José Abellán, cardiólogo, sobre tomar té: "Se asocia a menos riesgo cardiovascular y menos mortalidad prematura si no te pasas"
Aunque suele relacionarse con beneficios para el corazón y el bienestar general, los expertos recuerdan que la clave no está solo en tomarlo, sino también en la cantidad, la forma de consumirlo y las expectativas que se ponen sobre esta bebida
El té es una de las bebidas más consumidas del mundo y, aunque muchas personas lo toman por costumbre, por placer o como alternativa al café, cada vez genera más preguntas sobre sus posibles efectos en la salud. El cardiólogo José Abellán ha abordado este tema desde una perspectiva clara: puede formar parte de un estilo de vida saludable, pero conviene no convertirlo en una bebida milagro.
Según explica el especialista, su idea coincide con estudios observacionales amplios, como uno publicado en Annals of Internal Medicine, que encontró una asociación entre tomar dos o más tazas de té al día y menor riesgo de mortalidad, especialmente por causas cardiovasculares.
El cardiólogo explica que la cantidad más razonable en torno a dos o tres tazas al día, una cifra que aparece con frecuencia en los trabajos que analizan sus posibles beneficios. Aun así, insiste en que estos efectos no sustituyen otros pilares de la salud cardiovascular, como una buena alimentación, el ejercicio físico, el descanso o la medicación cuando está indicada.
Uno de los puntos que más dudas genera es la diferencia entre cafeína y teína. El cardiólogo recuerda que, en realidad, son la misma molécula, aunque el efecto puede sentirse distinto porque el té contiene otros compuestos, como la L-teanina, que modulan la forma en la que se percibe esa estimulación.
También aclara que no hay una gran diferencia práctica entre té verde y té negro en términos generales. Proceden de la misma planta, aunque se procesan de manera distinta, y ambos contienen polifenoles, catequinas y flavonoides, compuestos estudiados por sus posibles efectos antioxidantes y antiinflamatorios.
La forma de tomarlo también importa. Añadir azúcar, abusar de edulcorantes o acompañarlo siempre de ciertas mezclas puede reducir parte del interés nutricional de la bebida. Y hay una advertencia especialmente importante: no conviene beberlo ardiendo. La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer ha clasificado las bebidas muy calientes, por encima de unos 65 grados, como probablemente carcinógenas para el esófago; estudios recientes siguen investigando esta relación con bebidas calientes como té o café.
El cardiólogo también diferencia entre tomar una infusión normal y recurrir a extractos concentrados o suplementos. En dosis altas, estos productos no son equivalentes a una taza de té y pueden causar problemas, incluidos efectos hepáticos en algunos casos.
El té es una de las bebidas más consumidas del mundo y, aunque muchas personas lo toman por costumbre, por placer o como alternativa al café, cada vez genera más preguntas sobre sus posibles efectos en la salud. El cardiólogo José Abellán ha abordado este tema desde una perspectiva clara: puede formar parte de un estilo de vida saludable, pero conviene no convertirlo en una bebida milagro.