Dr. Ricart, dermatólogo: “En melanoma, detectar una lesión precoz puede marcar la diferencia entre un tratamiento sencillo y una enfermedad grave”
Ya existen sistemas capaces de analizar imágenes dermatoscópicas y detectar patrones compatibles con melanoma con bastante precisión. Aunque los dermatólogos insisten en que no sustituirá al especialista
El sol es una fuente natural de vitamina D. (Unsplash / Maria Lupan)
Cada año, el Día Mundial del Melanoma vuelve a poner sobre la mesa un dato incómodo: seguimos asociando la prevención del cáncer de piel casi exclusivamente al verano, cuando la radiación ultravioleta actúa durante todo el año. Y aunque la concienciación ha mejorado muchísimo en la última década, sobre todo gracias a las campañas de prevención y a la divulgación en redes sociales, los dermatólogos siguen viendo diagnósticos que llegan demasiado tarde. El problema no es solo exponerse al sol, sino revisar poco la piel y normalizar cambios que nunca deberían pasarse por alto.
“El melanoma es uno de los cánceres cuya detección precoz cambia completamente el pronóstico”, explica el doctor Pablo Ricart, dermatólogo de IMR. “La concienciación ha mejorado, pero todavía queda mucho camino por recorrer”.
Un médico examina un melanoma. (iStock)
De hecho, según el Estudio de la Piel publicado por IMR el año pasado, siete de cada diez españoles siguen sin hacerse controles dermatológicos de los lunares y solo una de cada cinco personas acude al dermatólogo al menos una vez al año. El dato explica bastante bien por qué muchos melanomas continúan detectándose tarde. “Muchas personas siguen pensando que, si un lunar no duele o no molesta, no pasa nada”, comenta Ricart. Y precisamente ahí está uno de los mayores errores.
Lo primero que recomiendan los especialistas es prestar atención a cualquier cambio. No hace falta obsesionarse mirando la piel cada día, pero sí entender qué señales requieren consulta médica. La conocida regla ABCDE sigue siendo una de las herramientas más útiles: Asimetría, Bordes irregulares, Color heterogéneo, Diámetro y Evolución. “La señal más importante es cualquier cambio en un lunar: que aumente de tamaño, cambie de color, sangre, pique o evolucione rápidamente”, explica el dermatólogo.
Curiosamente, muchas personas no conocen el nombre de la regla, pero sí identifican intuitivamente algunos signos de alarma. El problema aparece cuando se revisan solo las zonas visibles del cuerpo y se olvidan áreas donde también pueden aparecer melanomas: espalda, cuero cabelludo, uñas o plantas de los pies. Otro error muy frecuente es confiar únicamente en fotografías hechas con el móvil o en búsquedas rápidas en internet para “comparar” lesiones. “La experiencia clínica y la exploración completa siguen siendo fundamentales”, insiste Ricart.
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En paralelo, la tecnología ha cambiado muchísimo la manera en la que se controla la piel en consulta. La dermatología actual ya no depende solo de la observación visual tradicional. Cada vez son más habituales herramientas como la dermatoscopia digital o el mapeo corporal completo, especialmente en pacientes con muchos lunares o antecedentes familiares de melanoma.
Imagen de un melanoma en la pie. (EFE)
“La dermatoscopia digital permite ampliar y analizar estructuras de la piel que no son visibles a simple vista”, explica el especialista. Pero la clave no está solo en mirar un lunar aislado, sino en poder compararlo en el tiempo. Con el mapeo corporal completo se realiza una especie de cartografía de toda la piel mediante imágenes de alta resolución. Después, el sistema compara fotografías sucesivas y detecta automáticamente cambios mínimos o nuevas lesiones.
Y ahí está precisamente una de las grandes ventajas frente a una revisión convencional: detectar alteraciones microscópicas mucho antes de que sean visibles para el paciente. “Muchas veces identificamos melanomas en fases muy iniciales gracias a cambios que serían prácticamente imposibles de apreciar únicamente con la exploración visual tradicional”, añade Ricart.
“La radiación ultravioleta está presente cuando caminamos por la ciudad, hacemos deporte al aire libre o incluso conducimos”.
La inteligencia artificial también empieza a entrar con fuerza en este terreno. Ya existen sistemas capaces de analizar imágenes dermatoscópicas y detectar patrones compatibles con melanoma con bastante precisión. Aunque los dermatólogos insisten en que no sustituirá al especialista, sí puede convertirse en una herramienta importante para mejorar el cribado y el seguimiento de pacientes de riesgo.
“La IA va a transformar la dermatología, especialmente en el seguimiento y priorización de lesiones sospechosas”, explica Ricart. También puede ser muy útil en teledermatología o en zonas con menos acceso a especialistas. Eso sí, el dermatólogo recuerda que todavía existen limitaciones importantes: los sistemas necesitan datos diversos y supervisión médica constante para evitar sesgos diagnósticos, especialmente en distintos fototipos de piel.
En la ciudad también estás expuesta al sol (Unsplash)
En cuanto a prevención, los especialistas siguen insistiendo en algo bastante básico que, aun así, cuesta incorporar: usar protección solar más allá de julio y agosto. Según el Estudio de la Piel 2025 de IMR, el 64% de los españoles solo utiliza protector solar en verano o cuando va a exponerse intensamente al sol. Y casi la mitad de quienes no usan SPF de forma habitual aseguran que es porque lo asocian únicamente a la playa o las vacaciones.
“El daño solar es acumulativo”, recuerda Ricart. “La radiación ultravioleta está presente cuando caminamos por la ciudad, hacemos deporte al aire libre o incluso conducimos”. Por eso los dermatólogos insisten cada vez más en incorporar la fotoprotección como un gesto diario, igual que cepillarse los dientes o hidratarse la piel. Protector de amplio espectro, reaplicación correcta, gafas de sol, ropa protectora y evitar las horas centrales del día siguen siendo las medidas más eficaces.
Además, algunos especialistas ya recomiendan complementar la rutina con fotoprotección oral en determinados perfiles. Ricart menciona opciones como Dermmia Skin Cell Protection o la línea Heliocare de Cantabria Labs para pacientes con melasma, piel muy sensible al sol, antecedentes de cáncer cutáneo o alta exposición solar. Aunque insiste en una idea importante: “La fotoprotección oral nunca sustituye al protector solar tópico”.
La recomendación general sigue siendo sencilla: una revisión dermatológica anual, especialmente a partir de cierta edad o en personas con factores de riesgo. Porque en melanoma, unos minutos de revisión pueden cambiarlo todo.
Cada año, el Día Mundial del Melanoma vuelve a poner sobre la mesa un dato incómodo: seguimos asociando la prevención del cáncer de piel casi exclusivamente al verano, cuando la radiación ultravioleta actúa durante todo el año. Y aunque la concienciación ha mejorado muchísimo en la última década, sobre todo gracias a las campañas de prevención y a la divulgación en redes sociales, los dermatólogos siguen viendo diagnósticos que llegan demasiado tarde. El problema no es solo exponerse al sol, sino revisar poco la piel y normalizar cambios que nunca deberían pasarse por alto.