Victoria de Hohenlohe, la aristócrata que susurraba a los caballos: la duquesa de Medinaceli entra en el negocio del bienestar y la equinoterapia
La aristócrata, considerada la mujer con más títulos nobiliarios de Europa, acaba de fundar Vayrah Experience, un proyecto centrado en la conexión emocional con estos animales y retiros de bienestar en ranchos de Estados Unidos
Victoria de Hohenlohe y su marido, Max Corneille, en una boda el pasado mes de agosto. (Gtres)
En 'El hombre que susurraba a los caballos', Robert Redford lograba sanar a un caballo y a su joven dueña tras un trauma devastador. También a la madre de la adolescente, que encontraba en aquel rancho de Montana una paz hasta entonces desconocida e inalcanzable. Ese mismo hilo conductor (el poder curativo de los caballos y de la naturaleza) es el que inspira el proyecto vital de Victoria de Hohenlohe (29 años), duquesa de Medinaceli y uno de los personajes más enigmáticos de la aristocracia española. Un proyecto que Vanitatis desvela hoy en exclusiva.
Pese a ser la mujer con más títulos nobiliarios de España y Europa, la joven Victoria de Hohenlohe-Langenburg ha llevado siempre una vida extraordinariamente discreta. Alejada de las cámaras y prácticamente desconocida para gran parte del público español, la actual duquesa de Medinaceli apenas ha protagonizado titulares más allá de su boda con Max Corneille celebrada en Jerez de la Frontera en 2023 o de algunos actos vinculados al legado familiar de una de las casas nobiliarias con más solera del país.
Victoria, en los premios Escaparate. (Gtres)
Hasta ahora. Porque Victoria acaba de poner en marcha un proyecto empresarial ligado al bienestar emocional, la naturaleza y los caballos. La duquesa ha fundado junto a otra socia Vayrah Experience, una firma especializada en experiencias de equinoterapia y aprendizaje facilitado por equinos, una disciplina cada vez más extendida en Estados Unidos y otros países anglosajones.
La propia Victoria explica la filosofía del proyecto a través de una carta publicada en las redes sociales de la nueva compañía. "Vayrah trata sobre lo que sucede cuando dejas de intentar hacer algo con un caballo y simplemente te quedas quieto. Es un momento de silencio, que puede resultar un poco incómodo. Es entonces cuando bajamos el ritmo y nos centramos en la relación, no en el rendimiento del animal. Creamos Vayrah porque presenciábamos ese momento y sabíamos que merecía más de lo que suele recibir en esta industria. Queríamos construir algo diferente. Algo arraigado en la verdadera equitación, en la ciencia, en el trabajo pausado de aprender a observar antes de actuar. Los caballos te reflejan a ti mismo, sin juzgar, sin segundas intenciones. Cuando aprendes a leer ese reflejo, algo hace clic. En Vayrah, cada experiencia se construye en torno a ese intercambio. Priorizamos el bienestar del caballo. Honramos cómo diferentes culturas alrededor del mundo han comprendido este vínculo durante siglos y lo que tiene para ofrecernos hoy".
El proyecto se apoya en una corriente terapéutica que ha ido ganando respaldo científico en los últimos años. Diversos estudios publicados por organismos como la American Psychological Association o universidades especializadas en terapia asistida con animales han señalado que la interacción con caballos puede contribuir a reducir los niveles de estrés, favorecer la regulación emocional y mejorar habilidades relacionadas con la comunicación, la autoestima o la gestión de la ansiedad. La llamada Equine Facilitated Learning (EFL) (aprendizaje facilitado por equinos) se emplea hoy en programas de desarrollo emocional, liderazgo o salud mental en distintos países.
Victoria conoció a su socia, Natalie Kuhn, durante un programa intensivo de equitación en Tennessee, Estados Unidos. Allí descubrieron no solo una pasión compartida por los caballos, sino también una misma preocupación por "la creciente desconexión de las personas consigo mismas, con los demás y con la naturaleza". Aunque sus experiencias vitales con el mundo ecuestre habían sido distintas, las dos llegaron a una misma conclusión: el impacto emocional de esa relación debía ponerse al alcance de más personas. "Nuestra misión es concienciar sobre el impacto de la interacción entre humanos y caballos, crear espacios para que otros lo vivan de primera mano y contribuir al bienestar y la protección de los caballos", explican.
La duquesa de Medinaceli, el día de su boda con Max Corneille en Jerez. (Gtres)
La web corporativa presenta a Victoria como una apasionada de los caballos desde niña y profundamente interesada en el bienestar emocional y la conexión humana con la naturaleza. Su socia, de origen estadounidense, comparte una trayectoria vinculada a la formación ecuestre y a programas de desarrollo personal apoyados en la relación con animales. Ambas se presentan como impulsoras de un proyecto que incluye en su receta tradición ecuestre, bienestar y experiencias inmersivas.
Victoria de Hohenlohe-Langenburg heredó sin buscarlo un peso histórico excepcional dentro de la nobleza española. Es hija de Marco de Hohenlohe-Langenburg y de Sandra Schmidt-Polex, y su vida cambió por completo tras la muerte prematura de su padre en 2016. Aquel fallecimiento la convirtió, con apenas veinte años, en heredera de la Casa de Medinaceli y de un patrimonio nobiliario sin precedentes: más de cuarenta títulos, entre ellos varios ducados con Grandeza de España. Desde entonces, Victoria pasó a ser considerada la aristócrata con más títulos nobiliarios de España y una de las mujeres con mayor rango de la nobleza europea.
Jamás ha ejercido como tal y su camino profesional se aleja mucho de la idea clásica de aristócrata. Por ahora, Vayrah ha comenzado a operar a través de retiros y experiencias desarrollados en ranchos de Estados Unidos cuidadosamente seleccionados. En su página web ya promocionan experiencias inmersivas destinadas a pequeños grupos en el norte de Idaho y el Oeste americano.
Sin embargo, la apuesta empresarial de la duquesa también tiene ya estructura societaria en España. Victoria de Hohenlohe constituyó el pasado abril la sociedad Vayrah Experience SL, domiciliada en el paseo de la Castellana de Madrid y dedicada al "diseño y prestación de toda clase de experiencias de bienestar especializadas en actividades asistidas con caballos". La aristócrata figura como administradora única de la compañía.
El objetivo final del proyecto, insiste la propia duquesa en sus publicaciones, pasa por "crear un espacio para ir más despacio". "Los caballos reflejan nuestro estado emocional. Son un espejo", sostiene Vayrah, que defiende que estos animales pueden ayudar a regular el sistema nervioso y ofrecer "algo que el mundo moderno ha vuelto muy escaso: calma y presencia".
En 'El hombre que susurraba a los caballos', Robert Redford lograba sanar a un caballo y a su joven dueña tras un trauma devastador. También a la madre de la adolescente, que encontraba en aquel rancho de Montana una paz hasta entonces desconocida e inalcanzable. Ese mismo hilo conductor (el poder curativo de los caballos y de la naturaleza) es el que inspira el proyecto vital de Victoria de Hohenlohe (29 años), duquesa de Medinaceli y uno de los personajes más enigmáticos de la aristocracia española. Un proyecto que Vanitatis desvela hoy en exclusiva.