Fernando, el desconocido hijo de Fernando Ónega, toma el protagonismo y recibe un premio póstumo a su padre
Acompañado de su madre y viuda del periodista, Ángela Rodrigo, Fernando ha recogido el premio Bravo de la Conferencia Episcopal, otorgado a Fernando Ónega a título póstumo
Han pasado dos meses y medio desde su fallecimiento y casi cada día hay una demostración de que su legado periodístico sigue vivo. Hablamos de Fernando Ónega, al que le ha sido concedido el premio Bravo Especial otorgado por la Conferencia Episcopal. La entrega se ha llevado a cabo en un acto este lunes en el que, Fernando, su desconocido hijo pequeño, ha tomado todo el protagonismo para recibir este premio póstumo a su padre.
El joven no estaba solo. Lo acompañaba su madre y viuda del periodista, Ángela Rodrigo, pero ha sido él el que ha subido al estrado para tomar en sus manos el galardón. "Su nombre está ligado a la historia del periodismo político de la transición y su estilo directo sigue siendo una escuela para los cronistas actuales", ha sido la explicación del jurado.
Y aunque Fernando está mucho menos acostumbrado a la visibilidad que sus dos hermanas, Sonsoles y Cristina, no ha dudado en ofrecer unas palabras de agradecimiento, con el móvil en la mano como 'chuleta' por si en algún momento se olvidaba del discurso que había preparado. Mientras, su madre miraba orgullosa desde la primera fila.
No es nada habitual que sea él quien dé un paso al frente en este tipo de actos, ya que suelen ser sus hermanas mayores las que toman la palabra, al estar mucho más acostumbradas a tener, especialmente Sonsoles, toda la expectación mediática. Pero la ocasión lo merecía y Fernando Ónega Rodrigo ha roto durante unas horas su habitual discreción para poder recibir este premio a título póstumo para su padre, Fernando Ónega.
A sus 24 años, el joven se dedica profesionalmente a un mundo muy diferente al de su padre y sus hermanas, que sí siguieron el ejemplo paterno en los medios de comunicación. Graduado en Ingeniería Informática por la Universidad Autónoma de Madrid, encontró su vocación en el desarrollo de software e inteligencia artificial, un sector en auge que marca el futuro de la tecnología, en el que ha logrado hacerse un hueco.
Bajo el seudónimo 'Onegafer', comparte modelos y avances en plataformas como 'Hugging Face', donde colabora en proyectos de procesamiento del lenguaje natural y sistemas de inteligencia artificial. Su carrera lo ha llevado a integrarse en equipos de trabajo especializados en tecnología puntera, explorando nuevas aplicaciones en ámbitos como la seguridad, la automatización y el análisis de datos.
Eso sí, no es que huya de la expectación mediática, ya que es consciente del interés que su familia genera en la prensa, especialmente por el enorme respeto que el periodista Fernando Ónega se labró gracias a sus muchas décadas de trabajo. De ahí que quisiera atender a la prensa junto a sus hermanas y su madre tras el velatorio en el que se despidió a su padre, en la Casa de Galicia de Madrid.
La ocasión así lo pedía y de nuevo este lunes Fernando Ónega Rodrigo ha tenido que tomar el protagonismo ante las cámaras por un motivo de fuerza mayor, esta vez algo más feliz: ser el encargado de recibir el Premio Bravo que la Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales ha concedido a su padre por toda su carrera y seguir siendo legado y referente.
Los mismos premios han reconocido a Rosalía, en la categoría musical, por su último álbum, 'Lux', y a Alauda Ruiz de Azúa en la categoría cinematográfica por su película 'Los domingos', aunque ninguna de las dos ha ido personalmente al acto, celebrado en la sede de la Conferencia Episcopal.
Han pasado dos meses y medio desde su fallecimiento y casi cada día hay una demostración de que su legado periodístico sigue vivo. Hablamos de Fernando Ónega, al que le ha sido concedido el premio Bravo Especial otorgado por la Conferencia Episcopal. La entrega se ha llevado a cabo en un acto este lunes en el que, Fernando, su desconocido hijo pequeño, ha tomado todo el protagonismo para recibir este premio póstumo a su padre.