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El libro escondido en la gira de Aitana: por qué Virginia Woolf sigue hablando de las mujeres de hoy
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El libro escondido en la gira de Aitana: por qué Virginia Woolf sigue hablando de las mujeres de hoy

La aparición de 'Una habitación propia' durante una de las canciones más íntimas de ‘Cuarto Azul’ abre una lectura sobre la hiperexposición, la creación femenina y el deseo de tener un espacio propio incluso bajo los focos

Foto: Aitana abre su gira mundial 'Cuarto Azul World Tour' en Almería. (Europa Press)
Aitana abre su gira mundial 'Cuarto Azul World Tour' en Almería. (Europa Press)

Aitana ha cuidado hasta el último detalle de la estética de su gira 'Cuarto Azul'. Por eso llama la atención que, mientras suena la canción más vulnerable del disco, aparezca sobre la escenografía un ejemplar de 'Una habitación propia', el ensayo que Virginia Woolf publicó en 1929 y que terminó convirtiéndose en uno de los textos fundamentales del feminismo moderno. Una miga de pan que la artista ha dejado para entender mejor el universo que ha construido en esta nueva etapa. La escritora británica se preguntó: "¿Qué necesita una mujer para poder crear libremente?". "Independencia económica y una habitación propia", se respondió. Ese cuarto azul al que la cantante catalana le ha dedicado el álbum.

"Y ahora estoy completamente vulnerable / Un poco triste, pero de eso no soy culpable [..] Noches de insomnio y la inseguridad [..] Me cuesta tanto desaparecer / Mejor me voy para poder volver", canta la artista. Durante la promoción del álbum que da nombre al tour, explicó que su habitación de pequeña era azul y que necesitaba hacer un disco que le llevara a ese lugar seguro. El libro aparece precisamente en ese momento, cuando la intérprete de 'Superestrella' habla de su momento más bajo, de la depresión que atravesó. Es difícil no encontrar cierto paralelismo entre esa sensación de asfixia y la vida de Woolf.  

La autora entendía que las mujeres habían sido expulsadas históricamente de los espacios de creación. Mientras los hombres podían encerrarse a pensar, escribir o desarrollar una obra artística, ellas estaban destinadas a cuidar, servir o acompañar.

placeholder En la esquina superior izquierda, el libro 'Una habitación propia', de Virginia Woolf. (Europa Press)
En la esquina superior izquierda, el libro 'Una habitación propia', de Virginia Woolf. (Europa Press)

En una primera lectura puede parecer que hablaba solo de cuatro paredes, pero en realidad también se refería a un lugar imaginario desde el que existir sin interrupciones ni el peso permanente de la mirada ajena. Un lugar desde el que poder pensar, escribir y construir su identidad. Algo que, llevado al terreno de una estrella del pop hiperexpuesta como Aitana, que hasta una coreografía es criticada y mirada con lupa, adquiere una lectura inevitablemente contemporánea.

Si algo ha marcado los últimos años de la cantante ha sido precisamente la sensación de no tener nunca una habitación propia. Desde que salió de Operación Triunfo, su vida personal, sus relaciones sentimentales, su aspecto físico o cualquier gesto en redes sociales han sido analizados al milímetro. La propia artista ha reconocido públicamente que atravesó una depresión a finales de 2024, un momento en el que, pese a tener una carrera aparentemente perfecta, sentía que no podía levantarse de la cama.

"Es muy frustrante el hecho de tener en tu mente todo el tiempo el 'qué afortunada soy' y, aun así, levantarte y no querer hacer nada", confesaba durante la promoción de 'Aitana: Metamorfosis', su serie documental estrenada en Netflix. Ese discurso conecta de forma inesperada para el público, pero muy lógica por otra parte, con la propia biografía de Virginia Woolf.

placeholder Aitana, e su concierto en Murcia. (EFE / Marcial Guillén)
Aitana, e su concierto en Murcia. (EFE / Marcial Guillén)

La autora de 'La señora Dalloway', 'Al faro' u 'Orlando' vivió gran parte de su vida atravesada por crisis depresivas. De hecho, ahora con perspectiva, algunos especialistas apuntan que su diagnóstico podría ser un trastorno bipolar con fases depresivas severas.

La escritora británica también convivió toda su vida con la presión, la fragilidad mental y la sensación de no encajar en el mundo que la rodeaba. Nacida en Londres en 1882 en una familia profundamente intelectual, Woolf creció rodeada de libros y artistas, pero siempre fue consciente de que las oportunidades no eran las mismas para hombres y mujeres. Mientras sus hermanos pudieron ir a la universidad, ella tuvo que conformarse con una educación doméstica. Muy pronto entendió que el talento femenino existía, pero que rara vez encontraba el espacio necesario para desarrollarse.

La muerte prematura de su madre cuando tenía trece años marcó el inicio de una fragilidad emocional que la acompañó siempre. A eso se sumaron otros episodios traumáticos, como abusos sexuales durante su infancia, y varios intentos de suicidio. Unos capítulos de su vida que atravesaban sin remedio sus historias y libros. De ese dolor, paradójicamente, nació una de las voces literarias más importantes del siglo XX que encontró en la escritura su salvavidas y la forma de ordenar el caos.

placeholder Virginia Woolf, en un retrato de 1902. (Getty)
Virginia Woolf, en un retrato de 1902. (Getty)

Woolf revolucionó la narrativa contemporánea explorando la conciencia, el tiempo y la identidad de una manera completamente nueva. Pero quizá fue ‘Una habitación propia’ la obra que terminó convirtiéndola en un referente transversal para generaciones enteras de mujeres.

En uno de los fragmentos más célebres del ensayo, Woolf escribe: "En la literatura domina la vida de reyes y conquistadores; de hecho, era la esclava de cualquier joven cuyos padres le ponían a la fuerza un anillo en el dedo". Fue de las primeras en denunciar cómo las mujeres habían sido convertidas durante siglos en objeto de observación, inspiración o deseo, pero rara vez en sujetos con voz propia. Quería que pudieran existir y pensar sin interrupciones, con equivocaciones y, sobre todo, sin pedir permiso. Casi cien años después, esa sensación sigue resonando entre muchas mujeres jóvenes. También entre quienes viven expuestas públicamente.

Está claro que el contexto ha cambiado radicalmente desde 1929. Sin embargo, la presión sobre las mujeres sigue dando la cara. El ensayo habla de independencia, pero también de agotamiento. De la imposibilidad de construir una identidad propia mientras los demás proyectan continuamente expectativas sobre quién se debería ser. Justo lo que ocurrió con Aitana hace unos veranos con el baile de 'Mi amor', que recibió múltiples críticas por no considerarse apto para el público infantil que la seguía. 

No deja de resultar llamativo que una de las artistas más masivas del pop español haya decidido colocar sobre el escenario un ensayo publicado hace casi cien años. En algunas librerías españolas explican que han notado desde hace unos años un renovado interés por 'Una habitación propia' entre lectoras jóvenes, especialmente chicas de veinte y treinta años. Aunque también aseguran que nunca ha dejado de estar vigente. Es así como, casi un siglo después, Virginia Woolf sigue colándose en habitaciones que no imaginó nunca. Incluso en una expuesta sobre un escenario pop teñido de azul.

Aitana ha cuidado hasta el último detalle de la estética de su gira 'Cuarto Azul'. Por eso llama la atención que, mientras suena la canción más vulnerable del disco, aparezca sobre la escenografía un ejemplar de 'Una habitación propia', el ensayo que Virginia Woolf publicó en 1929 y que terminó convirtiéndose en uno de los textos fundamentales del feminismo moderno. Una miga de pan que la artista ha dejado para entender mejor el universo que ha construido en esta nueva etapa. La escritora británica se preguntó: "¿Qué necesita una mujer para poder crear libremente?". "Independencia económica y una habitación propia", se respondió. Ese cuarto azul al que la cantante catalana le ha dedicado el álbum.

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