Ana Aznar, con volantes y lunares para una noche de gala con Charlène y Alberto de Mónaco
Con motivo del premio de Fórmula-E en Mónaco, los príncipes presidieron por la noche una cena de gala en la la hija del matrimonio Aznar Botella se dejó ver con su marido
Ana Aznar y su marido, Alejandro Agag, en la gala posterior al premio Fórmula-E de Mónaco. (Gtres)
Noche de fiesta en Mónaco para celebrar la Fórmula-E, con un despliegue de estilismos por el que destacaron especialmente dos mujeres. Una de ellas, Ana Aznar, que tiró de algo tan español como los volantes y los lunares para compartir gala con Charléne, el otro nombre que brilló por su look. En su caso, con un trampantojo de la firma favorita de las royals para las grandes ocasiones.
La hija del matrimonio Aznar Botella no suele dejarse ver en grandes eventos como este, pero no podía faltar a esta cita de gala, especialmente porque es su marido, Alejandro Agag, el principal impulsor de esta disciplina deportiva. De hecho, tuvo un papel protagonista durante el acto, pronunciando unas palabras de agradecimiento para el príncipe Alberto por convertirse en anfitrión del premio de Fórmula-E de Mónaco.
Y para una cita de gala como esta, cada vez más escasas en su agenda, Ana optó por el blanco y el negro, con una falda de volantes y lunares firmada por Zimmerman y una sencilla blusa de seda que llevaba abrochada justo por debajo del codo. El toque de color lo puso, por un lado, con sus labios y sus uñas, en un intenso rojo. Por otro, con el dorado de sus altísimas sandalias de tiras y las joyas.
Ana Aznar y su marido, Alejandro Agag, en la gala posterior al premio Fórmula-E de Mónaco. (Cordon Press)
La falda no nos resulta del todo desconocida, ya que es la misma que Ana lució durante su paso por la Feria de Sevilla, el pasado abril, por donde se dejó caer junto a sus hijos y algunos amigos. Es curioso que, aunque es una marca australiana, tiene los elementos perfectos para que Ana se paseara por el Real sin necesidad de hacerse con un traja de flamenca de los que cada año inundan el albero.
Con su vida hecha en Italia desde hace unos años y su trabajo como psicóloga y como profesora, mantiene un equilibrio entre este tipo de actos sociales y su vida profesional, dando prioridad en su agenda a lo laboral, pero sin perderse citas importantes como esta de Mónaco, en la que su marido tiene un papel indispensable.
Por su parte, la princesa Charlène, con la que compartió velada tiró de una de las diseñadoras que más presencia tiene en el armario de las royals. Jenny Packham se coló hace unos años en los vestidores reales como la firma recurrente para los looks de gala de Kate Middleton. Y tras ella, otras reinas y princesas no han dudado en colocarse sus creaciones, caracterizados por las lentejuelas y el brillo. Y Charlène de Mónaco es una de ellas, con esta última aparición estelar como ejemplo.
Charlène y Alberto de Mónaco, durante la gala. (Gtres)
Además, eligió un diseño un tanto diferente a lo que estamos acostumbrados a ver, ya que de un primer vistazo, daba la impresión de ser una falda larga de seda con un top de tejido semitransparente con lentejuelas y pedrería. Pero no, se trata de un vestido con dos partes muy diferenciadas, con la inferior en un color azul muy oscuro, y la superior en color plata.
Es precisamente ese cuerpo el que lleva la marca más característica de Jenny Packham, al ser un tejido semitransparente en gris metalizado con bordados de lentejuelas y pedrería en forma de cascada. Las mangas son por debajo del codo y ligeramente acampanadas, terminadas en algunos flecos con la misma pedrería de la parte superior. Una prenda que aportaba aún más luz a su imagen.
Alberto y Charlène, junto a Alejandro Agag y el resto de responsables de la Fórmula-E. (Cordon Press)
No necesitó Charlène muchas joyas para completar el estilismo, optando en este aspecto por piezas más discretas para dar todo el protagonismo al vestido. Unos sencillos pendientes de aros de brillantes y una fina pulsera en una de sus muñecas fueron suficientes. Aunque no faltaba, por supuesto, ese diamante de tamaño considerable de su anillo de compromiso, que rara vez se quita.
Y aficionada como es a divertirse con su pelo -solo hay que recordar cuando se rapó media cabeza, por poner un ejemplo-, parece que ahora Charlène está experimentando con el pelo más largo de lo que acostumbra, lo que le permite lucir peinados más elaborados que hace unos meses. En este caso, la sudafricana apostó por un recogido lateral, con parte de la melena suelta y la otra pegada, dejando ese lado del rostro completamente despejado.
Noche de fiesta en Mónaco para celebrar la Fórmula-E, con un despliegue de estilismos por el que destacaron especialmente dos mujeres. Una de ellas, Ana Aznar, que tiró de algo tan español como los volantes y los lunares para compartir gala con Charléne, el otro nombre que brilló por su look. En su caso, con un trampantojo de la firma favorita de las royals para las grandes ocasiones.