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El sencillo hábito que debes hacer para desconectar del trabajo, según los psicólogos
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SALUD MENTAL

El sencillo hábito que debes hacer para desconectar del trabajo, según los psicólogos

Este pequeño ritual al llegar a casa puede convertirse en la frontera que tu mente necesita para descansar y desconectar

Foto: La clave para desconectar del trabajo al llegar a casa. (iStock)
La clave para desconectar del trabajo al llegar a casa. (iStock)

Desconectar del trabajo no siempre ocurre por el simple hecho de cerrar el ordenador o cruzar la puerta de casa. Muchas veces, la mente sigue repasando conversaciones, tareas pendientes o correos que no se han respondido. Por eso, los psicólogos insisten en un hábito sencillo para facilitar el descanso mental: crear un pequeño ritual de transición al llegar a casa.

Este gesto puede ser tan simple como cambiarse de ropa, dejar el móvil de trabajo lejos, lavarse la cara, poner música tranquila o salir a caminar diez minutos antes de empezar la tarde. La clave no está en la actividad concreta, sino en que el cerebro la interprete como una señal clara: la jornada laboral ha terminado y empieza el tiempo personal.

placeholder Establecer un hábito al llegar a casa para que nuestra mente asocie que ha llegado el momento de desconectar. (iStock)
Establecer un hábito al llegar a casa para que nuestra mente asocie que ha llegado el momento de desconectar. (iStock)

El hábito más eficaz es repetir siempre una misma acción al llegar a casa. Puede ser quitarse los zapatos, encender una luz cálida, preparar una infusión o guardar las llaves en un lugar concreto. Ese gesto aparentemente pequeño funciona como un “cierre” simbólico del día y ayuda a ordenar la mente.

Los psicólogos explican que el cerebro responde muy bien a las rutinas predecibles. Cuando un ritual se repite, empieza a asociarse con una emoción determinada. Si cada tarde haces el mismo gesto para bajar revoluciones, tu cuerpo aprende poco a poco que ya no necesita seguir en modo alerta.

También resulta importante separar espacios. Si trabajas desde casa, recoger el portátil, cerrar la agenda y despejar la mesa puede marcar una diferencia enorme. Ese orden físico ayuda a crear una frontera visible entre el trabajo y la vida personal, algo especialmente necesario cuando ambos conviven en el mismo lugar.

El principal beneficio de este hábito es que reduce la rumiación, ese bucle mental que hace que sigas pensando en problemas laborales horas después de acabar. Cuando estableces un cierre claro, la atención se desplaza hacia el presente y disminuye la sensación de estar siempre disponible.

placeholder Es importante evitar la rumiación de aquello que ha ocurrido en el trabajo al llegar a casa. (iStock)
Es importante evitar la rumiación de aquello que ha ocurrido en el trabajo al llegar a casa. (iStock)

Para que funcione, el ritual debe ser sencillo y realista. Si exige demasiado esfuerzo, terminará abandonándose. Lo ideal es elegir una acción breve, agradable y fácil de repetir: una ducha templada, cinco minutos de respiración, un paseo corto o cambiarse a ropa cómoda nada más entrar por la puerta.

Al final, el hábito que recomiendan los psicólogos es tan sencillo como poderoso: crear una señal diaria que indique que el trabajo ha terminado. Un pequeño ritual al llegar a casa puede convertirse en la frontera que tu mente necesita para descansar, recuperar energía y volver a sentirse dueña de su tiempo.

Desconectar del trabajo no siempre ocurre por el simple hecho de cerrar el ordenador o cruzar la puerta de casa. Muchas veces, la mente sigue repasando conversaciones, tareas pendientes o correos que no se han respondido. Por eso, los psicólogos insisten en un hábito sencillo para facilitar el descanso mental: crear un pequeño ritual de transición al llegar a casa.

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