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Cuando la cosmética se convierte en arte: la startup catalana que lleva los residuos del papel al CCCB
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Cuando la cosmética se convierte en arte: la startup catalana que lleva los residuos del papel al CCCB

Una startup barcelonesa transforma residuos de la industria papelera en cosmética y lo expone en el CCCB

Foto: Imagen del proceso de transformación. (Imagen cedida)
Imagen del proceso de transformación. (Imagen cedida)

Hay algo profundamente poético en que una exposición sobre el culto a la belleza acoja, entre sus piezas, un ingrediente cosmético nacido de lo que la industria papelera tira a la basura. Eso es exactamente lo que ocurre en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona desde este mayo: Roka Furadada, una pequeña empresa barcelonesa, presenta Sotabosk en 'El culto a la belleza', la gran exposición del CCCB que podrá visitarse hasta el 8 de noviembre de 2026.

La muestra, comisariada por Janice Li, blanca arias y Júlia Llull Sanz, y coproducida con la Wellcome Collection de Londres —la misma institución que en su día revolucionó la forma de hablar de ciencia y medicina en los museos—, recorre la historia de la belleza desde sus dimensiones más filosóficas hasta las más comerciales. No es una exposición de perfumes bonitos ni de packaging vintage, aunque haberlos, haylos. Es una pregunta grande: ¿qué hemos entendido por belleza a lo largo del tiempo, y quién ha decidido eso?

placeholder Una imagen en el laboratorio. (Imagen cedida)
Una imagen en el laboratorio. (Imagen cedida)

Dentro de ese marco, Roka Furadada ocupa su lugar en la sección dedicada a la industria de la autoimagen, donde la exposición analiza cómo la innovación y el mercado han transformado los productos cosméticos. Y lo que esta startup tiene para mostrar es, cuanto menos, poco convencional.

De residuo a sérum

Sotabosk es lignina. Para quienes no sean químicas de vocación: la lignina es el componente que da rigidez a las paredes de las células vegetales y que, cuando se fabrica papel, se separa de la celulosa y acaba, en la mayoría de los casos, en el vertedero o incinerada. Roka Furadada ha desarrollado un proceso para transformar ese subproducto en un activo cosmético funcional con propiedades antioxidantes frente a la luz UV, capacidad para respetar el microbioma cutáneo y eficacia especialmente reconocida en pieles sensibles o con tendencia acneica.

Dicho así puede sonar muy técnico, pero la propuesta tiene una lógica que resulta cada vez más familiar para quienes llevan años atentas a la evolución de la cosmética: menos síntesis química innecesaria, más inteligencia aplicada a lo que ya existe. La filosofía zero waste ya no es solo una declaración de intenciones en una web corporativa; en este caso, es literalmente el punto de partida del producto.

placeholder Imagen de la exposición. (Imagen cedida)
Imagen de la exposición. (Imagen cedida)

En la Sala 3 del CCCB, el recorrido de Sotabosk se puede ver en tres fases: la lignina en polvo en su estado más bruto, el ingrediente ya procesado, y las formulaciones terminadas —sérums y sticks— en las que se integra. Un gráfico completa el relato mostrando todo el proceso, desde la fábrica de papel hasta el producto que podría acabar en nuestro neceser.

Porque la conversación sobre cosmética sostenible lleva años corriendo el riesgo de quedarse en etiquetas. 'Natural', 'eco', 'limpio' son términos que el marketing ha utilizado con tanta libertad que a estas alturas generan más desconfianza que credibilidad. Lo que propone Roka Furadada es algo más concreto: una trazabilidad real, un origen verificable y una ciencia detrás que se puede explicar —y que, de hecho, están explicando en uno de los centros culturales más relevantes del país.

placeholder El resultado final. (Imagen cedida)
El resultado final. (Imagen cedida)

El hecho de que una exposición de esta envergadura, coproducida con una institución internacional de primer nivel y comisariada por perfiles con visión crítica, haya elegido incluir este ingrediente dentro de su discurso sobre la industria cosmética dice algo. No es un stand de feria de belleza. Es una pieza dentro de un argumento más amplio sobre cómo entendemos la belleza, quién la produce y a qué precio —económico y medioambiental.

Judit Camargo, fundadora y CEO de Roka Furadada, lleva tiempo trabajando en este cruce entre sostenibilidad e innovación cosmética que todavía tiene poco recorrido en España. La empresa, con base en Barcelona, apunta a un nicho que no para de crecer: el de las marcas e industrias que buscan activos con historia, con impacto reducido y con respaldo científico.

«El culto a la belleza» permanecerá abierta de martes a domingo en el CCCB, en la calle Montalegre 5 de Barcelona, hasta el 8 de noviembre. Si tienes ocasión de pasarte, la Sala 3 tiene más capas de las que parece.

Hay algo profundamente poético en que una exposición sobre el culto a la belleza acoja, entre sus piezas, un ingrediente cosmético nacido de lo que la industria papelera tira a la basura. Eso es exactamente lo que ocurre en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona desde este mayo: Roka Furadada, una pequeña empresa barcelonesa, presenta Sotabosk en 'El culto a la belleza', la gran exposición del CCCB que podrá visitarse hasta el 8 de noviembre de 2026.

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