Fariba Sheikhan: “Tengo pendiente escribir una historia que le prometí a mi hermano antes de que falleciera”
De Gernika a Hollywood, Fariba Sheikhan vive su momento más decisivo tras ‘Salvador’. Entre la música, el cine y la memoria familiar, la actriz reflexiona sobre su historia aún por contar
Fariba Sheikhan posa en una entrevista para Vanitatis. (Imagen cedida)
La historia de Fariba Sheikhanquizá comenzó mucho antes de que ella misma fuese consciente. Antes de los focos, de los rodajes y de aprender a habitar otras vidas a través de la interpretación, su nombre sentó precedente. De raíz persa, ‘Fariba’ hace referencia a aquella persona capaz de cautivar simplemente con su presencia. Y hay algo profundamente simbólico en ello. Porque Fariba posee exactamente eso: una sensibilidad serena y magnética imposible de ignorar. Doy fe.
Basta detenerse en un solo detalle de su biografía para comprender que su universo no responde a lo convencional: sus lenguas maternas son el euskera y el farsi, dos de las lenguas más antiguas del mundo. Hija de madre vasca y padre iraní, criada en Gernica, Fariba fue aquella niña que pronunciaba la palabra “actriz” con la convicción de quien todavía desconoce los límites de la realidad, pero ya intuye que los sueños pueden convertirse en destino.
Fariba Sheikhan concede una entrevista a Vanitatis. (Imagen cedida)
Y lo consiguió. Hoy atraviesa uno de los momentos más importantes de su carrera. Tras participar en producciones internacionales como ‘The Covenant’, dirigida por Guy Ritchie, o ‘Teherán’, junto a Hugh Laurie, además de formar parte de una de las ficciones españolas más longevas y populares, ‘El secreto de Puente Viejo’, el gran punto de inflexión ha llegado de la mano de ‘Salvador’, el thriller de Netflixque explora el auge del extremismo y las fracturas sociales y protagoniza junto a Luis Tosar, Leonor Watling y Claudia Salas, que se ha convertido en una de las ficciones españolas más comentadas del año. Ahora, ha llegado el momento de descubrir quién hay realmente detrás de esa mirada.
PREGUNTA: Atraviesas un momento profesional muy dulce, pero, habitualmente, cuando llegas a la cima da la sensación de que siempre estuviste ahí. ¿Cuánto del esfuerzo que has hecho durante décadas queda eclipsado por la punta del ‘iceberg’?
RESPUESTA: Pues, mira, creo que proyectos con tanta proyección y visibilidad en plataformas, como es el caso de ‘Salvador’, me están dando la oportunidad y la ayuda a que se hable de mi historia, de mi bagaje y mi recorrido como actriz. Para mí, el momento más especial fue mi llegada a ‘Goenkale’ en ETB 1 -su primera serie-, cuando tras hacer una prueba me escribieron un papel para mí prácticamente. Comunicar eso a mi familia y amigas, esa sensación es indescriptible.
En mi caso, lo más honesto es que mi profesión es una pasión que tengo desde que soy pequeñita y siempre he mantenido ese anhelo por hacer lo que estoy haciendo. A pesar de haber pasado un recorrido con muchos valles, con periodos donde a veces gana un poco el cansancio y te debilita, porque esta industria escapa un poquito a la lógica, al deseo e incluso al talento; es importante recordarte que debes seguir y apostar por lo que realmente quieres.
Repasamos los primeros años de carrera de la actriz. (Imagen cedida)
P: Cuando me hablas de tus inicios en la televisión vasca, ¿recuerdas si tenías grandes objetivos o simplemente estabas feliz por poder dedicarte a la interpretación?
R: Creo que en los comienzos la ilusión y la juventud de alguna manera eclipsan lo que puedas llegar a esperar después. Entonces, vives el día a día y para mí aquello era lo más. Ese vivir en el presente te hace experimentar todo con más autenticidad. A medida que pasan los años y vas conociendo un poquito más los pormenores del audiovisual, te das cuenta de que el trabajo muchas veces llama al trabajo. Sin embargo, nunca me he obsesionado con eso. Me parece fundamental dar lo mejor de uno en cada proyecto, pero más aún disfrutarlo al máximo.
Afortunadamente, ahora estoy en un buen momento, como dices. Tengo proyectos muy interesantes sobre la mesa. Tengo dos películas como protagonista y algunas series que me ilusionan especialmente.
P: Lo de ser actriz, ¿lo llevabas en la sangre, no?
R: Sí, yo lo he sentido siempre. Era algo que decía desde muy pequeñita. Siempre me ha gustado jugar a imitar, hacer personajes…Ahora ese juego se ha convertido en un sueño cumplido y eso que mis inicios estudiando Arte Dramático no fueron nada fáciles. Hay que entrenar, no todo viene dado. Con los años agradezco muchísimo haber ganado confianza en mí misma, seguridad, tranquilidad… Relativizar y tomarte las cosas con calma siempre es clave, pero sobre todo la empatía, la educación. Hacer el trabajo fácil me parece el pilar de todo.
Fariba Sheikhan atraviesa un dulce momento en su carrera profesional. (Imagen cedida)
P: Dentro de esas imitaciones se incluye una amiga de Lady Di e incluso Victoria Beckham…
R: Sí, (risas). Recuerdo jugar de niña con amigas y ponernos a imitar a las presentadoras de los informativos, por ejemplo. Pero es verdad que una vez improvisamos una escena a partir del fallecimiento de Lady Di, de ponernos a llorar. Recuerdo esas cosas con mucha nitidez. Y, por supuesto, como toda niña a la que le gustaba cantar y bailar, fui muy fan de las Spice Girls. Es más, te diré que de niña tenía un pequeño parecido a Victoria Beckham, aunque solo fuera por el corte de pelo. Por eso la que más me gustaba ser; era ella.
P: Pero eso de cantar, tampoco se quedó en un hobby. Explícame, ¿Cómo llegaste a ser telonera de Julieta Venegas?
R: Pues, mira, tuve una banda con cinco chicos y sacamos un disco con diez canciones, así como un poco en todos los idiomas. Un par de canciones en euskera, otras en castellano, una en inglés, una en farsi…Ese disco lo grabamos en casa, en un pequeño estudio que teníamos montado mi genial amigo Iker Labroga, que es músico también, y los demás. Era una cosa que siempre quise hacer. Eso sí, solo dimos 6 o 7 conciertos, pero nos comunicaron que venía Julieta Venegas y nos propusieron ser sus teloneros. Fue una experiencia súper divertida.
Retrato de Fariba Sheikhan. (Imagen cedida)
P: ¿Esa experiencia supuso tu punto y final en el mundo de la música?
R: No, es algo que me gustaría y quiero retomar. Quiero volver a hacer canciones y quiero volver a cantar. De hecho, hace poco he estado en el Festival Internacional de Cine del Sáhara y he cantado una canción, el último día en la gala donde tocó a Ara Malikian, que hizo un concierto maravilloso. Pues le propuse cantar una canción que hice en su día y fue como... ¡Ay, qué nervios! Hacía mucho que no lo hacía. Como tanta otra gente, yo tampoco puedo vivir sin música y quiero empezar a hacer mi música. Para mí sería un sueño tener de nuevo una banda y dar conciertos. Es algo que tengo ahí en mi wish list.
P: Hablando de incursiones profesionales fuera de nuestras fronteras, destacan tu participación en ‘The Covenant’ de Guy Ritchie y también en ‘Teheran’ con Hugh Laurie. ¿Trabajar en el extranjero ha impactado en tu carrera tanto como esperabas?
R: Yo ahora no sabría decirte si te valoran más por haber trabajado fuera. A mí, personalmente, no noto que el hecho de trabajar fuera con Guy Ritchie o con Hugh Laurie me haya beneficiado especialmente a la hora de conseguir trabajo en España o un reconocimiento distinto.
P: Aún así, ¿cómo es compartir con algunos de los nombres más grandes de la industria?
R: Un sueño. Trabajar con figuras como esas ya es como ser tocado por una varita. O sea, estar trabajando mano a mano con Guy Ritchie, compartir los días, las horas con un director así, que está abierto a la improvisación, que le gusta muchas veces hacer cosas más bien disparatadas, improvisar…es toda una experiencia; al igual que trabajar con Hugh Laurie. Por cierto, no tiene las malas pulgas del ‘Doctor House’. Es un tío que es ternura y amor total, es fantástico. Ambos son absolutas estrellas y yo me siento muy agradecida de haber podido compartir escenas con ellos, por supuesto.
Fariba Sheikhan, estrella del thriller de la temporada en Netflix. (Imagen cedida)
P: En el caso de ‘The Covenant’, la premier se hizo en Hollywood, pero no pudiste acudir. ¿Qué sucedió?
R: Me denegaron el visado en el último momento, sin yo tener constancia de ello. Iba a viajar a Los Ángeles y cuando llegué a Barajas me dijeron: ‘no puedes’. Había estado en Irán y en otros países que estaban en la lista no deseada a la hora de la entrada a Estados Unidos y bueno, sucedió eso. De esto hace 3 años.
Ahora ya puedo ir y tengo el visado. De hecho, estuve en Austin en septiembre para preparar la película ‘Disforia’ en el Fantastic Fest, que es uno de los festivales de terror con más prestigio en Estados Unidos y a nivel mundial.
P: Precisamente, ‘Salvador’, tu último trabajo junto a Luis Tosar, Claudia Salas, Leonor Watling y Patricia Vico, entre otros, refleja muy bien a los extremos que nos está llevando la polarización del mundo actual. ¿Te sientes orgullosa de formar parte de este proyecto con un trasfondo social tan crítico?
R: Sin duda, creo que es una realidad muy latente. El racismo está muy presente, está en todas partes, está en el día a día, y por supuesto requiere de una reflexión profunda, de un replanteamiento muy hondo. Entonces, una serie como Salvador, que ponga las cartas sobre la mesa y que exponga la realidad como lo hace…me enorgullece. Son importantes también este tipo de series que sacan preguntas a flote que son necesarias de responder en este momento y también de buscar soluciones si es posible.
Fariba Sheikhan concede una entrevista a Vanitatis. (Imagen cedida)
P: ¿Qué reflexiones te ha hecho hacer a ti ‘Salvador’?
R: A mí me gusta pensar que la gente puede cambiar, reflexionar y corregir las cosas. Me gustan las segundas oportunidades. No me gustan los marcos preestablecidos en general. No me gusta clasificar a las personas, lo hacemos inevitablemente, pero me gusta pensar que hay más.
Por ejemplo, en esta serie, con mi personaje Marjane y su familia que es iraní, vemos que a veces tenemos prejuicios hacia la gente que viene de fuera, una especie de temor o de sensación de desprotección, lo cual es una cosa completamente infundada y producto de una narrativa repetitiva. Me gusta que ‘Salvador’ refleje que hay detrás de todas esas radicalidades, de esas atrocidades que suceden, pero bueno, somos personas con historias y está bien al menos ofrecerse a conocerlas y escucharlas. Me parece muy importante escuchar sin oponernos directamente. En esta sociedad lo de oponerse de una manera casi automática lo tenemos ya como muy dentro.
P: Fariba tienes muchos proyectos encima de la mesa, ya me lo has comentado, pero, ¿consideras que aún te queda una historia por escribir?
P: A raíz de esta pregunta he recordado que tengo pendiente escribir una historia que le prometí a mi hermano antes de que falleciera. Me dijo: “si yo fallezco y me gustaría que escribieras nuestra historia, la historia de la familia”. En su día hablé con un buen amigo y hablamos de hacer una especie de guión y convertirlo en corto, ¿no? Y sí, creo que tengo que hacerlo, tengo que hacer algo con esto; es algo que tengo pendiente.
La historia de Fariba Sheikhanquizá comenzó mucho antes de que ella misma fuese consciente. Antes de los focos, de los rodajes y de aprender a habitar otras vidas a través de la interpretación, su nombre sentó precedente. De raíz persa, ‘Fariba’ hace referencia a aquella persona capaz de cautivar simplemente con su presencia. Y hay algo profundamente simbólico en ello. Porque Fariba posee exactamente eso: una sensibilidad serena y magnética imposible de ignorar. Doy fe.