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Los últimos años de Fernando Ónega: jubilado aunque no olvidado, fiel a sus raíces gallegas y siempre en familia
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UN TRISTE ADIÓS

Los últimos años de Fernando Ónega: jubilado aunque no olvidado, fiel a sus raíces gallegas y siempre en familia

El hecho de estar jubilado del mundo de la comunicación no ha supuesto su olvido mediático, todo lo contrario. Arropado siempre por su familia, siempre unida, ha recibido numerosos reconocimientos

Foto: Fernando Ónega y su hija Sonsoles, en 2024. (EFE)
Fernando Ónega y su hija Sonsoles, en 2024. (EFE)

La familia Ónega vive su momento más difícil por la muerte del periodista Fernando Ónega, pero también la satisfacción de saber que ha vivido una vida plena y feliz. No solo durante sus décadas en activo en el mundo del periodismo, sino también en sus últimos años, con la certeza de que se había jubilado, pero sus colegas no le habían olvidado. De hecho, siguió recibiendo importantes reconocimientos tras dejar su profesión. Sus dos pilares, su familia, siempre unida y sus raíces gallegas, a las que siempre fue fiel.

Y un ejemplo de esto lo tendremos este miércoles, ya que será la Casa de Galicia en la capital española el escenario para su capilla ardiente, por la que está previsto que pasen numerosos rostros del mundo de la comunicación, así como amigos personales tanto del propio periodista como de sus tres hijos, especialmente de Sonsoles, por ese perfil más visible que tiene gracias a su programa en Antena 3.

Tres hijos que han estado al lado de su padre hasta el último momento y que lo han acompañado, sin soltarlo de la mano, por su periplo de hospitales y operaciones. Un camino que también ha marcado los últimos años de Fernando Ónega y que él mismo narraba en televisión: "Me han abierto el corazón. Me han hecho de todo. Y siempre estuvo a mi lado. En todas las noches de angustia estaba ella. Eso es difícil de olvidar y obligado reconocerlo".

placeholder Fernando Ónega y su hija Sonsoles, en el velatorio de María Teresa Campos. (Europa Press)
Fernando Ónega y su hija Sonsoles, en el velatorio de María Teresa Campos. (Europa Press)

Con estas palabras, Ónega agradecía también a su segunda esposa y madre de su tercer hijo, Ángela Rodrigo, su apoyo incondicional, en las buenas y en las malas, especialmente en esos momentos más delicados de salud.

Aunque, en contraste, el periodista también pudo hablar mucho en sus últimos años del respeto y el reconocimiento que le seguía teniendo su profesión, incluso después de haber colgado los micrófonos de radio y televisión, manteniendo solo algunas colaboraciones puntuales y ese otro 'hijo' como fue '65 y más', una publicación dirigida a la tercera edad de la que Ónega era presidente.

Precisamente este medio fue el que consiguió en primicia aquella recordada imagen del rey Juan Carlos con sus dos hijas y la mayoría de sus nietos, cuando los viajes de los Borbón a Abu Dabi eran todavía una novedad. Aquella exclusiva fue un ejemplo más de la buena relación que existía entre el periodista y el Rey emérito.

Su carrera hizo que, a pesar de su retiro, recibiera en los últimos años numerosos premios, uno de ellos de manos de la reina Letizia, íntima además de su hija Sonsoles. Fue en 2024 cuando le entregó el Premio de Honor de la Asociación de la Prensa de Madrid por su contribución histórica al periodismo español; unos años antes también había recogido el Ondas a toda su trayectoria.

placeholder Fernando Ónega, recibiendo el premio de la AMP de manos de la reina Letizia. (Europa Press)
Fernando Ónega, recibiendo el premio de la AMP de manos de la reina Letizia. (Europa Press)

Pero quizá uno de los reconocimientos más especiales fue su investidura como académico de honor de la Real Academia Europea de Doctores, hace ahora un año. No solo por el significado, sino por la compañía, ya que estuvo rodeado en esa cita de toda su familia, incluyendo a algunos de sus nietos. Fue la última ocasión pública en la que pudimos verlo posando con sus tres hijos, Cristina, Sonsoles y Fernando, el menos mediático y alejado del mundo de la comunicación.

Aquella imagen fue el reflejo de lo que también pasa en privado, puesto que los Ónega son una familia más que unida y disfrutan de todo el tiempo libre que tienen cuando las agendas de unos y otros lo permiten. Los tres hermanos también fueron parte importante el periplo médico que ha vivido su padre en los últimos años, sin soltarle nunca de la mano, como tampoco lo han hecho en sus últimos días.

Juntos y unidos, como han estado siempre, le van a dar este miércoles su último adiós, en una Casa de Galicia que refleja el amor de Fernando Ónega a sus raíces y una tierra que tuvo que dejar por su vocación periodística, pero que siempre llevó en el corazón.

La familia Ónega vive su momento más difícil por la muerte del periodista Fernando Ónega, pero también la satisfacción de saber que ha vivido una vida plena y feliz. No solo durante sus décadas en activo en el mundo del periodismo, sino también en sus últimos años, con la certeza de que se había jubilado, pero sus colegas no le habían olvidado. De hecho, siguió recibiendo importantes reconocimientos tras dejar su profesión. Sus dos pilares, su familia, siempre unida y sus raíces gallegas, a las que siempre fue fiel.

Sonsóles Onega