Brindar con sidra ya no es solo cosa de Navidad o de Nochevieja. Asturias quiere romper definitivamente con esa idea y reivindicar que una de sus elaboraciones más especiales puede disfrutarse en cualquier época del año. Hablamos de la sidra espumosa amparada por la DOP Sidra de Asturias, un producto que cada vez gana más protagonismo dentro y fuera de la región.
La Denominación de Origen protege únicamente aquellas sidras elaboradas en Asturias siguiendo procesos concretos y utilizando manzanas asturianas autorizadas. Como recuerda el propio Consejo Regulador, para que un producto pueda acogerse a esta distinción “tienen que coincidir tres elementos: el origen, el proceso de elaboración y la calidad”. No todas las sidras producidas en el Principado cuentan con esta certificación. Las variedades empleadas, los métodos de elaboración y el cumplimiento del Pliego de Condiciones son fundamentales para obtener el sello que garantiza su autenticidad.
Sidra Natural espumosa Ramos del Valle Brut Nature (Instagram)
Aunque tradicionalmente las sidras espumosas suelen relacionarse con celebraciones concretas, desde el sector quieren cambiar esa percepción. Su identificación DOP es una etiqueta negra. Jorge García, presidente de la DOP Sidra de Asturias, explicó que actualmente cuentan con “ocho productos, realmente gourmet, elaborados por seis llagares asturianos”. El responsable también destacó que sigue siendo un producto bastante desconocido incluso entre los propios consumidores asturianos. Según detalló, durante 2025 se vendieron cinco millones de botellas de sidra, pero únicamente 120.000 correspondieron a sidras espumosas, apenas un 3% del total.
Aun así, el sector considera que tiene un enorme margen de crecimiento. García defendió que se trata de una bebida con gran potencial y recordó que nace de “nuestra sidra natural con una segunda fermentación y con manzana producida en nuestras pumaradas”. El objetivo ahora es claro: conseguir que más restaurantes incorporen estas referencias en sus cartas y acercar el producto a nuevos consumidores. En esa misma línea, David Fernández-Prada, director de Gustatio, aseguró ante varios hosteleros que “no pasa nada por tener tres o cuatro sidras espumosas en la carta”.
Uno de los aspectos que más cuida la DOP Sidra de Asturias es el control de calidad. El Consejo Regulador supervisa todo el proceso, desde las plantaciones de manzano hasta el embotellado final. Actualmente hay 928 hectáreas inscritas dedicadas al cultivo del manzano de sidra, repartidas en 785 plantaciones y gestionadas por 358 productores. Además, los inspectores verifican las variedades autorizadas, la trazabilidad y los métodos de elaboración utilizados por los lagares.
Cada botella certificada incorpora una precinta numerada que garantiza su origen. El precinto verde identifica la sidra natural tradicional y filtrada, mientras que el negro distingue la sidra natural espumosa. La directora general de Agricultura, Agroindustria y Desarrollo Rural, Begoña López, resumió el sentimiento del sector al asegurar que “es muy bonito, pero los primeros que tenemos que reconocerlos somos nosotros”. Un mensaje con el que Asturias busca poner en valor uno de sus productos más emblemáticos mucho más allá de las fiestas señaladas.
Sidra Natural Espumosa DOP (Instagram)
Ejemplo de ellos fueron las producciones presentadas en el Salón de Sidra Natural Espumosa DOP Sidra de Asturias: Solaya (Quelo), Prau Monga (Viuda de Angelón), Ramos del Valle (Sidra Fran), Poma Áurea (Trabanco), Emilio Martínez (El Gobernador), El Gaitero Etiqueta Negra, Valle, Ballina y Fernández y Pomarina (Grupo El Gaitero).
Brindar con sidra ya no es solo cosa de Navidad o de Nochevieja. Asturias quiere romper definitivamente con esa idea y reivindicar que una de sus elaboraciones más especiales puede disfrutarse en cualquier época del año. Hablamos de la sidra espumosa amparada por la DOP Sidra de Asturias, un producto que cada vez gana más protagonismo dentro y fuera de la región.