Con la llegada de agosto, millones de españoles se preparan para disfrutar de sus vacaciones. Sin embargo, lograr una desconexión real no siempre es tan sencillo como apagar el ordenador y alejarse de la oficina. El ritmo acelerado, la hiperconexión digital y las responsabilidades diarias hacen que muchas personas sigan mentalmente “en modo trabajo” incluso estando tumbadas en la playa. La clave, según los expertos en psicología y bienestar, está en planificar el descanso con la misma seriedad con la que se planifica una reunión de trabajo.
Uno de los consejos más repetidos por especialistas como María Jesús Álava Reyes, psicóloga y autora de varios libros sobre gestión emocional, es establecer una frontera clara entre la vida laboral y el tiempo libre. Esto implica no solo desconectar el correo electrónico corporativo, sino también resistir la tentación de revisar mensajes o informes “por si acaso”. Crear rutinas distintas a las habituales —como cambiar los horarios, comer en lugares diferentes o practicar actividades nuevas— ayuda al cerebro a entrar en un modo de descanso real, alejándose de los automatismos asociados al estrés.
Las vacaciones son un derecho por un motivo. (Pexels/ Oliver Sjöström)
Optar por actividades que fomenten la atención plena, como pasear por la naturaleza, leer un libro o practicar deporte, favorece la recuperación mental y física. Incluso dedicar unos minutos al día a ejercicios de respiración o meditación puede marcar la diferencia en la calidad del descanso.
Los descansos son muy necesarios. (iStock)
Los expertos también recomiendan aprender a decir no a planes que, aunque parezcan tentadores, acaben convirtiéndose en una agenda más cargada que la del propio trabajo. Las vacaciones son, ante todo, un espacio para recargar energías, y eso incluye permitirnos momentos de inactividad sin sentir culpa. Dormir más horas, no mirar el reloj y dejar espacio para la improvisación son pequeños gestos que favorecen una desconexión profunda.
En definitiva, descansar de verdad no es solo cuestión de tiempo libre, sino de cómo lo usamos. Unas vacaciones bien aprovechadas no tienen por qué estar llenas de actividades; a veces, lo más reparador es justamente lo contrario: frenar, respirar y reconectar con uno mismo. Así, el regreso a la rutina será mucho menos traumático y con una energía renovada que perdure más allá del verano.
Con la llegada de agosto, millones de españoles se preparan para disfrutar de sus vacaciones. Sin embargo, lograr una desconexión real no siempre es tan sencillo como apagar el ordenador y alejarse de la oficina. El ritmo acelerado, la hiperconexión digital y las responsabilidades diarias hacen que muchas personas sigan mentalmente “en modo trabajo” incluso estando tumbadas en la playa. La clave, según los expertos en psicología y bienestar, está en planificar el descanso con la misma seriedad con la que se planifica una reunión de trabajo.