Manuel Campo Vidal y María Rey: su primera foto en dos años tras la separación
La discreta reaparición conjunta de María Rey y Manuel Campo Vidal llega de la mano de su hija Iria, que celebra su brillante trayectoria académica internacional tras la separación de sus padres
El matrimonio que estuvo veinticinco años juntos acudió a la graduación de su hija mayor Iria en Columbia junto a su hijo pequeño, el DJ Nacho Campo. (@nachocampofvr)
La pareja, además de compartir una larga trayectoria sentimental, formó una familia con tres hijos, entre ellos Iria Campo, la mayor. Aunque ni María Rey ni Manuel Campo Vidal han acostumbrado a exponer detalles de su intimidad, en los últimos meses ha sido precisamente Iria quien, de manera natural y sin estridencias, ha permitido vislumbrar la buena relación que siguen manteniendo sus padres tras la separación. La publicación de una fotografía junto a ambos confirmó algo que su entorno ya apuntaba: la familia continúa muy unida y priorizando el bienestar de sus hijos por encima de cualquier circunstancia personal.
La fotografía compartida en redes sociales por su hijo Nacho. (@nachocampofvr)
La imagen, además, coincidía con un momento especialmente importante para Iria Campo. La joven ha construido un perfil académico internacional y poco habitual entre los hijos de figuras mediáticas. Tras estudiar Filosofía, Política y Economía —una formación interdisciplinar cada vez más demandada en instituciones internacionales— trabajó en el Parlamento Europeo, donde pudo conocer de primera mano el funcionamiento de la política comunitaria y los desafíos sociales y educativos del continente.
Lejos de conformarse con ese primer paso profesional, Iria decidió continuar su formación en Estados Unidos cursando un máster en Ciencia Cognitiva aplicada a la educación en la prestigiosa Universidad de Columbia. Su elección refleja un interés por unir tecnología, aprendizaje y desarrollo cognitivo, una de las áreas con mayor crecimiento en el ámbito educativo internacional. En una entrevista concedida a su madre para Vanitatis, explicó que su intención sería permanecer un tiempo en Nueva York para seguir aprendiendo y, posteriormente, regresar a España con el objetivo de aplicar esos conocimientos al sistema educativo español.
Los periodistas Manuel Campo Vidal y María Rey, junto a sus hijos, a su llegada a la alfombra roja de la Gala de los 25 años de los Premios Iris de la Academia de Televisión.(EFE/Borja Sánchez)
Ese enfoque internacional y académico conecta también con el ambiente intelectual en el que creció. Tanto María Rey como Manuel Campo Vidal han dedicado su vida al análisis político, la actualidad y la comunicación institucional. Campo Vidal, considerado una de las grandes referencias del periodismo televisivo en España, moderó algunos de los debates electorales más importantes de las últimas décadas y presidió la Academia de Televisión. María Rey, por su parte, desarrolló una sólida carrera como periodista parlamentaria y presentadora, consolidándose como una figura respetada dentro de la información política nacional.
Sin embargo, lo llamativo del caso de Iria Campo es que ha optado por construir una identidad propia lejos del mundo televisivo de sus padres. Su perfil está mucho más orientado a la investigación, las políticas educativas y la innovación social que al ámbito mediático. Esa decisión refleja también un cambio generacional: los hijos de grandes comunicadores ya no buscan necesariamente continuar la exposición pública familiar, sino desarrollar trayectorias internacionales vinculadas al conocimiento y la especialización. Aunque Iria no parece tomar el relevo en televisión, si ha empezado a compartir vídeos en Youtube y a potenciar sus redes sociales.
La historia de esta familia muestra, además, una manera distinta de gestionar la fama y la vida privada. En una época marcada por la sobreexposición en redes sociales y los conflictos mediáticos tras las separaciones, tanto María Rey como Manuel Campo Vidal han apostado por la naturalidad y la discreción. La fotografía compartida por su hija no solo simboliza una buena relación familiar tras la ruptura, sino también una forma madura de entender los vínculos personales incluso después del final de un matrimonio.