalidad, el respeto y la forma de vivir.
Cuando estás expuesta públicamente tienes que entender que hay personas observándote. Algunas se inspiran en ti. Otras quieren parecerse a ti. Y eso implica una responsabilidad. Además tengo hijas y quiero ser un buen ejemplo para ellas y para otras mujeres jóvenes.
Intento ser una persona amable porque no podría irme a dormir tranquila sintiendo que no lo he sido. Y también soy muy cuidadosa con las marcas con las que colaboro. Nunca hablo de algo que no haya probado antes. Si es un perfume, ropa o lencería, necesito usarlo, vivirlo y sentir una conexión real antes de recomendarlo. No me gusta promocionar algo simplemente porque me paguen por hacerlo.
Adriana Lima durante la gala. (Foto Patricia J. Garcinuño/Maquillaje de Dior Beauty)
P. La industria ha cambiado muchísimo desde los años 90 hasta la era TikTok. ¿Qué diferencias notas más?
R.Son dos mundos completamente distintos. En los 90 las campañas se hacían con muchísima más calma. Los fotógrafos podían dedicar uno o dos días solo a probar las luces. Trabajábamos con película analógica, con polaroids… y muchas veces lo que veías en la polaroid luego no tenía nada que ver con el resultado final del carrete.
Las modelos incluso necesitábamos entender cómo funcionaban ciertas cámaras porque dependiendo de la exposición no podías moverte ni pestañear. Había cámaras con las que literalmente tenías que quedarte inmóvil para que la imagen no saliera desenfocada.
Una campaña podía terminar con cuatro fotos buenas al día. Luego llegó lo digital y fue una locura. Recuerdo pensar: “Dios mío, esto es rapidísimo”. Ya podías ver la imagen inmediatamente y modificar la luz al instante. Todo empezó a acelerarse muchísimo.
Y después llegaron las redes sociales. Al principio me costó entenderlas porque sentía que había una necesidad constante de exponer tu vida. Pero después descubrí algo bonito: la posibilidad de conectar directamente con la gente, con los fans o incluso con tu familia.
Aunque tengo que reconocer que la inteligencia artificial me da un poco de miedo. Hemos llegado a un punto en el que ya no sabes qué es real y qué no. Eso me parece inquietante.
P. Fuiste la primera mujer embarazada en aparecer en el calendario Pirelli. ¿Sintió que aquello ayudó a cambiar ciertas percepciones?
R. Me sentí muy honrada de formar parte de ese proyecto. Además fotografiaba Steve McCurry, el fotógrafo de aquella niña afgana portada de National Geographic, que para mí es uno de los grandes fotógrafos de la historia. Yo estaba emocionadísima porque admiraba muchísimo su trabajo.
Recuerdo pensar que el mundo estaba empezando a cambiar porque de repente se celebraba la maternidad y la fuerza de una mujer embarazada como algo bello y poderoso. Y eso era muy importante. La maternidad es algo natural y maravilloso, pero durante muchos años no se representaba así dentro de la moda.
La modelo posa para Vanitatis. (Foto Diego Lafuente/Maquillaje de Dior Beauty)
P. Victoria's Secret cambió completamente su carrera.
R. Absolutamente. Empecé trabajando con ellos en 1997 haciendo catálogo y en 1999 hice mi primer desfile. Aquella pasarela fue histórica porque se retransmitió por internet y tuvo una repercusión mundial enorme.
Creo que Victoria’s Secret fue clave para que mi nombre se hiciera conocido globalmente. Siempre voy a estar agradecida a la marca. Además hemos crecido juntos. Ellos pasaron de hacer un desfile relativamente clásico a crear un espectáculo global de entretenimiento con música, televisión y una producción enorme. Y sigo trabajando con ellos.
P. Lo interesante es que logró mantenerse en un lugar donde antes las carreras de las modelos eran muy cortas.
No sabía cómo lo iba a conseguir ni si realmente ocurriría, pero tenía esa idea dentro de mí desde muy joven. No era solo algo personal. Era una manera de cambiar cómo se miraba a las mujeres dentro de esta industria. Y todavía no he terminado. Me quedan muchas etapas por vivir.
"Descubrí algo bonito en las redes sociales: la posibilidad de conectar directamente con la gente, con los fans o incluso con tu familia"
P. Tiene casi 20 millones de seguidores en Instagram. ¿Cómo encuentra el equilibrio entre la exposición constante y la vida privada?
R.Creo que la clave es que yo no creo un personaje. No existe una Adriana para las cámaras y otra distinta en casa. Soy exactamente la misma persona con mi familia que aquí sentada haciendo esta entrevista.
Y sinceramente creo que podría ser muchísimo mejor con las redes sociales (ríe). Me gustaría compartir más cosas, pero soy un desastre haciendo fotos. Y TikTok… no lo entiendo. Mi hija ha intentado enseñármelo muchas veces y sigo sin saber usarlo bien.
P. ¿Qué consejo le daría a una chica joven que quiere empezar en el mundo de la moda?
R. Que crea en sí misma. Que conozca sus fortalezas. Y sobre todo que nunca se tome algo como algo personal.
Si una campaña no sale o un trabajo se cancela, normalmente no tiene nada que ver contigo. Simplemente buscan otro personaje o contar otra historia en ese momento. Y eso no significa que no vayan a volver a contratarte después. Las revistas siguen ahí. Los diseñadores siguen ahí. El mundo no se acaba por perder un casting. Creo que es muy importante entender eso emocionalmente cuando eres joven.
Durante la sesión de fotos, mientras el fotógrafo le pide que enseñe las manos, Adriana se ríe y haceuna confesión inesperada: viaja siempre con una réplica de su anillo de compromiso porque le da miedo perder el auténtico. Un detalle bastante terrenal para alguien acostumbrada a las alfombras rojas más espectaculares del mundo.
Y precisamente hablando de alfombras rojas, la conversación termina derivando hacia Cannes y la cantidad de fans que cada año la esperan allí con fotografías para pedirle autógrafos. Es entonces cuando André cuenta que conserva un autógrafo de Michael Jackson porque llegó incluso a hablar con él una vez gracias a su amistad con el hijo de Diana Ross, de quien Jackson era padrino. Ambos recuerdan fascinados la reciente película sobre el cantante y comentan que por momentos sentían que estaban viendo al propio Michael de nuevo en pantalla.
Pequeñas conversaciones improvisadas que probablemente explican mejor aAdriana Lima que cualquier cifra millonaria o cualquier portada histórica. Porque después de tantos años siendo una de las mujeres más fotografiadas del planeta, lo más sorprendente de ella sigue siendo la naturalidad.
Cuando el equipo de Vanitatis entra en la habitación 224 del Four Seasons de Madrid, la modelo brasileñaAdriana Lima (44) se disculpa varias veces por el retraso. Lleva más de una hora esperando sus maletas en Barajas y eso ha alterado el horario previsto de la sesión. Podría haber entrado directamente en “modo estrella”, delegar explicaciones o simplemente no decir nada. Pero hace justo lo contrario. Y ese gesto aparentemente pequeño explica bastante bien por qué, después de casi tres décadas en la industria, sigue ocupando un lugar que muy pocas modelos han conseguido sostener en el tiempo.